Una cornada al empleo


Santamaria bullring in Bogota

Plaza de toros La Santamaría de Bogotá.

Empecemos por algo importante: a mí no me gusta ver morir a nadie. No disfruto de los espectáculos sangrientos ni violentos; por eso no veo boxeo ni lucha libre, no me gustan las películas de gladiadores ni crucifixiones y desde hace rato no veo series policíacas –que antes me encantaban- ni películas de crímenes.  Desde que tuve a mi hijo ni siquiera leo Nancy Drew.

Y tampoco voy a corridas de toros. Nunca he estado en una.

Hecha esta aclaración quiero comentar sobre la reciente decisión del alcalde de Bogotá de revocar el mandato de préstamo de la Plaza de Toros La Santamaría para realizar espectáculos de tauromaquia y reemplazarlos por festivales culturales. Personalmente me parece más divertido ver bailes y comprar artesanías que ver matar a un toro, pero dejemos eso a un lado por ahora. Lo cierto es que las corridas de toros, aparte de ser estar imbricadas en la cultura no sólo bogotana sino colombiana y hasta latinoamericana, generan miles de millones de pesos en impuestos y empleos. Estamos hablando de miles de personas que derivan su sustento directa o indirectamente de la fiesta taurina, desde los obvios como criadores y toreros hasta los menos aparentes como los que diseñan los afiches o venden mazorcas a la salida de la plaza. Normalmente cuando hablamos de corridas, mi simpatía está con el toro, pero hoy está con las familias que han visto disminuido su sustento a raíz de esta decisión porque el viernes se realizó un festival cultural en La Santamaría y asistieron alrededor de 1,300 personas a ver zancos y estatuas humanas. Y seguramente la pasaron bien pero 1,300 personas en una plaza con capacidad para 14, 500 es un déficit grande y temo que por bueno que sea un mimo no va a atraer la misma cantidad de personas que convocaba El Juli.

Lo grave es que no veo que el alcalde tenga un plan B para estas personas , ni una oferta de resocialización ni de apoyo a microempresas ni nada. Pareciera que si uno es guerrillero o narcotraficante uno puede apelar al gobierno para que le pague para cambiar de puesto, pero la gente que se dedicaba a la actividad legal de la tauromaquia y los oficios que de ella se derivan ahora quedó en la olla y no hay ministerio ni DEA ni alcaldía que les esté tendiendo una mano.

Me alegra por los toros, en serio.  Pero…¿y la gente? ¿No es desproporcionada la medida de darle una estocada laboral a cientos de personas por salvar a unos 40 toros al año? Y eso que los activistas no han pensado en otra cosas: si no los van a lidiar, nadie va a criar toros de lidia, que son costosos de reproducir y mantener y los de PETA no tienen con qué tenerlos como los de Las Ventas del Espíritu Santo.  Irónico, ¿no? Por salvar un puñado de toros, Petro puso a doblar a la ciudad, a la cultura y por ahí derecho, a la raza.

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Aniversario 4×4 (x4)


El embalse del Neusa

Jorge y yo estuvimos celebrando nuestro cuarto aniversario recientemente y como estamos estrenando carro, él decidió que debíamos combinar ambas cosas e ir a la represa del Neusa, a un par de horas de Bogotá. Compramos carpa y sleeping bags –ojo, para dormir la siesta, no para pernoctar- y empacamos al niño junto con un comida como para un batallón y salimos tempranito rumbo a la aventura. Íbamos bien hasta que llegamos a un lugar que nos pareció ideal y nos adentramos un poco sólo para descubrir que una pareja de jóvenes ya había armado su carpa. Entonces, mi marido decidió acercarse al embalse para dar la vuelta. A pesar de las advertencias de los guardias, la mirada escéptica del joven y mis chiste sobre ver el monstruo del Loch Ness, Jorge quiso hacer una maniobra de 360˚ en lugar de echar reversa.

Y… nos quedamos atascados en el lodo.

La salida de nuestra prisión fangosa requirió de los esfuerzos conjuntos de mi marido, la pareja de adolescentes (él, abogado y ella, finalizando su carrera de Ingeniería), el rondero que llegó en moto, y yo. La novia, Valeria, y yo nos turnábamos la cargada de Matías y la empujada del carro mientras que Jorge, el Dr. Jaime y Pinzón empujaban y buscaban qué meterle a las llantas para usar como tracción.

