Óxido, putrefacción y otros males de las redes sociales


En una entrevista con Jeff Rosen, Charlie Sheen decía “Estoy harto de fingir que no soy especial, estoy harto de fingir que no soy una estrella de rock de Marte.”
Y la verdad, lo entiendo.
Verán, hace unos días recibí un regaño en mi muro de Facebook y de repente me sentí en el medioevo ochentero, cuando mi familia acaba de regresar de vivir en Estados Unidos y las niñas de mi salón se burlaban de mi español. Una vez logramos hablar bien el idioma local, mis hermanas y yo ocultábamos el hecho de hablar inglés con vergüenza y mentíamos acerca de haber comprado algo en otro país, alegando que lo habíamos conseguido en algún almacén cercano y con descuento. Todo parecía tan tonto ahora, tan insignificante lo que oculté y tan desmedidos mis temores hasta que leí ese comentario en el que la persona –amiga de la familia- me decía que no debía publicar cosas en inglés, que por qué escribía tanto en ese idioma y que le parecía que no estaba bien que yo sólo pensara en “mis amistades gringas”.
Un solo comentario y de nuevo estaba en el espiral de confusión que sentí al ver que los ricos eran los malos en todas las telenovelas, la gente que sobresalía era ‘creída’ y las que sabían más que los profesores se iban castigadas a la biblioteca (sobra decir que pasé mucho tiempo en la biblioteca, sobre todo durante las clases de inglés). En esa época sentí que había una diferencia en la percepción de lo sobresaliente aquí y allá: en Estados Unidos, los ricos son ídolos, la idea del millonario hecho a pulso es la promesa más suculenta del American Dream, pero aquí decían que el que se hacía rico le quedaba debiendo a todo el mundo. Allá la gente decía “Cómo hago para tener lo que tu tienes?”; aquí, “tu por qué tienes y yo no?”
Creo que las cosas han cambiado pero ese comentario me hizo ver rojo. Y luego azul, porque acordé de Raúl.
Raúl descubre que cuando uno oculta lo que es, lo que siente, lo que sabe y lo que puede, uno se empieza a volver anquilosado, inflexible y azul. Y no un enternecedor azul pitufo sino ese mortal azul gangrena, hediondo y nauseabundo.
Hay gente que nunca se ha sentido azulosa y los aplaudo. Pero sé que  hay gente que sabe la respuesta y no levanta la mano, que tiene una idea mejor y se la guarda, que ve el error del otro y no se lo comenta. Gente que se calla y se deja callar.
Por fortuna ya no hago parte de ese equipo y en cambio soy capitana de la Liga Pro-Linguis en donde amamos las palabras en todos los idiomas y sabemos que si bien el que calla se oxida, el que manda a callar se pudre. Y nadie cree que el mundo necesita ni más óxido ni más putrefacción.

*Esta columna apareció en el diario La Tarde bajo el nombre Confieso que he leído Raúl pintado de Azul de Ana María Machado el domingo 4 de mayo de 2014.

Abrebocas para un abreojos


Tal vez sea porque recién cumplí años o porque acabo de llegar de unas vacaciones mágicas o porque mi profesora acaba de perder una pelea que tuvimos hace 22 años, pero esta semana parece que veo el mundo con ojos nuevos.

 

Les cuento de la pelea primero. Estábamos en clase de Ciencias Naturales y yo dije que en el espacio tenía que haber tormentas. Me gané un regaño y creo que un cero pero resulta que han descubierto una nube que contiene el reservorio de agua más grande del universo, con una masa 140 billones de veces la cantidad de agua que contiene todos los océanos de la Tierra, y cerca de la galaxia 3C303 (los astrónomos tienen cero creatividad para los nombres) descubrieron una tormenta eléctrica con rayos que producen hasta 100 trillones de positrones (o en términos científicos, un pringonazo el macho).

