Señales de la chochera inminente


Cupcake Knitting needles

Dos o más de estas y es hora de comprar agujas.

 

No me considero vieja. Para nada. A pesar de mi reciente cumpleaños, insisto que las demás personas de edad son señoras respetables pero yo no soy más que una adolescente encubierta. Aún así, hay gente de mi edad que se empieza a comportar como vieja y usan una de las siguientes frases:
1)   ¿Por qué hacen re-hacen las películas? Es cierto, a Hollywood le encanta repetir más que a huésped hambriento pero cuando alguien se apega a la versión de su generación de cualquier filme lo que en realidadestá diciendo es que no quiere aceptar que hay nuevas generaciones que merecen su propia versión, sus propios iconos, sus propias escenas predilectas. “Dejen meterse con los clásicos” es puro alegato de viejito.
2)   Esto no es música. ¿Dónde están las bandas buenas como Aerosmith, por qué ya nadie hace baladas como las de Bon Jovi, ya nadie tiene una voz como la de Annie Lennox, será que Roxette lanza un álbum de grandes éxitos? Todas estas frases las dijeron nuestros padres, abuelos, bisabuelos y de ahí para atrás. Sólo cambie los nombres de arriba por LaPollera Colorá o Rafael y se acordarán de haberlas oído salir de labios arrugados . A todos nos parece que la música “de ahora” no es nada al lado de The Police o U2 o Queen pero estos mismos cantantes que ahora son leyenda fueron alguna vez motivo de irritación auditiva para la generación anterior. Mejor cómprese un iPod y deje la lora.
3)   El cine de ahora no lo entiende nadie. Miren, a mí tampoco me gusta la moda de que todo sea en 3D. Francamente, 2D me bastan pero comprendo que hay gente que necesita más tecnología para sentir que la boleta vale la pena. Y si bien es cierto que algunas de las películas supertaquilleras de ahora con carentes de trama y actuaciones decentes, también es cierto que cada año salen filmes buenos y bien actuados y bien dirigidos que vale la pena ver, así como en “nuestra época” también hubo cosas horribles. ¿No se acuerdan de Swamp Thing y Demon Lover? Busquen en Internet y recuerden los oprobios que nosotros fuimos a ver y quédense calladitos.
4)   Los jóvenes no respetan a sus mayores y no tienen modales. Puede ser cierto, pero cada generación dice lo mismo, así que esta generación sólo está continuando con el ejemplo que les dimos nosotros.
5)   Qué barbaridad, la política ya no es como antes. Este es el colmo de todas las frases, junto con “como está de cara la vida”. Todo sube de precio, la corrupción existe desde que existen los humanos y todos padecemos memoria selectiva que hace que recordemos sólo lo que nos sirve para nuestro argumento. Busque periódicos viejos y acepte que el dicho es cierto, entre más cambian las cosas, más se parecen a las de antes.
Si usted ha usado más de una de estas frases en el último mes, va mal; en la última semana, está grave; antes de leer esta columna, es hora de invertir en un buen bastón y empezar a tejer.

 

 

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Los pies en la tierra


Twisted #3, #1

Twisted #3, #1 (Photo credit: moggs oceanlane)

