Mentiras que me dijeron en el colegio.


English: Schoolchildren in Baku muslim girls s...

Créanlo o no, este NO fue el colegio del que me gradué.

Quiero aclarar que estudié en un buen colegio. Pero igual me mintieron. Nos mintieron a todos. Nos dijeron que:

*  Las mayúsculas no llevan tilde y los nombres propios no tienen ortografía (lo cual me costó muchas décimas en la universidad mi nombre y apellido llevan tilde en sus respectivas mayúsculas) y que la coma es para respirar un poquito (¿el punto y coma es para el que tiene hipo?).

*  La publicidad está llena de mensajes subliminales que nos hacen comprar de manera compulsiva y comportar como borregos idiotizados (¿acaso estas personas no se preguntaron por qué, si existía esta tecnología tan poderosa, ningún gobierno había logrado la dominación mundial? Como si alguien hubiera gastado semejante poder en vender gaseosa).

* Los discos tienen mensajes satánicos si se ponen al revés (mis amigas rayaron todos los discos de las Flans porque ese era el grupo más “loco” que conocíamos en quinto de primaria).

* El alcohol mata las neuronas.

* La coca-cola da cáncer. También los celulares, los microondas, el flúor, las bebidas oscuras, comer chicle, usar brasieres con varilla y tocarse mucho los senos.

* La virginidad se pierde de muchas maneras, entre ellas montar mucho a caballo o en bicicleta, usar tampones y pantalones apretados. Porque, evidentemente, el himen está hecho de Kleenex.

* Uno puede quedar en embarazo si hay un espermatozoide suelto en cualquier medio acuático, como por ejemplo una piscina o el mar. Por eso no se debe usar bikini.

* La televisión embrutece y los videojuegos pudren las neuronas.

* El computador es sólo un juguete sofisticado mientras que la máquina de escribir es una herramienta clave para cualquier trabajo (rápido, que alguien me cambie estas acciones inútiles de Apple por unas de Godrej and Boyce, que sí valen la pena).

* Los logaritmos sirven para toda la vida.

* La tabla periódica de los elementos nunca va a variar (esto me lo dijeron cuando tenía 103 elementos. Ya van en 118).

* El ICFES es lo más importante en la vida laboral. Quien obtiene un buen puntaje en el ICFES tiene la vida hecha.

* Los tramposos nunca salen adelante.

* El aguacate y el chocolate dan acné.

* El Yoga es un culto satánico disfrazado. Además, los miembros de los cultos tienen poderes extraordinarios que incluyen hipnotizar a la gente con sólo mirarla. Uno los mira a los ojos y despierta días más tarde, con la cabeza rapada y vestido de túnica, sin saber cómo llegó ahí.

*  Firmar el Libro de Disciplina es una sentencia de muerte académica. Las Universidades rechazan a cualquiera con más de dos firmas.

*  Aprender a subrayar título y subtítulo es supremamente importante para la vida real.

* La pornografía y el sexo son adictivos. También el chocolate, el chapstick, la cocal-cola y básicamente cualquier cosa que genere placer.

*  Uno no debe tomar aspirina cuando tenga dolor aguantable porque después no le hace efecto cuando tenga un dolor bien horrible.

Y a ustedes ¿qué mentiras les dijeron?

* PUBLICADA EL 18 DE DICIEMBRE DE 2011

Aspectos sociológicos de la Navidad Empresarial


Una noche cualquiera, a mediados del siglo XVIII, el joven y recién ordenado Fray Fernando de Jesús Larrea yacía en algún lugar de su nativo Quito cuando se le ocurrió una idea que transformaría la Navidad ecuatoriana. Esa idea la trajo a Colombia y con ayuda de doña Clemencia de Jesús Caycedo Vélez la escribió, produciendo lo que es discutiblemente uno de los documentos más citados de la lengua española, que además fue la base para una de las costumbres más perdurables  y proclives al escándalo intra-oficina. Me refiero, por supuesto, a la Novena de Aguinaldos.