 

Tener la razón tardía me dio coba y pensé en otras peleas pendientes. Descubrí que el chocolate no sólo no produce acné -cosa con la que me amenazaron durante toda mi adolescencia- sino que es bueno para la piel y ayuda a proteger contra los rayos UV. Además, el chicle que tanto me prohibieron en el colegio parece que ayuda a aumentar el nivel de atención y reducir el estrés; el azúcar ayuda a mejorar el autocontrol y el algodón de azúcar que tanto han criticado ayuda a salvar vidas (porque se pueden crear nuevos vasos sanguíneos en el laboratorio con esta sustancia según indican nuevas investigaciones).

 

Aparte de todo, resulta que los exámenes NO nos ayudan a aprender mejor (Harvard ya no hace exámenes finales), los descansos o recreos largos y frecuentes son indispensable para tener mejores resultados académicos, el álgebra no se debería enseñar en octavo (dicen estudios de Duke y Stanford que es mejor después de los 17 años), la competencia sana entre los compañeros no es tan sana

i haven't eaten candy floss since a little chi...

leyeron bien: SALVA VIDAS

(de nuevo, Stanford), nada pasa si uno se sienta demasiado cerca del televisor (y la tele no mata la imaginación ni nos vuelve brutos) y leer con poca luz no nos vuelve ciegos.

 

Lo mejor de todo es que buscando por ahí encontré cosas fantásticas que no sabía, como que en el oro crece en ciertos árboles de Australia y que hay un planeta de diamante. O sea, no un planeta con diamantes sino un planeta que es un diamante. El planeta PSR J1719-1438 b es un planeta diamante (de nuevo, el nombre amerita revisión…planeta Angelita me suena). Leí sobre un perro que entiende más de mil palabras, unos leones en Etiopía que rescataron a una niña que estaba siendo atacada por unas bestias (humanas) y sobre el descubrimiento de una nueva parte del cuerpo: el Ligamento Anterolateral, que queda en la rodilla.

 

 

En otras palabras, el mundo es fascinante.  Sí, supongo que todos lo sabemos, pero a veces se nos olvida. Recordarlo esta semana me abrió los ojos y espero que esta columna los inspire a abrir los suyos.

 

 

* PUBLICADA EL 11 DE NOVIEMBRE EN LA TARDE

 

Del Q.E.P.D al QR


English: Version 4 QR code example

Aquí yace fulanito…

Muchas personas se habrán preguntado por esos cuadraditos negritos distorsionados que ahora aparecen en todas partes y parecen como un código de barras con problemas de identidad. Los muy tecnológicos habrán deducido que es para usar con los teléfonos inteligentes y hasta habrán hecho el intento, y uno que otro sabe que se trata de códigos QR (Quick Response). Si no los han visto, miren en cualquier revista, folleto, volante, tarjeta de presentación o caja de cereal que se respete y verán uno. Son simpáticos y pueden ser útil pero como todo lo tecnológico hay quienes le han dado un uso…diferente.

Esta vez, es en Japón.

Los japoneses, siempre un brinco delante de la vanguardia, empezaron a usar códigos QR en las lápidas en el 2008 y ahora China está haciendo lo mismo. La idea es que el código conduzca a una página que contenga información, fotos, videos y datos sobre el difunto y ofrezca posibilidades de lamentación y pésame cómodas y como velas y arreglos florales virtuales. Duelo a punta de clics.

Debo decir que esta incursión de lo digital en lo mortal me deja un tris perpleja. Esta semana por ejemplo me debatí sobre si enviar un mensaje de condolencia por Facebook (opté por no hacerlo) porque la verdad es que es más cómodo mandar un emoticon que componer una de esas horribles y siempre incómodas frases de solidaridad emocional. Yo nunca sé qué decir en los entierros y siempre temo que me va a dar un ataque de risa nerviosa en el peor momento pero aún así me parece que el funeral virtual -en donde se avisa de la muerte por Facebook, se convoca a las exequias por Twitter y se envían las fotos por Instagram para que la gente vea la tumba en Google Maps– me parece algo impersonal. Práctico, pero impersonal.