Del Latín pede, que significa pies, y su diminutivo pediciolu, nos llegan palabras peciolo. Este último es un término botánico que se refiere al tallito que une la rama al tallo. Y de ese peciolo nos llega pezón, que no es más el conjunto de ductos lactíferos (en promedio unos 15 o 20), que juntos con la areola (que mide unos 38 mm) y que juntos conforman al parecer uno de los pedazos de piel más poderoso que ha conocido la humanidad.
Fíjense nada más en las noticias de las últimas semanas.
Para empezar están las fotos de Kate, Duquesa de Cambridge, quien se asoleabatopless y fue fotografiada por unos paparazzi. Las fotos ya han generado una demanda, el rompimiento de la revista inglesa Closer co la filial francesa que publicó las fotos y la amenaza de cerrar un periódico irlandés, el Irish Daily Star, por hacer lo mismo. Cuando se publicaron fotos de Harry en bola, sólo dijeron –ah, sí, ese es y esas son- y ya. Pero los pezones de Kate, que por cierto son más fotogénicos que las joyas de Harry, han hecho rodar cabezas.
Kate tiene derecho a estar brava puesto que expusieron algo que ella hubiese preferido guardar. Pero ese no es el caso de Adrienne Pine, una profesora de antropología que amamantó a su hija en clase. Al parecer, los estudiantes que asistían a su charla sobre Sexo, Género y Cultura no tuvieron la cultura suficiente para entender que el género femenino usa sus pezones para algo diferente al sexo. La controversia ha puesto en jaque a estudiantes, padres de familia, rectores, activistas…y supongo que la bebé tampoco está muy contenta de que su almuerzo sea tema de debate nacional.
Pero al menos las de Kate y Adrienne son reales, de carne y hueso. Bueno, de piel y glándulas. El escándalo que sacudió a la prestigiosa revista The New Yorker tuvo problemas con Facebook porque publicó una caricatura de Adán yEva en donde –oh, sorpresa- se les muestra viringos. Y por culpa de los pezones caricaturescos han sido desterrados de la red social.
Tal vez por episodios pezonofóbicos como este, la serie de televisión Desperate Housewives reveló que ha invertido miles de dólares en remover digitalmente los pezones de Terry Hatcher, que al parecer son demasiado protuberantes para las 9 pm. Los seriados que se transmiten a las 10 pm y más tarde pueden tener pezones, pero a las 9 es sencillamente escandaloso.
¿Cuándo nos pasó esto? ¿Dónde quedó la idea de que la desnudez es normal? Se nos han olvidado las olimpiadas griegas en las que los atletas estaban en pura pelota, las tribus indígenas en donde el pezón llama menos la atención que una ampolla y los días en los que amamantar un bebé era menos noticia que parpadear. No sé qué nos pasó ni cuándo ni a quién echarle la culpa pero en un mundo en donde los maniquíes modernos tienen pezones parados y las princesas tienen que usar brasieres de castidad creo que nos harían bien recordar que ese parchecito no es más que piel, no es más que un piecito de una rama. Tal vez eso nos ayude a mantener los pezones en la tierra.

La muerte de la foto bonita


 

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Prueba Reina de la Fiscalía. 

 

Todos los de mi generación y muchos de las anteriores tenemos la “foto bonita”, también conocida como La Foto (la mayúscula es importante). Normalmente tenemos una por etapa; La Foto de cuando éramos niños, La Foto de la adolescencia y La Foto de la adultez temprana. Generalmente se trata de fotos tomadas durante eventos tipo grados, fiesta de Quince o bodas, propias o ajenas y tener La Foto nos ayuda a superar la fealdad de la foto de la cédula o el pase, a no caer en una depresión profunda luego de que uno sale de un tomadero de fotos de esos del centro, cosa que ocurre cuando uno va por la calle, se acuerda de la bendita foto que no se ha tomado para la vuelta esa que no ha hecho, entra a las carreras, se medio arregla frente al espejo diminuto y después se queja porque salio brillante la frente o porque se le ve la papada. Uno mira la foto y suspira porque ¡ay, cómo salí de fea! Pero no importa porque en la casa tengo La Foto.

 

Pero La Foto está al borde de la extinción.

 

Hoy en día, la mayoría de las fotos son tomadas con el celular o la WebCam. Ahora, como fotógrafa quiero decirles que NADIE sale bonita en fotos tomadas con el celular, sobre todo porque como es una foto espontánea la gente opta por posar de manera ridícula para tratar de  hacer que sus experiencias cotidianas parezcan cosas extraordinarias.

 

Porque de eso se trata la fotografía hoy, de hacer que las cosas que hacemos todos los días parezcan lo más fabuloso del mundo. Uno le pide al mesero que le tome una foto con los amigos en un bar cualquiera porque un vez la foto aparezca en Facebook ya no será una noche cualquiera en un bar ordinario sino que será la evidencia gráfica de una velada inigualable en donde capturamos la esencia de ser jóvenes y joviales. Así que ¿qué importa que se vea el pelo grasoso? Una cena mundana se convierte en una experiencia única, en un momento irrepetible que es indispensable capturar e inmortalizar y en la medida en que capturamos todo, inmortalizamos todo, todo lo volvemos especial y entonces, de repente, nada lo es. Cuando todo es fotografiable, ninguna foto se vuelve preciosa. Tenemos miles de fotos como esa. Ninguna es La Foto.