NovenaSalvo algunas empresas en las que los partidos amistosos de fútbol entre departamentos tienen mucha hinchada, la Novena es el evento socio-religioso más importante del año fiscal –al menos en Colombia. Nada genera más competencia, provoca más envidias y engendra más escándalos que la Novena. Las Guerras de Pasabocas (las empanadas de Amandita versus la natilla de La Mona) son tan reñidas como la Competencia de Manualidades (ángeles elaborados en macramé versus pesebres en filigrana de papel) y el Desafío de Talentos (los solos de guitarra o dúo a capella versus el grupito que se reúne los domingos en algún garaje y dicen en el barrio que tienen “un toque” cuando van a cantar en el cumpleaños de un compañero de otro departamento). Para quienes no han sido parte del una empresa, el poder de Las Novenas – en sus modalidades Novena Bailable y Novena con Bazar- es difícil de aprehender. Baste con decir que pocas actividades extralaborales tienen mayor influencia en la conform

ación y despliegue de la jerarquía empresarial.

Por ejemplo, se sabe quién manda más o menos dependiendo de la parte de la novela que se le permita leer. La Oración para Todos los Días generalmente es menester de los Altos Mandos, quienes eligen luego a un Mando Medio consentido para leer la Oración para el día. La oración a San José y al Niño Jesús son muy codiciadas, y si no lo escogen ni siquiera una estrofa del Gozo está en graves problemas.

En la Novena se destapan complots, se exponen relaciones, se revelan envidias. Entre el “Benignísimo Dios

” y el “ven, no tardes tanto” se da a conocer a la fácil y al coqueto; se sale del clóset y se entra al estuche. Se saldan deudas, se nivela el marcador, se cobra venganza por el cliente robado o la coartada no dada. Se aprovecha para sacar espinas y sembrar cizañas. Alianzas se forman y destruyen, amistades se ponen a prueba, todo bajo el manto encubridor de pedir algo por los méritos de la infancia y tocar la pandereta. Es un espectáculo fascinante, digno de documental de Discovery Channel (o Animal Planet, no estoy segura).

El regalo perfecto para la persona imperfecta


Sea honesto: ¿alguna vez le ha pedido al Niño Dios una vida diferente?  Esperemos que no (si su respuesta es positiva, le sugiero que acuda a un profesional de la salud, pero antes diviértase con esta columna), pero a lo mejor conoce a alguien que tiene una vida un poco patética. En ese caso, esta columna es para usted porque les tengo los regalos perfectos para quienes necesitan una nueva vida, o al menos, fingir que la tienen.

Para empezar, tenemos el sitio imaginarygirlfriends.com. Este sitio ofrece la posibilidad de tener una relación ficticia con una mujer real. La membresía incluye beneficios como fotos de la “novia”, cartas escritas a mano en esquelas perfumadas, mensajes de texto al celular y regalitos especiales. Cada “novia” ofrece cosas diferentes, desde enviar un par de cucos por correo hasta un video chat delante de los amigos. Hay que tener en cuenta que la relación sólo puede durar un par de meses, luego de los cuales ella envía una carta en donde le ruega al usuario que no la eche, que le de otra oportunidad y que su vida no será igual sin él para que además el tipo pueda dárselas de haber terminado con ella.

Pero tal vez  la persona necesita más que una novia de mentiras. A lo mejor también necesita una hoja de vida de mentiras. No hay problema gracias a careerexcuse.com, un sitio dedicado a crear compañías ficticias que den referencias falsas sobre personas ineptas. Este servicio le proporciona los datos de su empleo de mentiras, crea un sitio en Internet para que las personas que verifican los datos de la hoja de vida encuentren la compañía y contrata a tres personas para que den referencias laborales, bien sea por teléfono  o con correos electrónicos personales o papelería con membrete (falsos). Si ese sitio no le sirve existen Thereferencestore.com y fakejobreferences.com para que al menos su hoja de vida luzca buena, así su vida real no.

Y hablando de vida real, si usted o alguien que conoce es tan perdedor que no lo quieren ver ni en emoticon, la empresa Usocial.com le promete hasta 20 millones de amigos en Facebook. Sus paquetes también incluyen seguidores en Twitter. Ah, y no se les olvide que hay gente dispuesta a vender su amistad, o en el caso de un hombre de Houston (EEUU) la amistad de su hija adolescente, por una módica suma.

Claro, todo lo anterior vale, y no poca plata. Pero si usted está dispuesto a pagar por tener novia de mentiras, amigos de mentiras y un pasado de mentiras, pues lo puede comprar (o dar de regalo). Pero, a manera de reflexión navideña, si tiene toda esa plata para gastar en tantas mentiras, tiene suficiente plata para ir donde un psicólogo que le explique qué es lo que está haciendo mal y cambiar su actitud para mejorar su vida y sus relaciones interpersonales. Es eso o ahorrar para comprar la robot de la empresa Kokoro (que pertenece al mismo grupo que los fabricantes de Hello Kitty) que promete ser más dócil que la mujer promedio.