Entiendo lo seductivo que puede resultar salir de un plan de esos a punta de mouse pero me parece que es arriesgado. Ya hay reportes de que la recesión ha afectado el negocio mortuorio en Estados Unidos y almacenes de cadena como Walmart y Costco ofrecen ataúdes baratos (que es como si a uno lo entierran en un ataúd del Éxito o metan las cenizas en una coquita del SuperInter) pero ya el velorio por webcast (FuneralOne lo ofrece) me parece ir demasiado lejos. Suficiente tenemos con que la gente no interactúe con el del lado porque está jugando con el celular para que ahora en cualquier banca veamos a alguien de cabeza agachada porque está asistiendo a un entierro vía Tablet.

Pero tal vez ese sea el futuro. La manera de honrar y disponer de nuestros seres queridos avanza a la par con todo lo demás. Personalmente no creo que el QR en la lápida sea para mi. Si me toca escoger me le mido a Celestis, la empresa que programa envíos de restos humanos al espacio. A mí que me anoten y que mis remanentes mortales brillen hasta que se acabe el mundo en la supernova champaña (la SNLS-03D3bb para ser exactos) con la canción de Oasis en loop infinito.

*PUBLICADA EL 20 DE OCTUBRE EN LA TARDE.

Consejos para mujeres en potencia y con mucho potencial


Female Gender Symbol Pendant Necklace

Porque cada niña es una joya…

Esta semana fui invitada a hablar con las alumnas del Gimnasio José Joaquín Casas a raíz del mes de la mujer y me dijeron que pensara qué consejos les daría a las mujeres del futuro. Esta es una lista a la tal vez le añada más cosas en el futuro y que espero que ustedes me ayuden a nutrir. Ahí va:

Humildad significa saber la diferencia entre lo que uno es y lo que no es. Si es inteligente, sea humilde y sepa que es inteligente; si es bonita, acepte que es bonita. No se haga la boba ni diga que es fea que eso es estupidez, no humildad.

Sean responsables. Ser responsables no significa hacer siempre las cosas bien. Significa aceptar las consecuencias de las decisiones que uno toma, buenas o malas. Si no están listas para las consecuencias, no tomen las decisiones solas.

La decisión sexual más importante no es ni cuándo ni con quién sino por qué. Si es porque todas lo han hecho menos yo, porque si no él me va a echar, porque él no quiere esperar más, porque qué oso ser virgen, entonces mejor esperen un poco.

No se burle ni se impaciente con su mamá porque ella no entiende el iPhone ni sabe manejar el iPad. Recuerde que usted no siempre supo manejar el iNodoro.

No escondan al novio ni dejen que él se esconda. Si realmente te quiere, va a querer conocer a las personas que son importantes para ti, y vice versa.

Hagan un pacto con los papás: yo prometo llamar si estoy en problemas y ustedes prometen no juzgarme por haberme metido en problemas. Así todos sabemos que si la cosa es grave no me va a dar más miedo la reacción de mi papá que seguir en una situación que no sé manejar.

Nunca se es demasiado cool para poner tildes.

Los modales nunca pasan de moda. La ortografía tampoco lo hará.

Si sus chats tienen más emoticones que palabras, compre un diccionario.

En el mundo real, nadie te valora por tu potencial. Sólo por tus acciones.

Tengan límites: emocionales, físicos, espirituales. Aprendan a decir que no sin pena y sin explicaciones.

* PUBLICADO EL 24 DE MARZO DE 2013 EN LA TARDE

La culpa la tiene el celular


Old woman and children in a doorway in the Ind...

Evidentemente este es un problema que se puede curar con prohibir el celular, ¿no?