 

¿Y qué? Dirán algunos. La democratización de la foto nos conviene a todos, todos podemos retratarnos y tener recuerdos y compartirlos con quienes quieren sentir que estuvieron ahí (y a veces, con quienes no quieren también). Gracias a Instagram y PhotoShop podemos editar la imagen para que supere la realidad y la foto de la noche romántica sea más romántica que la noche de la foto. Porque, claro, lo importante es que todos en Facebook sepan que estuve en ese restaurante, no haber estado allí.

 

Suspiro. No sé si será la fecha que se acerca en el calendario (cumplo años este mes, por si no entendieron la indirecta) la que me produjo esta nostalgia pero estoy que alquilo un vestido de mangas bombachas y me repito La Foto de los quince.

 

Historia de dos Padres


 

Español: Una galleta de chocolate con trozos d...

La parábola de la Galleta. 

Imagínense una carretera medio desolada. Dos padres van en sendos carros con sus hijos de cinco años pasando por el mismo pueblo infeliz con sus radios sintonizados en la misma estación por la cual transmiten un comercial anunciando una apetitosa galleta de chispas de chocolate y malvaviscos. El comercial es tan efectivo que ambos niños se antojan al instante de la galleta y suplican a sus padres para que la compren. Los padres ven el único almacén del pueblo, parquean sus respectivos carros y se bajan para conseguir el encargo, dejando a los niños en el carro mientras se distraen con la música.

 

Entran al tiempo y al unísono le piden al tendero una galleta de chispas de chocolate con malvaviscos. El tendero los mira asombrados y les dice:

 

-Lo siento caballeros pero aquí no tenemos ese tipo de galletas. Lo más parecido que tengo son galletas de avena con uvas pasas. Tengo dos.

 

El Padre Uno dice de inmediato –La llevo. Muchas gracias y buen día-. Paga la galleta, se despide del otro padre y del tendero y se dirige al carro. Una vez allí le entrega la galleta al hijo, quien la examina y le dice: -Papá, esta no es la galleta que te pedí.

 

El papá responde: – Hijo, esta era la única que había. Cómete la mitad ahora y guardas la otra mitad para cuando lleguemos a nuestro destino. El niño parte la galleta, se come la mitad y guarda la otra mitad. –Está rica papá, gracias. Padre Uno e Hijo Uno llegan a su destino en poco tiempo.

 

Mientras tanto, El Padre Dos se ha quedado perplejo. -¿Dónde puedo encontrar una galleta de esas características?

 

El tendero responde que no sabe pero que con certeza en este pueblo no lo logará. El Padre Dos entonces le dice al tendero que le de la galleta de avena, un paquete de chocolatinas, un paquete de malvaviscos, una bolsa de bombones y cuantos dulces ve en la tienda. Sale del almacén y se recorre el pueblo en busca de la galleta y efectivamente no la encuentra. Le compra al niño todo lo que ve y finalmente, exhausto y abatido, regresa al carro. -Hijo, te he fallado. No te he conseguido lo que querías. Hice todo lo que pude, me recorrí el pueblo entero pero no encontré sino estas mil cosas. Espero que te agraden.

 

-Olvídalo papá. Ya no quiero nada. Tendrás que parar en cada pueblo de aquí hasta nuestro destino hasta que me consigas la galleta.

 

Ahora, fijémonos qué ha sucedido diez años más tarde. Hijo Uno se graduó de la universidad y aceptó un trabajo como aprendiz para adquirir experiencia. Sus jefes están muy impresionados con su desempeño, al punto que lo piensan promover pronto. Hijo Dos, en cambio, no se ha graduado. Ha empezado cuatro carreras en varias universidades y países en diferentes y no ha terminado ninguna. No dura en los trabajos porque siente que no es apreciado y que no le pagan lo que se merece.

 

¿Todo por una galleta? No precisamente. Pero apuesto que la actitud de los padres que tuvo algo que ver.

 

Manual del amigo bienintencionado


 

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Jaja. Esto siempre funciona.

 

No sirvo para consolar. Es más, apesto. En las últimas semanas varias personas cercanas a mí han pasado por momentos difíciles (colisión automovilística, roce en el trabajo, idiotas en la construcción, arpías vengativas en la oficina) y honestamente he querido ayudar pero no soy el tipo de persona que tiene a la mano un repertorio de frases inspiradoras porque las frases inspiradoras no me inspiran más que una reacción cínica, sobre todo la vida no se trata de esperar a que pase la tormenta sino de aprender a bailar en la lluvia. Honestamente me parece que conduce a la hipotermia y posiblemente a un tobillo enyesado. O no llores porque nunca sabes quién se está enamorando de tu sonrisa. Miren, si existe una posibilidad remota de que alguien se esté enamorando de mí entonces que sepa desde ya que el llanto viene con la carcajada. Ah, y los pesimistas ven dificultades en cada oportunidad y los optimistas ven oportunidades en cada dificultad. Gas.

