Lo nocivo y lo nocebo


Si me dices que me va a doler, POR SUPUESTO QUE ME VA A DOLER

Si me dices que me va a doler, POR SUPUESTO QUE ME VA A DOLER

DE niña oí varias veces a los viejitos decir que los médicos enferman, y la lista de quienes habían ido en perfecto estado de salud al médico y habían salido de ambulancia era larga. No puedo contar las veces que oí decir a mi abuela que la gente sólo iba al hospital a morirse y que no había nada que alargara la vida más que evitar la medicina.
Mucho me burlé, pero como tantas otras cosas que me ha enseñado el tiempo, ahora veo que tenía algo de razón. No porque los médicos en sí quieren enfermarlo a uno. No, no soy tan cínica como para creer que personas que hicieron en juramento Hipocrático lo asusten a uno con mentiras para que uno compre medicamentos que no necesita para males que no tiene sólo para inflar una industria corrupta (aunque hay quienes sí lo piensan). La cosa no es por ahí sino por algo mucho más sencillo y mucho más dañino: las palabras.
Hace unos años estuve dictando un taller de comunicación a un grupo de estudiantes de posgrado de medicina y una de las cosas que más les llamó la atención fue que yo les hablara de la importancia de escoger sus palabras con cuidado. En ese momento me valí de mi formación como comunicadora y mi experiencia como paciente, pero ahora tengo la carreta completa. A lo que me refería en ese entonces se llama el efecto nocebo, nombre con que se denomina al empeoramiento de los síntomas o signos de una enfermedad a raíz de la expectativa -consciente o no- de efectos negativos. Las consecuencias dañinas son muy reales y se manifiestan en cuerpo y mente y todo es debido a la manera como los médicos se comunican con nosotros.
Por ejemplo, cuando un médico nos dice que nos va a doler, que la medicina probablemente no nos va a servir mucho y que dudan que podamos hacer el tratamiento con juicio, los efectos no van a ser los mejores. Por eso es enteramente posible lo que tantos han dicho: que uno entre sintiéndose bien y salga enfermo.
Gran parte de la culpa, creo, es que los médicos piensan que no deben involucrarse emocionalmente con sus pacientes y nos tratan como un conjunto de síntomas y circunstancias. Creen que así su evaluación será más objetiva y su tratamiento más efectivo. Pero están equivocados.
El efecto nocebo, tan real y poderoso como su primo el placebo, es lastimosamente menos conocido, pero yo soy testigo de su capacidad destructiva. Lo bueno es que es tan fácil de erradicar como que los médicos escojan con mayor cuidado sus frases y los pacientes tengam117452514os el coraje de no quedarnos callados cuando sentimos que las palabras de quienes no deben aliviar nos están enfermando. Y puede empezar con nosotros.

Un comentario en “Lo nocivo y lo nocebo

  1. Luis F. dijo:

    Como siempre, una lectura deliciosa. Como “insider” (cual será la palabra adecuada en español?) siento un poco de pudor y hasta de molestia que una persona profana en los profundos arcanos de la medicina sea tan clara en algo tan simple que ya no se enseña. Hoy el tema es Protocolos, todo tiene su protocolo y de malas el paciente si no encaja en èl. Lo primero que oì, hace ya casi 40 años (mier…), el primer día de primíparo (no es pleonasmo). 7.a.m. de mi Decano de Medicina fue ” El primer deber del médico es consolar”, aún me pregunto cuando se perdió este Máximo Protocolo y fue reemplazado por el de la medicina de los TACs y demás. Que pérdida tan grande!

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