 

En el pequeño pueblo de Sunderbarri, Manuwar Alam está indignado. Los habitantes de los asentamientos vecinos le preguntan cuántas mujeres han sido infieles esta semana y se ríen de él. Ya van seis casos de mujeres, algunas más jóvenes que otras, que huyen de la aldea con sus novios o amantes y por eso Alam convenció a los miembros del Concejo, recientemente formado, de tomar medidas radicales: prohibir el uso de los teléfonos celulares para niñas y mujeres. Han decomisado los aparatos y establecido una multa de 10,000 rupias para mujeres solteras y 20,000 para las casadas que sean sorprendidas usando uno de estos aparatos corruptores. Con esta medida piensan que podrán erradicar el comportamiento escandaloso porque las mujeres ya no podrán comunicarse entre sí ni con sus amantes.

 

Los miembros del Concejo quieren ser previsivos, y sentar un precedente para India y todos los musulmanes, pues su aldea es casi toda musulmana y alrededor del 13% de la India lo es. Por eso para los habitantes de Sunderbarri es importante ser previsivos y eliminar este mal de raíz para impedir lo que podría suceder de lo contrario.

 

Porque, de no hacerlo, las cosas podrían escalar. Uno podría suponer que si las mujeres indias pueden usar celulares, pronto las árabes querrán conducir autos, salir solas y hasta elegir con quién casarse. Y ¿quién sabe qué clase de oprobios podrían surgir luego? ¿Mujeres decidiendo tener hijas en lugar de terminar los embarazos como lo hacen ahora? ¿Decidiendo si quieren ser esposas o madres, pensando que pueden estudiar en la universidad como cualquier hombre, teniendo su propio dinero, su propia propiedad, o peor, su propia opinión? Fatal. Simplemente fatal. Hay que pensar en el bien de todos (los musulmanes extremistas machistas obtusos miopes) y hacer una limpieza moral de la tecnología.

 

Y claro, la culpa la tiene el celular. No la represión, no la doble moral misógina represiva, no la pobreza ni la ignorancia. No; la culpa la tienen estos aparatos que llegan a los lugares remotos donde los servicios públicos no alcanzan, que les permiten a hombres y mujeres tener contacto con el mundo, encontrar trabajo, pedir ayuda, buscar recursos. Esos aparatos que son tan importantes para los indios que hoy en día más gente tienen celular que inodoro en ese país. Esos aparatos hay que destruirlos. Para preservar la moral hay que volver a la era pre-celular, a la era de la puerta abierta y el juicio pronto, de los teléfonos controlados y supervisados y las mujeres aisladas y calladitas. Porque esa es la única manera de tener paz y tranquilidad, y sobre todo, una sociedad ordenada y moral. Eso cree Manuwar.

 

Pero él no sabe que en algún rincón de Sunderbarri hay una adolescente que le está texteando a su amigo que tiene un blog para que Twitee algo sobre esta injusticia, y pronto todo Facebook estará apoyando estas mujeres. Porque ya no hay quien nos calle, Manuwar. Con o sin celular.

 

 

 

Los pies en la tierra


Twisted #3, #1

Twisted #3, #1 (Photo credit: moggs oceanlane)

