Discriminación periodística (respuesta al Señor que me Odia)


Estimado Don Odioso;

Varias veces ha criticado usted mi columna y yo lo he tomado con una combinación saludable y respetuosa de humor y desatención. El que me lea sólo para rajar de mí me ha parecido hasta cómico, pero hoy ha dicho usted algo que vale la pena examinar. Dice usted (tal cual, con errores y todo):

Señores directivos del periódico “La tarde”, seria muy bueno que las
directivas de tan prestigioso periódico, entiendan que la sección de los
columnistas no deben ser un relleno, eso es lo que esta columna ofrece cada 8
días un relleno que es irrespetuoso a los lectores…….

Y luego

La verdad es que no se trata de odio, lo que ocurre es que la critica es buen
consejero para hacer caer en cuenta que un periódico que podemos leer en
Internet, tenga esos fiascos…la señora columnista desde que tuvo ese hermoso
don de la maternidad, nos engancho con temas igualitos, de Pereira hay muchas
agradables que quisiéramos leer no solo de matias ya con el de condorito
tuvimos muchos años……..mejoremos la calidad de lo pereirano, lo de familia
en reuniones familiares

Y ahí tenemos un problema. Que usted diga que mi hogar es un tema que no amerita publicación me ofende como mujer, pero me ofende más como periodista. Todos los periódicos buscan apelar a la mayor cantidad de lectores posibles con la intención de que una gran variedad de personas encuentre algo de su gusto en sus páginas. Por eso hay crucigramas, horóscopos, caricaturas y notas que van desde lo social hasta lo fúnebre. Pero no lo veo rajando de ninguna de esas secciones; sólo de mi columna.

Pero ojo, usted no critica la manera como escribo. No ha señalado que he cometido errores de ortografía, sintaxis o semántica (que los he cometido) ni que tengo problemas de estilo. No dice que he caído en el plagio (eso sí, nunca) ni que he fabricado o tergiversado dato alguno. No, lo que usted critica de mi columna es EL TEMA. Lo que usted está diciendo es que la familia y el hogar no son temas dignos de impresión, y tilda usted de “relleno” mis escritos por considerar que lo familiar no es menester de periodistas y habla de mejorar la calidad de lo pereirano. Pues, le cuento que esta pereirana fue la única que figuró en la Antología de Notas Ligeras como parte de la historia del periodismo de humor en Colombia. Creo que eso habla bastante bien de la calidad de lo pereirano, y de mis escritos.

Ante todo esto no puedo más que señalar cuán ensimismada es su posición. Yo opté, como muchas mujeres, por quedarme en casa con mi hijo para criarlo de la mejor manera posible. Soy mamá y también soy columnista, y le recalco, columnista de opinión, por lo que es natural que opine sobre lo que me sucede día a día. Sí, a veces hablo sobre mi hijo. He hablado de mi esposo, papá, mamá, sobrino, abuelos…hasta de mi gato, de la misma manera que lo han hecho grandes periodistas y humoristas como Daniel Samper Pizano, David Sedaris y Bill Cosby. Lo personal es un tema tan meritorio como cualquier otro. Lo que me pasa a mí en mi casa es tan digno de publicación como lo que le pasa a usted en su oficina. No por tratarse de algo mundano se le debe tachar de “fiasco”. O ¿qué pretende usted? ¿que deje de escribir porque lo que me sucede a diario ya no es fascinante para usted? ¿debo disculparme porque mis días están llenos de pañales, teteros y balbuceos, o porque encuentro maneras humorísticas de hablar de ello?

Duras son sus críticas, y no suenan a consejo bienintencionado. Suenan a discurso ya mohoso de lo viejo, de pensamiento de antaño de cuando los hombres creían que los temas familiares eran sólo para las señoras y que el tiempo de los señores era demasiado precioso para ocuparlo en semejantes nimiedades.

Le cuento que el mundo ha cambiado, si bien usted no. Le cuento que las mamás blogueras son el rublo de mayor crecimiento en Internet. Le cuento que hablar de los hijos y del marido y del hogar es un tema que atrae muchos lectores. Le cuento que, si bien este no es el único tema que nos gusta leer, a muchas mujeres nos interesa y el que usted diga que es irrespetuoso que el periódico lo incluya es injusto y excluyente.

Me parece que el irrespetuoso aquí es usted que no tolera la diferencia, que no acepta la otredad y que no comprende la variedad. Que haya un tema que no le guste no es lo grave; lo grave es que crea que lo único que vale la pena publicar es lo que a usted le gusta. Ese no es el criterio de ningún periódico y ciertamente no es el de esta periodista.

Y para finalizar, sólo a manera de cierre y para que sepa, el nombre Matías significa “regalo de Dios”. Le sugiero que pase sus domingos disfrutando de sus regalitos y deje de rajar de los míos.