Ideas geniales


Mati con el libro más grade que hemos visto.

Mati con el libro más grade que hemos visto.

A veces se me ocurren unas ideas que sólo pueden ser descritas como destellos de genialidad centelleantes que bailan ante mis ojos cerrados y me generan cierta satisfacción personal. Tuve una de estas ideas brillantes ayer, que fue festivo. Verán, quería ir a la Feria del Libro de Bogotá pero no quería tanto tumulto entonces esperé porque, claro, ¿quién va a ir a la Feria del Libro un viernes festivo?
Es puente, me dije a mí misma y a mi esposo, así que todo el mundo se va a ir de la ciudad y la feria va a estar despejada, dándome todo el tiempo y el espacio que necesito para acariciar los libros como si fueran mascotas, buscar los que más me necesitan y adoptarlos para traerlos a su nuevo hogar en mi biblioteca.
Mi raciocinio era infalible. La idea estuvo buenísima, tan buena que otras cincuenta mil personas la tuvieron exactamente al mismo tiempo y allá nos encontramos haciendo fila para entrar.

Siguiendo la mariposas amarillas...

Siguiendo la mariposas amarillas…

No hablemos de la estrechez ni del olor ni de la incomodidad, que ustedes solitos pueden suponer. Hablemos, en cambio, de la felicidad que me produjo este maremágnum de bibliófilos. Sí, dije felicidad, porque si bien odio la muchedumbre –más cuando ha llovido y la muchedumbre huele a humedad, sudor y mazorca- me encanta que la gente acuda en masa a ver libros. Me llena de optimismo porque significa que leer sigue siendo plan y que los libros siguen siendo objeto de deseo y culto y no sólo herramientas para nivelar mesas y usar como portavasos.
Vi muchas personas con bolsas llenas de nuevas aventuras esperando a ser descubiertas y sobre todo muchos niños y niñas felices buscando ese libro que todos los del salón se están leyendo. Y vi a mi hijo embrujado por miles de tomos bellamente ilustrados que contenían la promesa de llevarlo a otro lugar, a otro tiempo, a otra vida.
Eso fue lo mejor de todo. Mati, mi pequeño ratoncito de biblioteca, se empezó a

Macondo era el país invitado.

Macondo era el país invitado.

emocionar cuando reconoció las mariposas amarillas en el andén que lleva a CORFERIAS y casi se desmaya cuando entramos al pabellón infantil. Nunca había visto tantos libros en un solo lugar y no podía creer que en el mundo hubiera tantas historias por descubrir. Debió abrir varias docenas libros y sus deditos recorrieron amorosamente cientos de ilustraciones antes de escoger los cuentos que finalmente trajimos a casa.
Esta es la primera vez que voy a la Feria y no traigo nada para mí, pero no importa porque esta vez fui yo la que le di algo a la literatura. Un nuevo lector, enamorado para siempre de la dicha que sólo da abrir un libro por primera vez.
De verdad que fue una idea genial, aunque el año entrante creo que iremos entre semana.

4 comentarios en “Ideas geniales

  1. Ramón Hernández dijo:

    Este año la feria parecía hecha para los niños, lo cual me parece genial. Además, ver tantas personas en la feria también me llevó a pensar en que cada vez hay más personas descubriendo nuevos mundos a través de la lectura.

Venga opine, deje la timidez...

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