Del Latín pede, que significa pies, y su diminutivo pediciolu, nos llegan palabras peciolo. Este último es un término botánico que se refiere al tallito que une la rama al tallo. Y de ese peciolo nos llega pezón, que no es más el conjunto de ductos lactíferos (en promedio unos 15 o 20), que juntos con la areola (que mide unos 38 mm) y que juntos conforman al parecer uno de los pedazos de piel más poderoso que ha conocido la humanidad.
Fíjense nada más en las noticias de las últimas semanas.
Para empezar están las fotos de Kate, Duquesa de Cambridge, quien se asoleabatopless y fue fotografiada por unos paparazzi. Las fotos ya han generado una demanda, el rompimiento de la revista inglesa Closer co la filial francesa que publicó las fotos y la amenaza de cerrar un periódico irlandés, el Irish Daily Star, por hacer lo mismo. Cuando se publicaron fotos de Harry en bola, sólo dijeron –ah, sí, ese es y esas son- y ya. Pero los pezones de Kate, que por cierto son más fotogénicos que las joyas de Harry, han hecho rodar cabezas.
Kate tiene derecho a estar brava puesto que expusieron algo que ella hubiese preferido guardar. Pero ese no es el caso de Adrienne Pine, una profesora de antropología que amamantó a su hija en clase. Al parecer, los estudiantes que asistían a su charla sobre Sexo, Género y Cultura no tuvieron la cultura suficiente para entender que el género femenino usa sus pezones para algo diferente al sexo. La controversia ha puesto en jaque a estudiantes, padres de familia, rectores, activistas…y supongo que la bebé tampoco está muy contenta de que su almuerzo sea tema de debate nacional.
Pero al menos las de Kate y Adrienne son reales, de carne y hueso. Bueno, de piel y glándulas. El escándalo que sacudió a la prestigiosa revista The New Yorker tuvo problemas con Facebook porque publicó una caricatura de Adán yEva en donde –oh, sorpresa- se les muestra viringos. Y por culpa de los pezones caricaturescos han sido desterrados de la red social.
Tal vez por episodios pezonofóbicos como este, la serie de televisión Desperate Housewives reveló que ha invertido miles de dólares en remover digitalmente los pezones de Terry Hatcher, que al parecer son demasiado protuberantes para las 9 pm. Los seriados que se transmiten a las 10 pm y más tarde pueden tener pezones, pero a las 9 es sencillamente escandaloso.
¿Cuándo nos pasó esto? ¿Dónde quedó la idea de que la desnudez es normal? Se nos han olvidado las olimpiadas griegas en las que los atletas estaban en pura pelota, las tribus indígenas en donde el pezón llama menos la atención que una ampolla y los días en los que amamantar un bebé era menos noticia que parpadear. No sé qué nos pasó ni cuándo ni a quién echarle la culpa pero en un mundo en donde los maniquíes modernos tienen pezones parados y las princesas tienen que usar brasieres de castidad creo que nos harían bien recordar que ese parchecito no es más que piel, no es más que un piecito de una rama. Tal vez eso nos ayude a mantener los pezones en la tierra.

La muerte de la foto bonita


 

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Prueba Reina de la Fiscalía. 

 

Todos los de mi generación y muchos de las anteriores tenemos la “foto bonita”, también conocida como La Foto (la mayúscula es importante). Normalmente tenemos una por etapa; La Foto de cuando éramos niños, La Foto de la adolescencia y La Foto de la adultez temprana. Generalmente se trata de fotos tomadas durante eventos tipo grados, fiesta de Quince o bodas, propias o ajenas y tener La Foto nos ayuda a superar la fealdad de la foto de la cédula o el pase, a no caer en una depresión profunda luego de que uno sale de un tomadero de fotos de esos del centro, cosa que ocurre cuando uno va por la calle, se acuerda de la bendita foto que no se ha tomado para la vuelta esa que no ha hecho, entra a las carreras, se medio arregla frente al espejo diminuto y después se queja porque salio brillante la frente o porque se le ve la papada. Uno mira la foto y suspira porque ¡ay, cómo salí de fea! Pero no importa porque en la casa tengo La Foto.

 

Pero La Foto está al borde de la extinción.

 

Hoy en día, la mayoría de las fotos son tomadas con el celular o la WebCam. Ahora, como fotógrafa quiero decirles que NADIE sale bonita en fotos tomadas con el celular, sobre todo porque como es una foto espontánea la gente opta por posar de manera ridícula para tratar de  hacer que sus experiencias cotidianas parezcan cosas extraordinarias.

