El regalo perfecto para la persona imperfecta


Sea honesto: ¿alguna vez le ha pedido al Niño Dios una vida diferente?  Esperemos que no (si su respuesta es positiva, le sugiero que acuda a un profesional de la salud, pero antes diviértase con esta columna), pero a lo mejor conoce a alguien que tiene una vida un poco patética. En ese caso, esta columna es para usted porque les tengo los regalos perfectos para quienes necesitan una nueva vida, o al menos, fingir que la tienen.

Para empezar, tenemos el sitio imaginarygirlfriends.com. Este sitio ofrece la posibilidad de tener una relación ficticia con una mujer real. La membresía incluye beneficios como fotos de la “novia”, cartas escritas a mano en esquelas perfumadas, mensajes de texto al celular y regalitos especiales. Cada “novia” ofrece cosas diferentes, desde enviar un par de cucos por correo hasta un video chat delante de los amigos. Hay que tener en cuenta que la relación sólo puede durar un par de meses, luego de los cuales ella envía una carta en donde le ruega al usuario que no la eche, que le de otra oportunidad y que su vida no será igual sin él para que además el tipo pueda dárselas de haber terminado con ella.

Pero tal vez  la persona necesita más que una novia de mentiras. A lo mejor también necesita una hoja de vida de mentiras. No hay problema gracias a careerexcuse.com, un sitio dedicado a crear compañías ficticias que den referencias falsas sobre personas ineptas. Este servicio le proporciona los datos de su empleo de mentiras, crea un sitio en Internet para que las personas que verifican los datos de la hoja de vida encuentren la compañía y contrata a tres personas para que den referencias laborales, bien sea por teléfono  o con correos electrónicos personales o papelería con membrete (falsos). Si ese sitio no le sirve existen Thereferencestore.com y fakejobreferences.com para que al menos su hoja de vida luzca buena, así su vida real no.

Y hablando de vida real, si usted o alguien que conoce es tan perdedor que no lo quieren ver ni en emoticon, la empresa Usocial.com le promete hasta 20 millones de amigos en Facebook. Sus paquetes también incluyen seguidores en Twitter. Ah, y no se les olvide que hay gente dispuesta a vender su amistad, o en el caso de un hombre de Houston (EEUU) la amistad de su hija adolescente, por una módica suma.

Claro, todo lo anterior vale, y no poca plata. Pero si usted está dispuesto a pagar por tener novia de mentiras, amigos de mentiras y un pasado de mentiras, pues lo puede comprar (o dar de regalo). Pero, a manera de reflexión navideña, si tiene toda esa plata para gastar en tantas mentiras, tiene suficiente plata para ir donde un psicólogo que le explique qué es lo que está haciendo mal y cambiar su actitud para mejorar su vida y sus relaciones interpersonales. Es eso o ahorrar para comprar la robot de la empresa Kokoro (que pertenece al mismo grupo que los fabricantes de Hello Kitty) que promete ser más dócil que la mujer promedio.

Ahí el problema sería que la robot se ponga brava porque no le dé las pilas que le gustan, se meta a su computador y cambie sus referencias falsas, borre sus amigos ficticios en Facebook y le cuente a su madre la verdad sobre su novia de mentiras.

 

*PUBLICADA EN DICIEMBRE DE 2011

 

 

 

 

 

¿Quién da más (por una broma)?


Image representing eBay as depicted in CrunchBase

Image via CrunchBase

A todos nos ha pasado. Estamos en una reunión y echamos un chiste, seguros de su buena recepción, sólo para encontrarnos con el ensordecedor silencio que proviene de la falta de risa mezclada con asombro en incomodidad. Hemos contado un mal chiste, o, en su defecto, hemos contado un chiste, mal.

Asimismo, todos tenemos un amigo o amiga experto en el arte de ser bromicidas, es decir, gente que asesina los chistes. Ya saben, son los que se tiran los remates, olvidan detalles importantes, revelan los finales antes del clímax, se ríen tanto de sí mismos que no logran ejecutar la frase clave o, sencillamente, no saben contar bien el cuento y arruinan toda la experiencia hilarante para el público. Sí, todos conocemos uno, pero Max Sanders es el rey de los chistes malos, pues a él su irritante hábito le va a costar muy caro. ¿Por qué? Porque Max Sanders no contó un mal chiste en una reunión ni en una fiesta, ni siquiera haciendo fila en el banco. Su chiste fue declarar por internet que como no sabía por quién votar en las elecciones presidenciales estadounidenses, iba a subastar su voto en eBay. Bueno, como chiste no será el mejor de todos los tiempos, pero esta broma en particular fastidió tanto a los fiscales del distrito de estado de Minnesota, que han levantado cargos de solicitud criminal y chantaje contra en adolescente chancero.

El chistecito le puede costar a Sanders, de 19 años, hasta 5 años de cárcel y diez mil dólares de multas porque es un crimen ofrecer comprar o vender un voto, sin importar que se haya o no concretado la venta. El sólo hecho de ofrecer su voto para la compra (ojo pues, Doña Yidis), así no haya sido en serio, es un acto criminal y no sólo de mal gusto, según la fiscalía.

Pero, ¿merece la cárcel este payaso cibernético descarriado? Creo que si Sanders va a dar a una celda a causa de su humor mal orientado, todos estamos en riesgo. Sobre todo porque en Colombia se nos avecinan las elecciones, época propicia para toda suerte de salidas en falso. En estos tiempos electorales es cuando los candidatos más prometen (y promienten), muchos hacemos apuntes semi-jocosos, pero no creo que deberíamos temerle a la policía cada que alguien se atreve a burlarse de la democracia, que no es lo mismo que pretender burlar la democracia.

El caso es que siento que a veces el humor se toma demasiado en serio. Por alguna razón hay gente que cree que la ligereza, crucial para hacer vivible la vida, es insulsa, banal, tonta y hasta una pérdida de tiempo. No quiero sonar ‘moralejuda’, pero a veces me parece que nos estamos tomando demasiado en serio todo. La humanidad necesita relajarse un poco.

En cuanto al fiscal de Minnesota, mi mensaje es sencillo señor: si no le parece chistoso, pues no se ría, pero no persiga a los bromicidas. Cualquiera tiene un mal día y un chiste flojo no debería costarle la libertad a nadie. Hay suficientes cosas serias y suficiente gente hablando de ellas, y un chiste flojo de vez en cuando es un precio muy cómodo si lo que estamos comprando es un ratico a salvo de todo lo que no da risa.

* PUBLICADA EL 6 DE JULIO DE 2008