Con la memoria en la tripa


Yo soy de esas personas que tiene la misma clave para todo porque si no, me enredo. Cada vez que abro una cuenta nueva en algún sitio en internet me digo a mí misma que voy a inventarme claves más difíciles pero entonces se me olvidan y me toca hacer clic en el vergonzoso hipervínculo de los olvidadizos. Durante un tiempo tuve “cuaderno de claves, usuarios y pins”, debidamente forrado, rotulado y marcado con mi nombre, dirección y datos personales completos, pero Jorge lo echó a chimenea y me dijo que siquiera yo no manejaba información secreta como los códigos de los misiles o los nombres de los espías. Tiene razón. Probablemente tendría un cuaderno “Listado de espías, misiones secretas y agentes encubiertos y sus ubicaciones actuales”.

Desde eso he contemplado la idea de hacerme un discreto tatuaje pero aparte del temor al dolor y la fobia a la montañerada me detiene el que las claves hay que cambiarlas periódicamente y eso generaría un desgaste económico, epidérmico y marital que no estoy dispuesta a tolerar.

Para mi fortuna, la ciencia ha pensado en mi y en quienes, como yo, padecemos desorden de usuario múltiple y esquizofrenia del password. La respuesta, según los inventivos de Motorola, está en el tracto digestivo.  Así es, usando tecnología desarrollada por Proteus Digial Health, ahora existe una píldora que uno se toma por la mañana y que contiene un chip que se activa cuando entra en contacto con el ácido estomacal. La píldora envía una señal que puede ser percibida por dispositivos móviles, permitiendo la identificación del usuario. Así, el cuerpo entero es el password y uno no tiene que acordarse de nada ni gastar esos molestos dos segundos tecleando la información necesaria. La señal sale por el ombligo y uno sólo tiene que acordarse de lo que está pasando en la novela. Supongo que podrían poner toda clase de información útil en ese chip: alergias, preferencias, tallas, peso y listado de elementos en el clóset. Así, uno podría pasar por el frente de un almacén y la vendedora podría enviarle un mensaje de texto diciendo que tiene la camisa que le sale con esos pantalones que no salen con nada, que la tiene en su talla y que además usted tiene saldo suficiente para comprarla.

big pills

ahora sólo hay que acordarse de tomarse la pasta

La idea es seductora pero pensándolo bien hay un par de cosas que me preocupan. La más obvia es que cualquiera se le puede robar a uno la “pasta maestra” y entonces puede andar por ahí disfrazado de colon ajeno. La otra es el colon mismo, impredecible y sensible como son todas las tripas. Una frijolada a deshoras y uno podría quedar sin claves antes de tiempo, o lo que es peor, podrían coincidir varias píldoras en el duodeno y la policía lo detendría a uno por tener más de una identidad.

Así las cosas, creo que es mejor volver al sistema de la omniclave y rogar por que nadie se la pille…

2 comentarios en “Con la memoria en la tripa

  1. Luis Zárate Rodríguez dijo:

    Estos de tomar píldoras para la memoria no me seduce. Y para que las claves no se vuelvan un dolor de cabeza, mejor sería que las damas se instalaran un chip entre ceja y ceja, dejando una parte a la vista, de tal manera que parezca una chispita, como actualmente se les observa al lado de la nariz. A los hombres se les podría insertar el tal chip en la lengua, así que al salir de compras con la señora, tendrían un motivo más para vivir con la lengua afuera.

Venga opine, deje la timidez...

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