 

Porque de eso se trata la fotografía hoy, de hacer que las cosas que hacemos todos los días parezcan lo más fabuloso del mundo. Uno le pide al mesero que le tome una foto con los amigos en un bar cualquiera porque un vez la foto aparezca en Facebook ya no será una noche cualquiera en un bar ordinario sino que será la evidencia gráfica de una velada inigualable en donde capturamos la esencia de ser jóvenes y joviales. Así que ¿qué importa que se vea el pelo grasoso? Una cena mundana se convierte en una experiencia única, en un momento irrepetible que es indispensable capturar e inmortalizar y en la medida en que capturamos todo, inmortalizamos todo, todo lo volvemos especial y entonces, de repente, nada lo es. Cuando todo es fotografiable, ninguna foto se vuelve preciosa. Tenemos miles de fotos como esa. Ninguna es La Foto.

 

¿Y qué? Dirán algunos. La democratización de la foto nos conviene a todos, todos podemos retratarnos y tener recuerdos y compartirlos con quienes quieren sentir que estuvieron ahí (y a veces, con quienes no quieren también). Gracias a Instagram y PhotoShop podemos editar la imagen para que supere la realidad y la foto de la noche romántica sea más romántica que la noche de la foto. Porque, claro, lo importante es que todos en Facebook sepan que estuve en ese restaurante, no haber estado allí.

 

Suspiro. No sé si será la fecha que se acerca en el calendario (cumplo años este mes, por si no entendieron la indirecta) la que me produjo esta nostalgia pero estoy que alquilo un vestido de mangas bombachas y me repito La Foto de los quince.

 

Carreteras a mi medida


Madrid - Mind Map

Madrid – Mind Map (Photo credit: dplastino)

Lo he dicho antes y no me avergüenza decirlo de nuevo: manejar no es lo mío. Eso de conducir una máquina de varias toneladas de peso que se puede convertir en un agente de la muerte si cierro los ojos para estornudar es mucha presión para alguien que se puede distraer con cosas como el espacio. Y no me refiero al espacio exterior. Me refiero a la nada. O al todo. Lo que hay ahí o lo que podría haber o lo que hubo o habrá o…bueno, ya entienden la idea. El caso es que mi gran temor es perderme por elevada y eso hace que parezca un tanto poseída tras el volante porque constantemente me murmuro a mí misma para dónde voy y cómo llegar allí. Pero he visto la luz. Y no la luz que vi la vez que iba en contravía de noche, sino la luz de la felicidad, y en este caso mi felicidad viene con olor a tapas y ritmo flamenco.

Al parecer, los españoles son tan embolatados como yo –o tal vez temen mucho a los turistas como yo- porque se han inventado algo llamado iPavement. La compañía española Vía Inteligente inteligentemente ha inventado un manera de hacer pavimento a partir de piedra de carbonato de calcio de tal manera que cada loza tiene por dentro un microprocesador de 5GB que soporta tanto la tecnología Bluetooth como la Wi-Fi. Además, cada loza tiene su propia suite de aplicaciones con mapas y direcciones a sitios turísticos, tiquetes, descuentos y cupones. Si hasta ahora les he estado hablando Tecno, les traduzco: los genios detrás de la paella se inventaron la calle que habla con uno a través del computador o el celular o cualquier gallo que uno tenga y con un sólo botoncito uno puede, no sólo saber dónde está y cómo llegar a dónde quiere ir, sino también dónde hay un baño cerca, dónde están en promoción los chocolates y dónde puedo encontrar tapas light (suponiendo que ese tipo de información le interese).

Aunque mi amor por la tecnología tiene sus límites y la idea de tener tecnología omnipresente me sabe un poco a Gran Hermano (el libro, no el programa de TV), en este caso estoy absolutamente entusiasmada con la idea de que la calle le diga a mi carro que me avise que voy por dónde no es o que el andén me llame al celular para decirme que a dos puertas hay venta de jamón serrano. ¿Se imaginan la dicha? Tal vez esto se pueda combinar algún día con Facebook y entonces el teléfono me llame para decirme que a la vuelta de la esquina está la amiga de mi mamá cuyo nombre no recuerdo, o un ex que quiero evitar, o un el director de alguna revista con quien quiero tener un encuentro accidental a propósito. ¡Sería el fin de mi torpeza social y motora! Bueno, al menos motora…

La primera cuidad en ensayar esta maravilla de pavimento será Madrid y ya vaticino éxito rotundo para esta tecnología. Ahora, si pudieran combinarla con los andenes esos de los aeropuertos que se mueven solos para que uno no tenga que caminar tendríamos un cielo peatonal. ¡Joder, qué buena idea!