Ahí el problema sería que la robot se ponga brava porque no le dé las pilas que le gustan, se meta a su computador y cambie sus referencias falsas, borre sus amigos ficticios en Facebook y le cuente a su madre la verdad sobre su novia de mentiras.

 

*PUBLICADA EN DICIEMBRE DE 2011

 

 

 

 

 

Mi nueva mejor amiga


Brazilian model Gisele Bündchen at the Fashion...

Gisele antes de ver La Luz de la comodidad

 

No celebramos el Día de Acción de Gracias en Colombia, pero igual quiero participar porque este año tengo mucho que agradecer. Tengo un hijo hermoso, un esposo amoroso, padres saludables, hermanas fabulosas, un sobrino que fue el mejor del salón este año…en fin, muchas cosas maravillosas. Pero aquello, o mejor, aquella que me tiene más agradecida que todo lo demás es Gisele Bünchden.

 

A primera vista podrían creer que Gisele Bündchen y yo no tenemos nada en común. Claro, ella es una supermodelo brasilera multimillonaria despampanante y yo…bueno… no soy brasilera. Pero no importa porque la razón por la cual estoy agradecida con ella es porque ha salido en defensa de la comodidad.

 

Resulta que Gis (así le decimos las amigas) se negó a usar tacones altos en un reciente desfile de Balenciaga, alegando que se desacostumbró a usarlos porque ahora es mamá y ya tiene que pensar en la comodidad ante todo. Y con ese comentario ha desatado una tormenta que ha convertido los zapatos cómodos en algo chic. Y eso significa que yo estoy a la vanguardia del calzado.

 

Les seré sincera, nunca usé tacones porque no les veía la gracia. Yo mido poco más que metro y medio así que necesitaría tacones de mínimo 10 centímetros y creo que me sangra la nariz a esta altura. Alguna vez me dijeron que los tacones ayudaban a adelgazar la cadera pero igual necesitaría andar en zancos, así que no trato de engañar a nadie y mejor prefiero los crocs y las chanclas de dedo. Y esta preferencia siempre me había condenado al rechazo. Las que usan tacones puntudos y botas de plataforma en las fiestas siempre miraban mis baleticas de abuela y se reían despiadadamente…pero ahora puedo decir que Gis y yo estamos en las mismas.

 

Además, como si fuera poco, compartimos las dichas y desdichas de la maternidad. Esto significa que no importa lo glamorosa que luzca en las portadas de las revistas, en algún momento del día ella también huele a queso, tiene leche en el pelo, compota en la camisa y mocos en los pantalones porque bebé es bebé y que la mamá tenga o no piernas kilométricas le importa un bledo a la hora de cargar el pañal o alegar porque no encuentra el chupo.

 

Por eso esta mamá en busca de la comodidad es mi nueva aliada. Ahora puedo decir orgullosamente que mi “mami look” es digno de las pasarelas europeas y quien diga lo contrario que coma un tarrado de tacones.

 

Ahora, para que mi vida sea perfecta, sólo me falta que Gisele y sus amigas modelos se nieguen a hacer dieta y pongan de moda la celulitis y las estrías, acepten las canas y las arrugas con gracia y digan que no hay nada más sexy que usar las camisetas desteñidas del marido como piyamas. Hagamos una cosa, yo arranco y vemos si las demás me alcanzan. Estoy optimista…al fin y al cabo, ya pasó con los tacones.

 

Alabada sea la coba


The Whirlpool Galaxy (Spiral Galaxy M51, NGC 5...

La coba como motor del mundo

En un principio,  todo era oscuridad. Y entonces una insignificante partícula de polvo de dijo a otra: -A que yo me demoro un Planck de aquí a ese fotón.

Y la otra contestó: – A que yo me demoro menos.