 

No estoy negando que algunas de estas frases contengan algo de sabiduría y que tal vez si se aplican podrían ayudar a cambiar la actitud de la gente, pero yo prefiero frases de orden de llore fresca que lo que le pasó es muy horrible y aunque nada es para siempre dese el lujo de chillar. Es poco probable que vean esta en una camiseta pero al menos es honesta.

 

Creo que lo que me molesta en el fondo son las personas que creen que una frase bonita lo compone todo. No es así: hay momentos en los que uno tiene derecho a estar furioso o triste y no todo es cuestión de sonreír con valentía y cambiar mi destino y tratar de oír tintineo de las alas de las hadas detrás del sonido de la motosierra que está destruyendo mis sueños. A veces la vida apesta y no hay nada qué hacer y lo único que podemos ofrecer como amigos, familiares, esposos, padres o lo que sea es esperar a que pasa el ataque y ofrecer ayuda cuando sea el momento de levantarse, sacudirse y volver a la oficina/obra/carro/etc.

 

El fracaso nos ha tocado a todos y los verdaderos amigos son los que están el día después del fracaso, como si nada, sin exigir optimismo, sin castigar las lágrimas, sin juzgar las docenas de envoltorios de dulces en el piso ni las cajas llenas de fotos perdidas entre las cobijas. Cada quien encuentra su propia manera de superar las dificultades. Para algunos la solución está en la oración; para otros, en la reflexión; para algunos, en una combinación de alcohol, medicamentos y libros de auto-ayuda. Para mí está ver fotos de Matías y buscar imágenes de gatos haciendo cosas chistosas en Internet. Cuando las cosas están realmente mal, una Baileyterapia (una copita de Baileys con mi mamá y mis hermanas) funciona al pelo. Si la situación está muy complicada, siempre existe el chocolate.

 

Por eso yo no soy la amiga de la frase sino la amiga que aparece con brownies. Y si la cosa es grave, con pantalones de resorte.

 

Sólo para que sepan…


Recibí muchos comentarios a raíz de la columna de la semana pasada. Algunos fueron de apoyo moral pero otros, curiosos, querían saber qué otro tipo de errores comunes andan por ahí rondando –no fuera a ser que ellos son víctimas del falso conocimiento del que hablaba. Pensando en ellos y en poner mi granito de arena he compilado esta lista para bien de la humanidad. O bueno, al menos es tema de conversación.

1)   No hay evidencia histórica de que los Vikingos usaran cascos con cuernos. Aparentemente, Olafo y Helga eran muy fashion forward.

2)   Napoléon Bonaparte no era bajito. Su estatura en un poco mayor que el promedio de los hombres de su época. Y María Antonieta no dijo “Que coman pastel”.

3)   La Gran Muralla China no es visible desde el espacio.

4)   Los lemmings no se suicidan en masa.

5)   Los murciélagos no son ciegos.

6)   A los toros no les molesta el color rojo (les irrita que les boleen un trapo en la cara, pero a cualquiera le irritaría).

7)   El líquido rojo que le sale a la carne término medio no es sangre (a mi de todas maneras me da asco…)

8)   Los avestruces no entierran la cabeza.

9)   El sol no es amarillo.

10)                  No es verdad que sólo usamos el 10% de nuestro cerebro y que si usáramos el resto podríamos leer la mente, mover cosas con el pensamiento, volar y quién sabe qué más.

11)                  La palabra puta no proviene de la palabra prostituta.

12)                  Leer con poca luz no enceguece y leer en el carro no desprende la retina.

13)                  Si uno se traga el chicle no se le pegan las tripas ni se demora siete años en salir de ahí.

14)                  El vomitorium romano no era un lugar en donde las personas se provocaban el vómito luego de las bacanales. El vómito no era parte de las costumbres romanas.

15)                  Cristóbal Colón no era un rebelde que creía que el mundo era redondo rodeado de idiotas que lo creían plano; era bastante aceptado que la tierra era redonda. Lo que alegaban era que Colón no había calculado bien la distancia a la India, lo cual era cierto. Si no se hubiera topado con América se habrían muerto todos.