El regalo perfecto para la persona imperfecta


Sea honesto: ¿alguna vez le ha pedido al Niño Dios una vida diferente?  Esperemos que no (si su respuesta es positiva, le sugiero que acuda a un profesional de la salud, pero antes diviértase con esta columna), pero a lo mejor conoce a alguien que tiene una vida un poco patética. En ese caso, esta columna es para usted porque les tengo los regalos perfectos para quienes necesitan una nueva vida, o al menos, fingir que la tienen.

Para empezar, tenemos el sitio imaginarygirlfriends.com. Este sitio ofrece la posibilidad de tener una relación ficticia con una mujer real. La membresía incluye beneficios como fotos de la “novia”, cartas escritas a mano en esquelas perfumadas, mensajes de texto al celular y regalitos especiales. Cada “novia” ofrece cosas diferentes, desde enviar un par de cucos por correo hasta un video chat delante de los amigos. Hay que tener en cuenta que la relación sólo puede durar un par de meses, luego de los cuales ella envía una carta en donde le ruega al usuario que no la eche, que le de otra oportunidad y que su vida no será igual sin él para que además el tipo pueda dárselas de haber terminado con ella.

Pero tal vez  la persona necesita más que una novia de mentiras. A lo mejor también necesita una hoja de vida de mentiras. No hay problema gracias a careerexcuse.com, un sitio dedicado a crear compañías ficticias que den referencias falsas sobre personas ineptas. Este servicio le proporciona los datos de su empleo de mentiras, crea un sitio en Internet para que las personas que verifican los datos de la hoja de vida encuentren la compañía y contrata a tres personas para que den referencias laborales, bien sea por teléfono  o con correos electrónicos personales o papelería con membrete (falsos). Si ese sitio no le sirve existen Thereferencestore.com y fakejobreferences.com para que al menos su hoja de vida luzca buena, así su vida real no.

Y hablando de vida real, si usted o alguien que conoce es tan perdedor que no lo quieren ver ni en emoticon, la empresa Usocial.com le promete hasta 20 millones de amigos en Facebook. Sus paquetes también incluyen seguidores en Twitter. Ah, y no se les olvide que hay gente dispuesta a vender su amistad, o en el caso de un hombre de Houston (EEUU) la amistad de su hija adolescente, por una módica suma.

Claro, todo lo anterior vale, y no poca plata. Pero si usted está dispuesto a pagar por tener novia de mentiras, amigos de mentiras y un pasado de mentiras, pues lo puede comprar (o dar de regalo). Pero, a manera de reflexión navideña, si tiene toda esa plata para gastar en tantas mentiras, tiene suficiente plata para ir donde un psicólogo que le explique qué es lo que está haciendo mal y cambiar su actitud para mejorar su vida y sus relaciones interpersonales. Es eso o ahorrar para comprar la robot de la empresa Kokoro (que pertenece al mismo grupo que los fabricantes de Hello Kitty) que promete ser más dócil que la mujer promedio.

Ahí el problema sería que la robot se ponga brava porque no le dé las pilas que le gustan, se meta a su computador y cambie sus referencias falsas, borre sus amigos ficticios en Facebook y le cuente a su madre la verdad sobre su novia de mentiras.

 

*PUBLICADA EN DICIEMBRE DE 2011

 

 

 

 

 

De las relaciones virtuosas y virtuales


Image representing Facebook as depicted in Cru...