Y entonces, el movimiento de las partículas aceleradas dio lugar a la fase de interacción electrodébil, las interacciones nucleares y electromagnéticas y los procesos de ruptura espontánea de la simetría que desencadenaron los choques y explosiones que formaron el Universo. Y entonces, Dios se despertó y vio semejante desorden. No había luz ni agua ni servicio de alcantarillado ni internet. Y entonces Dios dijo “Que se haga la luz”. Y no pasó nada. Entonces Dios se dirigió a los cuerpos celestes que se habían formado con la explosión de esa mañana y les dijo:

-A que ninguno de ustedes es capaz de brillar aquí quietecito en el centro de estas peloticas que tengo ahí flotando. Vamos a ver cuál se queda quieto más rato.

Y el Sol se echó tremendo pique para llegar primero y se ubicó donde Dios había señalado y dijo

-¡Me pido este puesto para toda la eternidad!

Y las demás estrellas se quedaron en posición de “estatua” y desde eso están ahí quietecitas, aunque ocasionalmente una se cansa y sale del juego mientras que las más chiquitas se la pasan jugando “lleva” por toda la galaxia.

Sucedió entonces que había que poblar la Tierra y Dios les pidió a los mares que dejaran salir a las montañas pero como la cosa no avanzaba, Dios dijo –Upa pues, el primero que tenga vida y vegetación espesa le toca escoger camarote.

La vida apareció primero en el agua y por eso hay más agua que tierra. Al principio, el agua tenía a la tierra toda amontonada pero un día los dejaron solos sin que nadie los vigilara y los continentes se rebelaron y decidieron estirarse un poco.

Pero de nuevo hubo contratiempos cuando el Sol se quería marraniar el cielo y no prestárselo a los primitos. Entonces Dios le dijo que si no compartía la bóveda celeste, le quitaba el Xbox y él y su primita Luna decidieron compartir para que no les quitaran los juguetes. Hubo entonces Día y Noche.

Llegó la hora de contratar gerente para administrar todo y Dios creó a Adán. Este, cansado de tener que hacerlo Todo, le dijo un día a Dios –A que no es capaz de hacer otro igualito a mi pero más bonita y que sepa cocinar.

Eva llenó todas las expectativas de Adán y eran felices hasta que un día se encontró una serpiente que le dijo –A que no es capaz de meterse esta manzana entera a la boca.

Y Adán y Eva y sus hijos fueron expulsados del Paraíso y tuvieron que buscar coloca en otra parte y finalmente se establecieron y tuvieron su rancho y sus críos. Y todo iba bien hasta que un día Abel le dijo a Caín :-A que mi tusa de maíz da más duro que su mandíbula.

Y así continuó la humanidad, creciendo y evolucionando a punta de coba. Así que recuerde, niños y niñas: la Fe mueve montañas, pero la coba las crea.

Amén.

Vicisitudes del humor en Colombia


2D illustration of the facility (Mars500 prog.)

Plano de la cápsula espacial del proyecto Mars500

No es fácil ser columnista de humor en Colombia. Es menos fácil aún ser mujer humorista en Colombia (prueba de ello es que las mujeres más chistosas de Colombia son Tola y Maruja). El humor, menospreciado por tantos, es difícil de encontrar, sobre todo en un país en donde abundan las noticias que son el antídoto de cualquier sonrisa.

Yo trato. Me siento frente al computador y pienso en la araña negra que a mi esposo le dio miedo matar y los celos de la perra porque hay un perrito nuevo y las cosas simpáticas que ha dicho mi sobrino. Pero entonces las elecciones impugnadas y las tragedias invernales y los guerrilleros abatidos me golpean con su inescapable realidad, y me encuentro frente a un dilema: puedo hacerme la loca y escribir sobre otra cosa ignorando de frente lo que sucede a mi alrededor o puedo ser “seria” (algunos dirán que puedo tratar de ser chistosa hablando sobre los temas trágicos pero eso sería francamente de mal gusto).

He intentado ambas cosas, y ambas han sido criticadas. Me han dicho que es una falta de respeto que escriba sobre banalidades cuando tanta gente sufre a mi alrededor y también que incumplo con la promesa que les hago a mis lectores de ofrecerles un oasis de humor en medio de un vasto desierto de malas noticias. Insisto, esto del humor es un asunto muy serio. Aparte, es poco valorado, sumamente mal pago y todo el mundo cree que es fácil. Pero dicen que el humor es la manera como la sociedad se protege a sí misma con una sonrisa, y vaya si necesitamos una buena armadura. Tenemos un guerrillero abatido y otro elegido, ríos desbordados, familias destruidas, ex reina alegando maltrato, alguien que dice que se encontró el rostro de Dios en el envés de una hoja de plátano… y Diego Urbina, el Colombiano más sensato de todos, que estuvo encerrado con otros cinco hombres en una réplica de una nave espacial sin ventanas durante 520 días como parte del experimento Mars500, que pretendía exponer los voluntarios a las condiciones de aislamiento que tendrían que soportar para llegar a Marte. Si alguien sabe cómo contactar a Diego, pásenle el periódico de hoy y pregúntenle si no le dan ganas de volver a cápsula. Y por ahí derecho, pregunten si ya tienen una humorista a bordo porque nada más con el tema de la cagada galáctica tengo tema para hacerlos reír de aquí al Planeta rojo, ida y vuelta.

