El mejor amigo del arte


El arte de decir no

El arte de decir no

El arte no es un oficio, ni artista un título. Arte no es lo que pasa cuando uno está frente al teclado o al caballete o al micrófono. Es la manera como uno vive, las decisiones que toma, las cosas que hace y deja de hacer que todo y nada tienen que ver con el objeto artístico que se obtiene como resultado.
Para ser artista se requieren muchas cosas. El talento, obvio, que puede ser innato o no, y debe ser cultivado. El conocimiento, por supuesto, de los aspectos técnicos de la producción. Y claro, las ganas de sostener el cañazo de ser artista a pesar de todas las personas que amorosamente tratad de disuadir a quienes nos empecinamos en serlo. Y para sostener ese cañazo no hay nada más importante que tener una relación íntima con la palabra NO.
Para empezar, los artistas oímos NO con frecuencia. No puedes, no debes, no sirves, no insistas, no intentes, no vayas, no vuelvas; Así no, con eso no, allá no; no me gusta, no lo entiendo, no lo compro, no lo vendo. El no es parte del paquete y aprendemos a vivir con él o morimos en el intento.
Pero el NO no sólo es importante en el extremo del recibo. Para ser artista, es indispensable aprender a decir que no. No a los trabajitos que no pagan nada pero prometen ser vitrina par ala fama; no a los amigos y parientes bienintencionados que le intentan conseguirle puesto “mientras tanto”; no a los expertos que intentan volver más rentable o más moderna o más mercadeable la obra. No. Simplemente, no.
Hay que saber qué está detrás de cada no que se dice y se oye. Si hay amor o envidia, certeza o cobardía, confianza o soberbia. Es importante entender que cuando las galerías o las editoriales o las disquera dicen que no, no siempre significa que la obra no es buena. A veces significa que no es para ellos, que no es lo que buscan, que no tienen a quién vendérsela. Hay que recibir el no con orgullo, pero hay que recibirlo. Y hay que decirlo con humildad, pero hay que decirlo.
Es una parte indispensable del ser artista. Es más, creo que de ser humano, porque todos tenemos algo de artista, de genio furibundo, de alquimista empedernido, de mago, de bruja, de desquiciado. Pero esa chispa salvaje hay que cuidarla, hay que alimentarla, hay que protegerla de tanta lógica y tanta cifra que vaga por ahí. A veces la única manera de mantenernos cuerdos es aceptar que nunca lo seremos. Porque, claro, da miedo no tener un plan B, pero da más miedo vivir en plan B el resto de la vida. Y cuando uno se da cuenta de eso, el no se vuelve un amigo entrañable.

Venga opine, deje la timidez...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s