Repunte crítico (del criticón)


Si está enterado de la pelea con el Señor que me Odia, siga leyendo; de lo contrario, lea primero esto y esto

Muy temprano esta mañana recibí este comentario en mi blog, de parte del Señor que me Odia (la publico aquí para proteger el nombre de este caballero y otra vez reproduzco su mensaje tal cual, con errores y todo):

Respetada Columnista: He visto como se ha vuelto interesante un debate, que puede carecer de fondo o puede tener mucho fondo, lo mas importante es que ha tenido adeptos y defensores a su favor y eso es bueno, Porque al final solo se transmite una opinion.
Me refiero a que cuando uno escribe, o como columnista o como escritor sea cual fuese su tema, es totalmente vulnerable a la critica, que tal que miraramos los columnistas del espectador o El Tiempo y miramos lo que escriben o a critica o a favor..son mas de 100 comentarios por cada uno de ellos pero no aparecen comentarios de defensa asi como interpretaron mi critica, pero bueno aqui aparecieron unas personas que tomaron mas a manera personal, como cuando uno se solidariza con alguien: ” porque si..y ya…”
Siempre da manera respetuosa y alegre tomo esto, porque de su gran senor y Abuelo guardo mis mejores momentos de tertulia en el bar del gran hotel…A todo Senor Todo Honor……tomemoslo con Humor.. yo tambien me quiero parecer a alguien a: Daniel Samper Ospina.
Un saludos a todos y arriba Angela te voy a seguir leyendo………

¡Ay, señor Odioso! Qué lástima que de nuevo haya perdido de vista lo que traté de decir. Usted sigue sin comprender que lo que me molestó no fue que “se me metiera al rancho”, como se dice por ahí, sino que tildara de irrespetuoso al periódico para el que trabajo porque publicaba columnas en los que se tratan temas personales, familiares y del hogar. Y ahora sale usted con que quienes me defendieron lo hicieron “porque sí y ya”. Se equivoca. Las personas que me defendieron, con quienes estoy además muy agradecida, lo hicieron porque soy buena columnista y decir lo contrario es ofensivo no sólo para mí sino para ellos porque sugiere que son lectores carentes te criterio, que es algo muy diferente a tener un criterio distinto al suyo.

Ha quedado más que claro que los temas que elijo no le llaman la atención a usted en particular, pero eso no quiere decir que mi columna sea un FIASCO, como usted la llama. Mundo Moderno es una columna que escribo con cariño, con esfuerzo y con un estilo que si bien no le atrae es respetable y tanto mis lectores como yo merecemos ese respeto porque este espacio me lo he ganado, lo he luchado y lo voy a defender. Tengo todo el derecho a escribir tan personalmente como el estilo de la nota ligera permita, y por algo se llama ligera.  Aquí no se engaña a nadie y quien se aventura a leer mi columna lo hace a sabiendas de que allí no va a encontrar escándalos políticos, jugosos detalles de procesos judiciales ni reflexiones moralistas. Hay otros columnistas que se encargan de hacer eso, y lo hacen muy bien. Pero bien, dominguecerá y veremos si todavía tengo público lector.

Me alegra que diga que todo esto se lo toma de manera respetuosa y alegra, porque es precisamente con respeto a la alegría que me produce escribir y la alegría que produce leerme que le contesto. Invoca usted a mi abuelo y creo que para darle fin a esta discusión lo mejor es que nos tomemos, cada quien por su lado, un trago en nombre del Gran Plumón y, como diría mi colega humorista Andrés López, “dejemos así”.

Gracias por su respuesta y ya que dice estar dispuesto a leerme, lo invito a que explore este blog. Tal vez encuentre algo que le guste…pero está bien si no.

Mi nueva obsesión


Dicen que el primer paso para superar una adicción es admitir que se tiene un problema, pero ¿y si no quiero superarla? ¿Si estoy felizmente adicta y no le estoy haciendo daño a nadie? Uy, hasta yo sé que cuando uno usa ese argumento, la cosa está grave… pero no me importa. Voy a confesarles, sin dejo de arrepentimiento, que soy adicta al Twitter.

Si no saben qué es eso, frescos. No hace mucho yo era una de ustedes, pobres ovejas descarriadas. Yo hace pocos meses pensaba que “Tweet” era la onomatopeya de los pajaritos, así que les contaré brevemente que Twitter es una red social de intercambio de comentarios e información que tiene la característica de que todas las comunicaciones se deben realizar con ciento cuarenta caracteres o menos. Eso es un párrafo breve, y como bien saben los que me conocen, la brevedad es todo un reto para mí. Al principio no le vi la gracia pero ahora soy una twitera voraz. Siempre que me siento al computador tengo el Twitter abierto y me paso horas viendo las bobadas que escriben los demás, contestándoles y añadiendo mis propias bobadas. Es realmente adictivo.

¿Por qué? Se preguntarán quienes no han sido iniciados en esta logia cibernética. Pues, la gracia es que la gente comparte toda suerte de hipervínculos y comentarios y entonces uno tiene acceso a cosas que no habría encontrado por sí mismo. Ahorita mismo alguien se está burlando de la cadena de noticias norteamericana Fox News porque confundieron a Egipto con Irak en el mapa, y la presentadora dice que Egipto es uno de los países más conflictivos del Medio Oriente; otro tweet dice que el actor norteamericano Charlie Sheen, quien ha estado en las noticias últimamente porque lo echaron del puesto y es un reconocido borracho que le pega a la esposa, ha decidido escribir un libro para niños; en otro, Álvaro Uribe Vélez anuncia que dará una conferencia en Boston; y en este, Daniel Samper Ospina se burla de los Nule. ¿Sí ven? No me puedo desconcentrar ni un minuto porque de pronto me pierdo algo, o peor, que alguien diga algo de lo que yo dije sobre algo que alguien dijo que… bueno, está bien, es algo esquizofrénica la cosa.

Todo esto es culpa de mi amiga Maria Camila. Ella está viviendo en Argentina y como no le queda tiempo de escribir un correo electrónico a la semana contando en qué anda como una persona decente y bien criada en la era digital, me dijo que me metiera a esta vaina para que pudiera “seguirla”. Me sentí toda ofendida porque ella me estaba tratando como si fuera su fan en lugar de su amiga, pero lo hice de todas maneras y ahora no puedo parar. Trato de hacer la columna pero entonces veo que está titilando. Sólo un ratico, me digo a mí misma. Uno o dos tweets y no más, vuelves a trabajar…

Ay, sueno como una adicta y todo. Tal vez sí tenga un problema. Voy a twetear “adicto al Twitter” a ver qué me responden.

*PUBLICADA EL 3 DE ABRIL DE 2011