Uebos revueltos


Recientemente he descubierto la palabra uebos y estoy fascinada. Es perfectamente castiza –significa necesidad, algo necesario, y viene del latino opus– pero parece un error, un oprobio, una afrenta. Me siento rebelde usándola. Es lo más cerca que he estado de hacer un graffiti. La adolescente en mi está dichosa.

Pero aparte de dármelas de chica mala en esta columna, quiero resaltar lo oportuna que es esta palabra. Uebos…lo necesiario…hoy, que es domingo de elecciones, es más importante que nunca que cada persona ponga bien sus uebos Me refiero, por supuesto, a que últimamente pareciera que nuestro concepto de lo necesario está un poco truncado. Cosas como la honestidad, la preparación y la experiencia han cedido protagonismo y ahora elegimos gente con… esperen, no estoy segura. ¿Con qué criterio estamos eligiendo? Porque si tuviéramos los uebos donde deben estar, no tendríamos los problemas que tenemos. Concretamente en Bogotá estamos en una especie de mandato de despacho-por-cárcel porque la vez pasada en las urnas cosas como estar bien vestido y saber usar bien el Power Point superaron otras consideraciones como la capacidad de gobernar, la capacidad de distinguir entre el bien y el mal, lo propio y lo ajeno, lo del hermano y lo de los ciudadanos. Y a juzgar por lo que he leído últimamente, en Pereira la cosa no está mucho mejor.
Por eso a ratos me pregunto la gente dónde tiene los uebos. No los tiene en la transparencia porque según la fiscal General de la Nación, anualmente la corrupción le cuesta al país 4.2 billones de pesos.
Y lastimosamente tampoco los tienen en votar bien porque una encuesta reciente ser reveló que solamente el 14% de los colombianos confían en la clase política de nuestro país. Lo grave es que la clase política es la que nos representa, y eso significa que la gente no confía en quien la representa. Tal vez porque la gente sabe, muy en el fondo, que a la hora de votar no está haciendo bien la tarea.
A lo mejor es la Falacia Nirvana que dice que si no podemos hacer algo perfecto es mejor no hacer nada y por eso la gente no vota, le da pereza, se va de paseo y se olvida de todo este asunto, porque ha perdido la fe en el sistema olvidando que la fe es la base misma del sistema.
O tal vez se dicen a sí mismos que su candidato o candidata no tiene chance de ganar y que es mejor no desperdiciar el voto y votan por el que creen que va a ganar para poder después reclamar los favores pertinentes.
Pero eso es olvidar el poder del voto y el compromiso con la conciencia. Mejor dicho, eso es tener los uebos revueltos. Y por eso estamos como estamos.
Por eso este domingo es clave que vayamos a votar con los calzones bien amarrados y los uebos bien puestos. Porque sino, estas elecciones nos pueden salir costando los uebos y los huevos a todos.
* PUBLICADA EL 30 DE OCTUBRE DE 2011.
** Gracias por votar por mi mamá. Perdimos, pero igual muchas gracias 😉

Aniversario 4×4 (x4)


El embalse del Neusa

Jorge y yo estuvimos celebrando nuestro cuarto aniversario recientemente y como estamos estrenando carro, él decidió que debíamos combinar ambas cosas e ir a la represa del Neusa, a un par de horas de Bogotá. Compramos carpa y sleeping bags –ojo, para dormir la siesta, no para pernoctar- y empacamos al niño junto con un comida como para un batallón y salimos tempranito rumbo a la aventura. Íbamos bien hasta que llegamos a un lugar que nos pareció ideal y nos adentramos un poco sólo para descubrir que una pareja de jóvenes ya había armado su carpa. Entonces, mi marido decidió acercarse al embalse para dar la vuelta. A pesar de las advertencias de los guardias, la mirada escéptica del joven y mis chiste sobre ver el monstruo del Loch Ness, Jorge quiso hacer una maniobra de 360˚ en lugar de echar reversa.