16)                  Albert Einstein no reprobó matemáticas.

17)                  Agregar aceite al agua donde se hierve la pasta no evita que se pegue.

18)                  Si uno coge un pichón que se ha caído del nido, la mamá no lo “aborrece” ni lo rechaza porque apesta a humano.

19)                  Nada pasa si uno se mete a la piscina o el mar después de almorzar.

20)                 Afeitarse no hace que el pelo crezca más fuerte ni más oscuro ni más tosco ni más nada.

21)                 Las uñas y el pelo no siguen creciendo después de que uno se muere.

22)                  Los camaleones no cambian de color para camuflarse y parecerse a lo que los rodea.

23)                  La fruta fresca no tiene más nutrientes que la fruta deshidratada.

24)                  La sal no eleva la presión sanguínea; es el desbalance entre el potasio y las sales. (Coma más banano y échele sal a esas papitas sin remordimiento).

25)                  Martin Luther King, Jr. no escribió el famoso discurso “Yo tengo un sueño” sino un pastor llamado Archibald Carey. También plagió gran parte de su tesis de grado.

No me caben más por ahora pero pueden verificar todos estos datos en Wikipedia.

Cuando el cerebro estorba (a los demás)


 

poster for The Matrix

En serio, si lo analizan, la película tiene un problema grave de lógica.

 

Mi hermana Lina me acusa de haberle arruinado varias canciones, al punto que ya me tiene prohibido cantar en el carro. Mi esposo me ha pedido que no le haga observaciones sobre la veracidad histórica ni científica de las tramas de sus películas preferidas. Mi mamá y mi papá han dejado de enviarme datos interesantes por correo electrónico. Y todo porque tengo la razón; pero la razón no alimenta y ni embellece y aparentemente tampoco hace amigos.

 

Verán, yo soy la que pone cuidado y saca conclusiones y dice cosas como “Pero ¿cómo hizo Cypher para entrar a La Matriz sin ayuda del programador para encontrarse con los agentes? La película no tiene sentido si él puede hacerlo solo” o  “Pero la canción Sweet Home Alabama en realidad no es una canción linda sobre el sur y está muy cargada políticamente, hasta hablan de Watergate” o escribo mensajes como “Mamita, por favor verifica los datos del mensaje que enviaste sobre [el chiste de Carnation Milk, lo malo que es el aceite de canola, el computador que me va a dar Bill Gates si le mando este correo a un millón de personas] y lee este artículo por favor”. Sí, lo sé, qué jartera de vieja.

 

Ahora, no crean que ando por ahí corrigiendo gente en la calle, aunque abundan las personas que dicen bobadas como “Sabías que los esquimales tiene más de [diez, veinte, cien, cualquier cifra exagerada] palabras para referirse a la nieve” y otros  rumores cibernéticos y leyendas . Y tal vez la culpa la tenga mi profesor de periodismo que me dijo alguna vez que nunca subestimara ni la estupidez, ni la ignorancia ni la pereza ajena pues la gente no se deja amedrentar por su presencia pasa por encima de la lógica repitiendo sin filtro cuanta cosa ve en Wikipedia como si fuera la verdad revelada. Y eso que por ahora no voy a haber de lo que pienso sobre las Verdades Reveladas.

 

Pero el caso es que la gente me acusa de pensar demasiado, de analizar las cosas que no requieren análisis, de ser incapaz de simplemente disfrutar de la vida. He pensado mucho y analizado profundamente esa acusación y he concluido que tal vez tengan razón. Nadie me ha nombrado policía de la veracidad, ni me pagan por saber que Napoleón no era bajito, que las siete plagas de Egipto en fueron diez o que la palabra gringo no es ofensiva ni hace referencia a la Revolución Mexicana y sólo me he ganado miradas regañones y muecas de horror cuando hablo del verdadero carácter de la Madre Teresa. ¿Podré dejar de hacerlo? ¿Podré simplemente callarme y dejar que la gente diga bobadas a mi alrededor sin que me moleste?

 

Suena tentador pero no creo que lo logre. Hemos comprendido que la estupidez no se puede corregir –lo máximo que podemos hacer es medicarla para adormecerla un poco- y tampoco podemos eliminar la inteligencia, o “pensadera” como le decía mi abuelo. No puedo dejar de pensar. Puedo, eso sí, dejar de decir lo que pienso. Ah, pero para eso tengo mi columna…