LÁGRIMAS, CÁMARA, ACCIÓN


Fotogénicas, ¿no?

Fotogénicas, ¿no?

He admitido varias veces que la maternidad me volvió llorona (tiene que ver con la prolactina, para que sepan) y ya ni pena me da que mi hijo me extienda un pañuelo en todas las películas de Disney que vemos juntos. No le doy muchas vueltas a aquello de llorar, pero de ahora en adelante voy a pensar un poco más en las lágrimas en sí. Nunca había pensado en la estructura individual de cada lagrimita, pero resulta que cada una es diferente dependiendo de por qué se soltó. Una lágrima producida como respuesta a un estímulo químico, como cortar cebolla o comerse un jalapeño, es distinta de una liberada por un desamor o un golpe. Y al tener una composición química distinta, al secarse forman cristales únicos.
El artista Maurice Mikkers decidió recopilar las lágrimas de sus amigos justamente por esta razón, y las presentó en una colección titulada “Imaginario de lágrimas” en donde muestra fotografías tomadas con microscopio a lágrimas que cayeron por diferentes motivos, junto con la persona a quien pertenece cada una y la circunstancia que la hizo llorar. Con este trabajo Mikkers pretende rescatar la estética del llanto al recordarnos que cada lágrima que derramamos es única, y esta idea me ha rondado la cabeza desde hace días
Por un lado, qué poético eso de que la lágrima que derramé esa vez, por ese novio, por esa pelea, por ese regalo, sean irrepetibles. Por otro, me hace pensar que no todas las personas ni todas las circunstancias ameritan un privilegio tal.Tal vez sea hora de reevaluar los conceptos que tenemos sobre los impulsos lacrimógenos, propios y ajenos. Para empezar, hay que acabar con la idea de que llorar, sobre todo en público, es de mal gusto y mala educación. Y ni empecemos con la noción prehistórica de que llorar es algo netamente femenino (los lagrimales de los hombres son más grandes y por eso pueden contener más lágrimas, así que no es que produzcan menos sino que guardan más) o señal de debilidad.
Otro concepto errado es el de pensar que las lágrimas son todas producto del drama en un intento patético por manipular a los demás. La verdad es que cuando la gente llora de mentiras, no produce lágrimas. Se llama llorar en seco, y es algo totalmente diferente.
Finalmente, está el de medir las lágrimas con la métrica económica de que lo escaso es más valioso y por ende las lágrimas de quienes lloran poco valen más que las de quienes abren las compuertas con un comercial de champú para bebés (“quiero ser tu mamá, pero todo es tan irreaaaaaaaaaal”. Snif.) o de una gaseosa (aún lloro con “eres tu, soy yo, es comenzar a sentiiiiiiiir”) o de lo que sea. Eso es bobada. Ya. Basta.Todos lloramos. Sí, hasta los cocodrilos. Y ahora que sé que las lágrimas son tan lindas, las luciré con orgullo y hasta de pronto las recojo y les tomo fotos.

PD/ Hagan clic en los nombres de las propagandas y me cuentan si lloran como si fueron 1988 otra vez.

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