Y… nos quedamos atascados en el lodo.

La salida de nuestra prisión fangosa requirió de los esfuerzos conjuntos de mi marido, la pareja de adolescentes (él, abogado y ella, finalizando su carrera de Ingeniería), el rondero que llegó en moto, y yo. La novia, Valeria, y yo nos turnábamos la cargada de Matías y la empujada del carro mientras que Jorge, el Dr. Jaime y Pinzón empujaban y buscaban qué meterle a las llantas para usar como tracción.

No les miento, hubo un momento, mientras oía cómo las llantas del carro chillaban inútilmente y todos sudaban y gemían y se llenaban de lodo maloliente en el que me pregunté a mí misma cómo había soportado cuatro años de semejante terquedad. Cuatro años de terquedad y fútbol y dejar la toalla mojada encima de la cama y no atinarle a la canasta de la ropa sucia cuando lanza los calzoncillos; de tratar de hacer el arroz “como lo hace la mamá” y aguar mi café porque a él le gusta oscuro, como para rellenar estilógrafos; de los ronquidos más ruidosos del mundo y levantadas a medianoche porque habla dormido y me da codazos y patadas. Cuatro años en los que NUNCA ha seguido las instrucciones ni puesto el rollo del papel higiénico ni vuelto a poner la toalla de manos en su lugar.

Pero entonces, 45 minutos después de mucho (MUCHO) jonjoleo, finalmente liberamos el carro. Matías, que había estado feliz con Valeria porque tiene cara de ángel, gritó de felicidad y nos subimos al carro de nuevo, no sin antes prometerles nuestros riñones a la pareja junto con sánduches que rechazaron porque tenían suficiente comida (después supe que lo lamentaron mucho porque un perro chandoso les robó toda la comida). Y ya cuando encontramos un sitio seco y armé la carpa (porque yo SÍ leo las instrucciones) y nos sentamos a disfrutar del picnic que Jorge había armado con tanto amor, ví que estos cuatro años también han sido llenos de felicidad y de sorpresas y de momentos mágicos.

Y eso es lo que realmente importa.

Claro que me gustaría que de vez en cuando cambiara el rollo del papel higiénico…

Jorge y Matías en la carpa que yo armé

¿Juguetes demasiado correctos?


Mr. Potato Head and Friends

Image by Ian Muttoo via Flickr

Empezaré por decir que sé perfectamente que la palabra demasiado tiene una connotación negativa de exceso y que no tengo el vicio irritante que tienen algunos de usarla como sinónimo de muy o mucho. No digo que alguien me cae “demasiado bien” ni que me resulta “demasiado interesante” un libro, ni mucho menos le digo a mi esposo “te amo demasiado”. Habiendo aclarado lo anterior quiero decirles que me encontré un juguete que recibió Matías de regalo hace poco que es demasiado correcto. Lo digo en el sentido anatómico pues dicho animal está…como dijera…sumamente bien dotado, aún para estándares de semental. Mi hijo curioso no tardó en descubrir el bulto e inquirir sobre él y como yo (entrenada por mi mamá que estudió Montessori y es experta en sexualidad en adolescentes y todas esas cosas raras) le he enseñado los nombres correctos de las partes del cuerpo, sin recurrir a eufemismos ni apodos, le dije qué era el bulto y pensé que lo olvidaría pronto. Lamentablemente, a Matías le pareció que el día que vino a almorzar el jefe de mi esposo era el momento perfecto para mostrarle el caballo e indicarle, con entonación entusiasta y dicción inequívoca, dónde quedaba el pene del superdotado equino.

Todos nos reímos -¿qué otra opción nos quedaba?- pero yo quedé con la duda de si estaba haciendo lo correcto, y si los fabricantes eran mis aliados o no en mi campaña para educar a mi hijo sin tapujos ni tabúes.

