Bambi Skywalker


Leia wearing her iconic "metal bikini&quo...

…bien, ahora imaginen que ella se escapa solita y organiza su propia legión Jedi.

 

Algunas personas estuvieron pendientes de algo que sucedió en Estados Unidos esta semana, un temita ahí con un tal Obama y un Romney que no sé de qué se trataba. Pero la mayoría estábamos enfocados en lo que realmente importa: Disney compró a Lucasfilm, incluyendo no sólo lasaga de Star Wars sino también Indiana Jones y planean hacer nuevas películas de ambas. De hecho ya anunciaron que el Episodio 7 de Star Wars saldrá en el 2015 y aunque no todo el mundo está emocionado, yo creo que hay mucho potencial con esta fusión.

 

Por ejemplo, creo que podrían incluir los personajes de Star Wars en algunos clásicos de Disney y darles otro final. Imagínense, por ejemplo, lo genial que sería si justo en la escena del cazador en Bambi de repente apareciera Chewbacca. ¿O qué tal si Dumbo usa La Fuerza en contra de las elefantas malvadas que se burlan de sus orejas? ¿O si Yoda le enseña a Arturo a manejar la Espada que saca de la Piedra?

 

Por ahora, sin embargo, hay mucha especulación sobre qué parte de la historia van a contar ahora y al parecer esta entrega seguirá a Han Solo,Luke y Leia y veremos cómo se casan y tienen hijos y todo. Yo creo que todavía hay historias qué contar, como por ejemplo la infancia de Leia y por qué Luke tiene todo el poder si ella es la hermana gemela y qué va a pasar después  por qué a ella no la entrenan como Jedi si claramente es más guapa que el hermano. También me parece bueno explorar la vida deAmidala porque en medio de todo nunca explican dónde está la familia de ella, cómo es que la mamá no se manifiesta durante el embarazo y no tiene ni una amiga que le diga que ese tipo la trata mal. Por eso veo con optimismo esta unión pues las heroínas de Disney últimamente – Mulan,Rapunzel y Tiana -son guapas, asertivas, inteligentes y distan mucho de las princesas de antes que esperaban pasivamente el rescate. Este tipo deprotagonistas femeninas y berracas podrían contagiar a las películas un tanto machistas de Lucas y tal vez entre ambos puedan producir unaBella que le diga a la Bestia que si le vuelve a gritar le da en la jeta con un sable de luz o una Ariel que le diga a Eric que no va a cambiar por él y lo deje por Jar Jar Binks que es medio acuático. Incluso podríamos reemplazar los 7 enanitos con los 7 Ewoks y darle a Blanca Nieves un papel más jugoso como coordinadora del “Diamond Underground” contra la reina malvada y que use el poder de control mental Jedi para manipular el espejo.

 

Y quién sabe, a lo mejor hasta tendremos una Indiana Jones femenina, que use látigo y colorete que luche contra los nazis en tacones.

 

 

 

Mentiras, verdades y celuloide


Cover of "Indiana Jones and the Kingdom o...

Cover via Amazon

Hace poco estuve en cine viendo la más reciente adición a la saga Indiana Jones que, por cierto, me fascinó de adolescente. Llena de emoción, me senté en el teatro con la sonrisa que sólo se sonríe cuando se está a punto de ver algo tan anhelado. Lamento decir que no salí sonriendo del teatro.

No es tanto que Harrison Ford ya no sea el apuesto joven que recordaba, aunque debo admitir que mi reacción en las escenas de peleas ya no era “!Dales, Indy, dales duro!” sino “!Ay, por favor, no le peguen a ese señor, no ven que es de edad!”. No, la verdad es que esta vez las mentiras fueron demasiado grandes para tragármelas enteras, y eso que yo aún creo que E.T es una historia basada en la vida real. No quiero tirármele el final a nadie –la película es divertida y se la recomiendo a todo el que sienta que la plausibilidad no es una parte importante del guión- pero hay una escena que involucra una bomba nuclear y una nevera que sencillamente agotaron mi capacidad para digerir lo inverosímil.

Tal vez sea porque esta película es sólo una más en una larga lista de filmes que meten tantas mentiras, y tan mal metidas, que me está empezando a preocupar un poco el nivel de educación de los guionistas. Y del público.

Yo soy capaz de perdonar pequeñas indiscreciones y licencias creativas. No dije nada cuando en el Gladiador se anuncia vía volantes que el Circo ha llegado, en una época en la que no había imprenta, casi nadie sabía leer y además no había papel; y me quedé calladita cuando en Corazón Valiente alegan que William Wallace sedujo a Isabella II de Francia, quien tiene luego un hijo suyo, a pesar de que Isa tendría alrededor de 4 años cuando ocurrió la batalla de Falkirk – en la que supuestamente se conocen- y el hijo que tuvo (Eduardo III) en realidad nació como 7 años después de que muriera Wallace.  Pero cuando en la película 10000 AC mostraron unos mamuts domesticados ayudando a construir pirámides en el desierto, no pude más.