Image via CrunchBase

He sucumbido a la tentación del Facebook. Para quienes no saben qué es eso (¿por qué no saben?¿Dónde viven? ¿Acaso aún en el siglo XX? El colmo…) explicaré que se trata de una comunidad en red que consta de amigos que después se hacen amigos de los amigos de sus amigos, que luego expanden la red hasta que uno termina de amigo del amigo del amigo del amigo, y así sucesivamente. La ventaja es que, a diferencia de la vida real, uno tiene opciones. La dinámica es más o menos así: uno utiliza el motor de búsqueda o se mete al archivo de amigos de uno de sus amigos y si encuentra el nombre de alguien así sea remotamente conocido o que le gustaría conocer, oprime un botón y automáticamente el programa le envía a esa persona un mensaje que dice “fulanita quiere ser su amiga”. Pero eso no es lo mejor. Lo mejor es que uno puede aceptar o ignorar la petición. Es así de sencillo, y sin consecuencias. Un botón y somos amigos; otro, y no. Y ya. Me encanta cómo la red ha simplificado la difícil tarea de hacer amigos.

Creerán que lo anterior fue una muestra de sarcasmo, mas no. Lo digo en serio. Últimamente me he dado cuenta de que el asunto de la administración de los contactos sociales se torna difícil a medida que una crece. Para empezar, hacer amigos nuevos no es tan fácil como lo era, digamos, en el colegio. Cuando me tocó ser la niña nueva en el colegio –y me tocó serlo no menos de cuatro veces- bastó con mi mamá me echara un postre extra en la lonchera. Buscaba a alguien de quien quería ser amiga, le ofrecía le postre a cambio de su compañía y ¡estuvo! Éramos amigas. El pequeño soborno gastronómico había cimentado lo que sería una larga y provechosa amistad (Y, claro, si no quería ser mi amiga, siempre tendría el consuelo de un postre extra). No he hecho un sondeo oficial (Si alguien conoce a Napoleón Franco…) pero me atrevería a decir que así empezaron muchas amistades que han durando toda una vida. Mi mamá sigue siendo amiga de sus amigas del colegio, y han pasado de jugar a las muñecas a jugar a las abuelitas (mi mamá va ganando), todo gracias a haber compartido el contenido de sus loncheras hace un par (guiño) de décadas.

Sin embargo, las reglas de la organización social del patio del colegio ya no aplican en la oficina. Uno no puede arrimarse a un grupo de adultos y ofrecer compartir su almuerzo a cambio de aceptación. Tal vez sea porque el almuerzo de los adultos ya no incluye postres deliciosos o quizás se deba a que ya hay que tener en cuenta variables más complejas, como afinidades políticas y psico-socio-sexo-afectivas, a la hora de decidirse por incluir un nuevo miembro a la ‘barra’. Y si la aceptación es complicada, el rechazo lo es más aún. En el colegio, la dueña del balón era la que “mandaba el juego” y era quien decidía quién podía o no jugar con su balón, y hasta cuándo. El mando del juego era una condición indisputable en indiscutible, con una autoridad que no se cuestionaba jamás. Si la dueña del balón no te dejaba entrar, lo aceptabas con dignidad. Si no querías tener que rechazar a nadie, pues nunca llevabas tu propio balón y ya.

Ahora, en cambio, uno rechaza las invitaciones a salir, no contesta el celular cuando identifica quién llama, ignora los correos electrónicos y procura no sonreír más de lo cortés cuando se encuentran, y hay gente que no se la pilla. Rechazar a alguien viéndole el blanco de los ojos es, francamente, cruel y pocos tenemos las destrezas necesarias para hacerlo de manera irrevocable y tajante. La mayoría damos vueltas flojas, sacamos excusas transparentes y evadimos cobardemente la confrontación. O bueno, yo lo hago. Por eso me pareció tan seductor Facebook… el clic es aún más fácil que el postre y menos doloroso que el balón.

*NOVIEMBRE DEL 2007