No les miento, hubo un momento, mientras oía cómo las llantas del carro chillaban inútilmente y todos sudaban y gemían y se llenaban de lodo maloliente en el que me pregunté a mí misma cómo había soportado cuatro años de semejante terquedad. Cuatro años de terquedad y fútbol y dejar la toalla mojada encima de la cama y no atinarle a la canasta de la ropa sucia cuando lanza los calzoncillos; de tratar de hacer el arroz “como lo hace la mamá” y aguar mi café porque a él le gusta oscuro, como para rellenar estilógrafos; de los ronquidos más ruidosos del mundo y levantadas a medianoche porque habla dormido y me da codazos y patadas. Cuatro años en los que NUNCA ha seguido las instrucciones ni puesto el rollo del papel higiénico ni vuelto a poner la toalla de manos en su lugar.

Pero entonces, 45 minutos después de mucho (MUCHO) jonjoleo, finalmente liberamos el carro. Matías, que había estado feliz con Valeria porque tiene cara de ángel, gritó de felicidad y nos subimos al carro de nuevo, no sin antes prometerles nuestros riñones a la pareja junto con sánduches que rechazaron porque tenían suficiente comida (después supe que lo lamentaron mucho porque un perro chandoso les robó toda la comida). Y ya cuando encontramos un sitio seco y armé la carpa (porque yo SÍ leo las instrucciones) y nos sentamos a disfrutar del picnic que Jorge había armado con tanto amor, ví que estos cuatro años también han sido llenos de felicidad y de sorpresas y de momentos mágicos.

Y eso es lo que realmente importa.

Claro que me gustaría que de vez en cuando cambiara el rollo del papel higiénico…

Jorge y Matías en la carpa que yo armé

Horrores y misterios de la propiedad raíz


Representacion exacta de los viejos metodos de...

Image via Wikipedia

Por si no lo sabían, hace 15 días tembló en Bogotá. El temblor no fue gran cosa, quiero decir, para estándares pereiranos. Nosotros, los habitantes del Eje, somos medio sismo-resistentes y un temblorcito de 4 grados no nos asusta. Lamentablemente, mi apartamento es más bien sismo-sensible y a raíz de que se me rajaron las paredes como si estuvieran hechas de galletas de soda, anduve en busca de nuevos aposentos. Fue toda una aventura.

Para empezar, me he dado cuenta de que los verdaderos talentos de la escritura creativa y de ficción corta no se encuentran ni en las universidades ni en las bibliotecas. Se encuentran en las agencias de propiedad raíz y son los que redactan los avisos para los clasificados de los periódicos y portales especializados en bienes raíces. De allí que un apartamento ubicado en una loma con una pendiente de 70 grados y rodeada de potreros se describe como “incomparable vista, tranquilidad total, buen desagüe”.  Asimismo, vivir al lado de un barrio de invasión resulta “pintoresco”; estar al lado de una discoteca se convierte en “ambiente juvenil y divertido” y que el edificio se esté cayendo le da un “toque rústico y acabados ‘country’” al inmueble.

También aprendí que cuando a uno le dicen que está súper bien situado y que el lugar es muy recursivo, es una manera de advertirle que va a tener que salir a comer todos los días o pedir a domicilio porque la cocina no funciona; que cuando dicen que el edificio está muy bien habitado es que cada mes verá la ambulancia en la entrada y que si le insinúan que los inquilinos anteriores eran “artistas”, significa que eran amantes del vallenato y que dejaron un mural de Kaleth Morales en la alcoba principal.

Igualmente descubrí que  “acabados originales” es que todo se está pudriendo; “perfecto para parejas” quiere decir que es tan chiquito que uno se tiene que lavar los dientes con la puerta abierta para sacar el codo; “ambiente agradable y vecinos amigables” es código inmobiliario y se refiere a que las paredes son tan delgadas que uno oye cuando el vecino cambia de opinión y que hay un solo baño por piso y todos tienen que compartir.  Ah, y “mascotas bienvenidas” es una manera amable de decir que el Gran Danés de los inquilinos previos dejó recuerdos por todo el tapete y ahora huele como un establo después de una purgada.