Creo que Hollywood atraviesa una crisis creativa y eso es lo que ha ocasionado que retuerzan la historia tanto que parece de plastilina. Lo que necesitan es venir a Colombia, pero no para hacer más películas como ‘La vendedora de Rosas’ y ‘La virgen de los sicarios’, que francamente ya me tienen harta. No, que vengan Pereira para que les contemos historias reales de personajes de verdad, como la de una hermana de mi abuelo que era tan brava que una vez se le metió un ladrón a la casa, lo cogió a escobazos y cuando llegó la policía lo encontró barriendo los vidrios de la ventana que rompió para entrar;  la del tío de mi abuelita que se cortó el dedo índice para que no le tocara ir a la Guerra de los Mil Días; la de la prima que cuando le estaban haciendo un retrato (eso se usaba en esa época) le pidió al pintor le pintara aretes de diamante, un collar de perlas y anillos de rubíes y esmeraldas. Cuando el pintor dijo “Pero si usted no tiene nada de eso”, ella respondió “Lo sé, pero si me muero y mi esposo se vuelve a casar, quiero que su nueva esposa se enloquezca buscando estas joyas”.  Esas historias son un ‘hit’ asegurado.

Y, digan la verdad, todos tenemos al menos una historia que sería una gran película. Propongo que hagamos un Festival de Ideas, invitemos a Steven Spielberg y a James Cameron y verán que de aquí salen con el Óscar asegurado porque la realidad es mucho más interesante que la ficción.

Nostalgia celuloide


Publicada en La Tarde en 24 de octubre de 2010

Empezaré reconociendo que sueno como una viejita rajando de ‘esos muchachos de hoy en día’. Tal vez sea porque el lunes cumplo años -valga la autopropaganda- pero constantemente me oigo a mí misma decir “no hay nada qué ver”. Últimamente, las escasas veces que la maternidad me da tiempo suficiente para estar quieta viéndome una película, termino en canales que pasan filmes viejos, mucho blanco y negro y una que otra película ochentera que ahora son de mejor familia y en lugar de ser retro tienen estatus de clásicas (no saben cuánto me deprimió ver que Lobo Adolescente con Michael J. Fox era “el clásico de la semana”).

El caso es que las películas de ahora, con contadas excepciones son de puros muchachitos pálidos y trágicos con crisis existenciales que empiezan en primaria con tramas enfocadas  hacia la  venta de mercancía y la procreación de secuelas.

No es sólo percepción mía. Silvester Stallone (¡Ja! Apuesto que pensaron que jamás iban a ver al viejo Sly como referencia en una columna mía) recientemente llamó a todos sus amigos actores que alguna vez interpretaron papeles de típico héroe americano –Bruce, Arnold, Dolph, etc.- e hicieron  una película llena de los referentes emocionales que hicieron grande el cine de acción. Escenas de explosiones y balas y hombres tan musculosos que parecen otra especie (homo musculus matralletus) perpetuamente sudorosos y sucios que en contra de toda adversidad logran triunfar en nombre del honor –o algo así por el estilo. Este no es necesariamente el tipo de película que más me guste pero entiendo por qué ha sido una de las más taquilleras de la temporada. La gente, al menos la de mi generación, extraña el cine escapista que gira en torno a tramas improbables que parten de la idea de que cualquiera puede ser un héroe y donde los buenos ganan y los malos pierden y el chico obtiene a la chica y billetes de cien dólares caen del cielo porque nos gusta escapar de la realidad.

Woody Allen se preguntaba en una entrevista reciente si no serían los productores del cine escapista los que aportaban más a la sociedad, comparados con los del drama político y las películas diseñadas para hacernos pensar, pues al proporcionarnos un “tapo” nos dan la posibilidad de refrescarnos mental y emocionalmente, nos hacen sentir bien, aunque sea una sensación artificial que nace como reacción a algo que no está sucediendo, versus los documentales que nos obligan a ver la cruda realidad y a tomar consciencia y todas esas cosas.  Serán pocas las veces que diga esto, pero creo que Woody y Sly tienen algo en común conmigo: me gusta el cine comercial tonto. De vez en cuando cae bien una película “seria” pero la verdad es que yo pienso todo el día y cuando veo cine o televisión, lo que quiero hacer es descansar y no estresarme porque Bella y Eduard no pueden estar juntos. Por mí, que llegue Sly y acabe con todos esos vampiros paliduchos.