Hacia las aulas marchamos…en reversa


Classes

El himno de colegio del que soy bachiller empezaba con la animada invitación ‘a las aulas, amigas, marchemos a beber de la ciencia el vigor…’, palabras que aún retumban en mi mente (y logran suscitar cierta angustia y me hacen sudar frío de pensar que tengo que hacer una cartelera para mañana y no tengo cartulina… pero esa es otra historia) por la cadencia pegajosa y la imagen que evocan de las multitudes marchando hacia las aulas, sedientas de saber.

Cuando empecé a ser profesora me imaginé a mis alumnos emborrachándose con el licor de mi conocimiento, pero después de algunos años he llegado a la conclusión de que la que necesita emborracharse soy yo. A veces creo que no voy a lograr pasar el día a palo seco porque siento tal decepción en las nuevas generaciones que sólo el estupor etílico me puede borrar la sensación de cataclismo inminente. No les exagero. Para conmemorar el principio de este semestre, incluyo en esta columna el ‘top 10’ de los intercambios más absurdos –ojo, todos reales- que he tenido en mi vida académica. Léanlos y júzguenme después, si se atreven…

1) – Ustedes probablemente sean demasiado jóvenes para recordarlo, pero hubo un tiempo en el que Alemania estuvo dividida en dos.

– Claro, eran Alemania del Norte y Alemania del sur.

2) – Profesora, no entiendo por qué a los estadounidenses no les ha dado por buscar a Osama en Italia. Al fin y al cabo, allá empezó todo

– ¿Cómo así que en Italia empezó todo?

– Pues, claro, de Italia era Benito Musulmani, el fundador del faxismo y líder de los musulmanes.

3) Profesora, ¿es cierto que si uno no presenta los exámenes a tiempo tiene que comprar un supositorio? (supongo que quiso decir supletorio).

4)- Por favor recuerden que en sus exámenes deben tener mucho cuidado con citar las fuentes

– Sí, claro, porque de lo contrario usted nos acusa de sufragio. (Me imagino que quiso decir plagio…)

5) – Profe, qué pena, esas fechas le quedaron al revés.

– No, fulanito, es que son fechas antes de Cristo.

– Ay, la profe tan chistosa. ¿Entonces la gente antes de Cristo nacía viejita y moría recién nacida?

6) – Pero si Bush le dio toda esa plata a Uribe, ¿el presidente cómo va a hacer para traérsela? ‘¿Tiene unas tulas especiales en el avión presidencial o le dan un cheque de gerencia o qué?

7) – Bueno, supongo que todos reconocen este edificio.

– Claro, ese edificio de seis lados es el Pentágono.

8) En un examen escrito, al pedirles que escribieran por qué creían que uno de los personajes de cierta novela había tomado las decisiones que tomó, un alumno sumamente respetuoso escribió “sus razones tendría”.

9) tratando de corregir una alumna con serios problemas de dicción:

– Se dice cóctel

– No, profe, es cóptel

– NO, se dice CÓCTEL

– No, profe, es cóPtel porque viene en una Co-Pa.

10) Es que los niños chinos tienen que ser más inteligentes porque son capaces de hablar chino desde chiquitos, y ese es un idioma muy difícil de aprender.

Los dejo con esos, no porque no tenga más, sino porque no me caben todos. Si quieren empezar un grupo de apoyo de temor al futuro, me avisan…

 *PUBLICADA EL 3 DE FEBRERO DE 2008 EN MUNDO MODERNO

Un errar esplendoroso.


Poker

Quienes estén de acuerdo con el poeta inglés Alexander Pope en aquello de que errar es humano, estarán felices de saber que la condición humana está a salvo y lejos de peligrar por extinción gracias a mis alumnos. Este semestre, me han presentado varios y variados ejemplos de su humanidad, pero uno se destaca por su ingenio y por la ausencia total y descarada de pena. A la pregunta “¿De dónde proviene la palabra ensayo?” (por si tienen la duda, proviene del francés essai, que significa intentar), este joven respondió “proviene de la lengua ibérico-greco-báltico-judío-alemana”. No me quedó más remedio que reírme y ponerle cero, con la esperanza de que el cero sea celebrado en el país hispano-griego-ruso-israelita-germano en donde parlan la exótica lengua arriba descrita.

 El examen, que como si imaginarán conservo y conservaré, me ha dado la oportunidad de ingresar en el exclusivo club inaugurado por mi abuelo Miguel para jugar Póker de Estupideces.

 Pocos saben que este es el juego predilecto de los catedráticos. Nos reunimos en lugares poco ventilados y tenuemente iluminados para intercambiar historias. Verán, alguien empieza con un “les tengo un alumno que en vez de decirme que tenía que hacer un brochure me dijo que tenía que diseñar un prosciutto”, a lo que el que sigue responde “te veo tu prosciutto y te aumento uno que en vez de decir ‘terreno vasto’ dijo ‘terreno bastardo’ en una exposición”, ocasionando un incremento adicional del orden de “¡ja! Veo tu prosciutto y tu bastardo y te añado uno que dijo que el presidente de Brasil era Silvio Lulo”. Pareciera que tenemos un ganador, pero entonces llega alguien con nervios de tiza y dice con calma “Principiantes. Hoy en química les puse a deducir dos fórmulas: H2O y CO2. Una niña puso: la primera es agua caliente (h de HOT) y la segunda es agua fría (C de COLD)”. A lo que todos en la mesa responden: “¡Full house!”y entregan sus fichas para volver a empezar otra ronda.

 Pensarán que somos crueles, burlándonos y lucrándonos de las bobadas de nuestros alumnos, pero no se inquieten demasiado por ellos. Si estos alumnos siguen como van, pueden alcanzar la fama inmortal. En internet hay varios sitios dedicados a registrar las grandes equivocaciones y las equivocaciones de los grandes. Lista que se respete incluye el relato del Secretario de Estado de Estados Unidos William Jennings Byran, quien invitó al Ejército de Suiza a la inauguración del Canal de Panamá. O la del arquitecto del Hotel Howard de Baltimore, quien instaló chimeneas en todos los cuartos y pidió que las encendieran para la gran apertura antes de darse cuenta de que no había hecho ducto para humo en el edificio.

 Y por supuesto está el clásico de Lloyd George de Gran Bretaña, quien trató de ayudar a los italianos a salir de su crisis financiera en la Conferencia de Paz de Versalles, sugiriendo que ellos deberían aumentar sus cultivos de bananos. Los italianos no hicieron caso. Resulta que en Italia no hay bananos. (Ahora que lo pienso, tal vez un descendiente suyo sea el que está asesorando a los de Wall Street…)

 El caso es que el Póker de Estupideces, si bien puede parecer cruel, es en realidad una celebración de lo que nos hace humanos: errar. Parafraseando a Pope, errar te humano, pero errar esplendorosamente te hace famoso. 

 *PUBLICADA EL DOMINGO 2 DE NOVIEMBRE DE 2008