La verdad es que en el tema de juguetes, Matías tiene de todo; una arañita que de ocho patas con cabeza, tórax y abdomen en lugar del cefalotórax y abdomen que debería tener haciendo que luzca como una hormiga mutante; dinosaurios con mini-biografías detallando qué comían, cuando rondaron la tierra y cuáles eran sus enemigos; el Señor Cara de Papa, que tiene ojos, bigotes, zapatos y docenas de cosas más que no tiene ningún otro tubérculo…

¿Lo confunden? ¿En lugar de dejarlo jugar con la cebra y el león debo enseñarle que los leones se comen a las cebras? ¿Le debo explicar que Enrique y Beto tienen una relación especial? ¿Me hago la loca si algún día me pregunta dónde está en papá de Roo o aprovecho la historia de Kanga para sensibilizarlo sobre las dificultades que enfrentan las madres solteras?¿Y si me pregunta por qué Mickey y Minnie no se han casado?

Tal vez me preocupo en exceso. Mis juguetes preferidos eran una Barbie cin cuerpo de portada de Playboy y su Ken, que nunca tuvo ni casa ni carro propios y que tenía calzoncillos en alto relieve empotrados en sus genitales de tal manera que nunca pude verle el pipí (y admito que se lo busqué). Eso no parece haberme traumatizado mucho así que tal vez no deba esperar que los juguetes carguen con la responsabilidad de ser “correctos”. Sólo deben ser divertidos; la correcta debo ser yo. Vaya…

 

* PUBLICADA EL 16 DE OCTUBRE DE 2011

La manzana negra


Image representing Apple as depicted in CrunchBase

Image via CrunchBase

He tenido muy presente esa canción de Juanes tengo la camisa negra pues mi amor está de luto porque yo tengo la manzana negra y mi computador está de luto. Ha muerto Steve Jobs, un visionario a quien he admirado durante muchos años.

Para quienes no lo sabían, Jobs era el genio detrás de Apple y Pixar, que producen dos de mis cosas preferidas en el mundo: tecnología y películas. O sea, no le faltó sino hacer chocolatas y tendría una estampita de él en mi billetera.

Yo lamentablemente no lo conocí pero he tenido una relación con Apple desde hace muchos años. Mi primer computador (bueno, nuestro porque lo tenía que compartir con mis hermanas porque mi mamá me obligaba) fue un Apple IIc. La amaba. En serio, era amor. Aprendí BASIC y tenía estuche especial para los discos 5 ¼ o floppy (si usted no sabe qué es un diskette por favor entréguele este periódico a un adulto y váyase al patio a jugar con los demás niños) y hasta le compramos joystick, que era un verdadero lujo en esa época. Los juegos eran muy básicos, la pantalla negra con letras naranja daban dolor de cabeza, las gráficas irrisorias comparadas con las de hoy y el teclado era tan duro que uno terminaba con nudillos musculosos, pero no importaba. Me encantaba esa Mac y desde eso la manzanita ha tenido un lugar especial en mi corazón.

A medida que la empresa fue avanzando, también mi nivel de antojo. Lo primero que hice con una platica extra que me entró fue comprarme una Mac, desde donde escribo ahora, y si no fuera porque tengo que comprar pañales y leche y comida para el bebé y esas cositas, tendría un iPhone, un iPod, un iPad, un iTodo. Esa “i” minúscula se convirtió en la letra más sexy (¿iSex?) del mundo para mi. Y eso sin mencionarles que las 3 Toy Story son películas que me hacen reír y llorar cada vez que las veo.  La gente cree los DVD que tenemos de Monsters Inc, Cars y Pixar Shorts son para Matías, pero no es cierto. Hasta les confieso que la primera atracción en la que nos montamos Jorge y yo en nuestra luna de miel en Disney fue precisamente la de Buzz Lightyear.

Y justamente esta semana estuve leyendo sobre Steve. He tenido un par de semanas difíciles (atraco, roseola, humedad en la pared, para contarles sólo los titulares) y recordé un video que había visto de él hablando durante la ceremonia de graduación de la Universidad de Stanford como invitado. En ese discurso, titulado Como vivir antes de morir, habló de lo difícil que parece la vida a ratos, de lo imposiblemente lejos que parecen estar nuestros sueños y de cómo a veces la solución a todo está a la vuelta de la esquina pero solo la vemos cuando decidimos seguir adelante. Necesitaba oir eso esta semana y me impactó que él muriera el día después de haberme subido el ánimo. Tal vez por eso sienta que le debo al menos esta columna… y por supuesto, todos mis deseos para que nos encontremos algún día en el iCielo.

 

*PUBLICADA EL 8 DE OCTUBRE DE 2011