Pueden elegir no creerme si eso les ayuda a dormir tranquilos, pero vi un apartamento sin ventanas, SIN CIRCULACIÓN DE AIRE, cosa que me parece que debería ser ilegal o sancionable por parte de alguna autoridad sanitaria, que me lo describieron como ‘cálido y acogedor’. En otro encontré lo que seguramente era evidencia de un homicidio: manchas sospechosamente marrones y paredes con papel tapiz (que ya en sí es un horror) que parecía haber sido colgado por Eduardo Manos de Tijera. Me lo describieron como ‘arriendo con opción de compra, ideal para remodelar’.

Pero no se preocupen. Después de varias rondas de ruleta inmobiliaria, al fin encontramos un lugar hermoso, propiedad de una mujer perfectamente celestial. Tiene vista linda, es amplio, luminoso y además tiene chimenea… que si fuera por inmobiliaria me habrían dicho “perfecta para deshacerse de cualquier evidencia incriminatoria”.  Ahora sólo me falta empacar…

 

*PUBLICADA EL 8 DE JUNIO DE 2008

Relaciones familiares en la era de las comunicaciones


PIBLICADA EL 27 DE MARZO DE 2011

Todo empezó de manera tan inocente…llamé a mi mamá al celular y me contestó agitada.

-Qué hubo, mija. ¿Qué pasó? ¿Qué necesitas?

-No, nada urgente. Sólo quería preguntarte por la receta de la torta esa que se hace en el microondas.

-Está en el cajón de mi nochero.

-Mami, estoy en Bogotá. No puedo abrir tu nochero (esto dicho con desesperación y condescendencia)

-Ay, mija, no el cajón-cajón. Mi BLOG, que se llama así.

-¿Tienes un blog?

-Sí. Es que tengo muchas amigas que me escriben pidiéndome la receta de lo que les di tal o cual día que vinieron o me piden consejos de orientación familiar y me cansé de escribirles de a una y puse un blog.

-Ah, qué bueno. ¿Y mi papá?

-Tu papá tiene su propio blog.

-No, me refiero a que si está por ahí para que me converse.

-No, él está en este momentito metido en Skype con un tipo de Costa Rica que le está preguntando por unos abonos orgánicos. ¿Por qué no te metes y le mandas un tweet y le preguntas qué quiere de almuerzo?

-¿Pero, por qué no vas tu y le preguntas? Lo tienes al lado…

-No, él está en la parte de atrás de la finca y yo estoy en mi cuarto porque estoy actualizando mi Facebook para que quede coordinado con mi blog y los dos sincronizados con mi Blackberry porque tengo que saber cuándo alguien se mete al blog y si me hacen comentarios para estar al tanto.

-Pero, no puedes hablar conmigo ahora…

-Me encantaría pero es que estoy configurando mi cuenta de Twitter y mis seguidores están pendientes de mis Tweets. Hoy voy a twitear sobre Montessori y voy a subir una entrada sobre una torta de banano.

-Ahhh. Bueno, pues si estás ocupada…

-No, mira, si quieres mándame un mensaje de texto al celular y si quieres me dices de qué quieres hablar y yo te mando un hipervínculo remitiéndote a una página que hable del tema sobre el que tienes preguntas.

-No, no era nada. Te quería contar de algo que había hecho Matías…

-Pues grábalo y montas el video en YouTube. Yo ya tengo cuenta.

-No, pues tienes cuenta en todas partes.

-Pues es que toca, mija, porque uno en la vereda se desconecta mucho y hay que estar actualizados, saber lo que está pasando en el mundo.

-Pero yo pensé que ustedes se habían ido a vivir a la finca porque estaban cansados de estar actualizados y querían precisamente desconectarse del mundo y reconectarse con la naturaleza, vivir más tranquilos, disfrutar de los atardece…

-Ay, ahora que dices atardecer, te voy a mandar una presentación en Power Point de unos atardeceres divinos.

 

Como quien dice, nunca habíamos tenido tantas maneras de incomunicarnos.