Halloween, religión y CO2


Halloween 2006

La intolerancia…¡a eso sí hay que tenerle miedo!

El Halloween es para mi una noche fantástica. Eso de disfrazarse y pedir dulces me parece de lo más divertido y he de confesar que no tengo fondo para todo lo que tenga sabor a calabaza. Crecí con la ilusión de creer en la magia, en lo posible, en lo fantástico y en lo maravilloso y mis padres incorporaron este encanto no sólo al Halloween sino a la navidad, a la pascua, a los cumpleaños y a uno que otro domingo lluvioso. El Halloween marca en mi familia el inicio de la temporada festiva, una época de celebración, de estar juntos, de dar gracias y de prepararnos para el año que viene.
Y por eso me duele un poco la campaña anti Halloween que vi este año (no sé si es que antes no me había dado cuenta o si este año estuvo particularmente agresiva la cosa). Digo que me duele porque la mayor parte de los correos y cartas que recibí estaban llenos de argumentos mal fundamentados y datos sacados de contexto que llegaban a conclusiones precipitadas y, en muchos casos, desmedidas. Todo parece surgir de que el Halloween proviene de una celebración pagana (All Hallows Eve) que celebra la muerte y los muertos. Eso es cierto, pero analicemos un poco más el asunto. Primero, el término pagano, del latín paganus significa “campesino” o “rústico” y nada más que eso. El cuanto a las religiones paganas, son sencillamente las religiones practicadas por la gente del campo en donde se siguen y respetan los ciclos de la naturaleza. La noche del 31 de Octubre cae dentro de los días del equinoccio de otoño, que marca la época –en los países nórdicos- cuando los días se acortan y el frío aumenta. Si uno es campesino, este es un momento importante para prepararse para el invierno, recoger la cosecha, hacer conservas, recoger leña y todo lo que implica evitar morir congelado. De allí que se relacione el día con la muerte, pero no la muerte macabra sino la muerte del año, del ciclo. Un fin, un momento para recordar el pasado, honrar los ancestros y aprender y agradecer antes de volver a arrancar. El tema de los esqueletos era una manera de “invitar” a los muertos para que enseñaran a los jóvenes, una forma de mantener vivo el recuerdo de quienes ya no estaban. Claro, hoy tenemos fotos y videos y sitos web para recordar nuestros antepasados pero hace cientos de años lo que tenían era una noche en la que hacían homenaje a la vida recordando que es corta. La verdad, me parece interesante la idea de “invitar a comer” a un ser querido difunto, ponerle puesto en la mesa y dejar que les cuente a los chiquitos algo sobre su vida, su obra, sus sueños.
Otro argumento que vi con frecuencia fue el tema de los sacrificios y rituales en donde niños y animales son torturados en esta noche oscura. Como mamá de niño, gatos y perro esa idea me parece terrorífica y me puse a investigar al respecto. ¿Saben qué encontré? Nada. Nada real, quiero decir, nada con evidencia. Encontré especulaciones, noticias sobre la policía que protegía los cementerios para evitar la profanación de tumbas, pero no encontré noticias sobre arrestos a personas que estuvieran haciendo sacrificios, ni este año ni en años anteriores. Es más, encontré una investigación de la National Geographic diciendo justamente lo contrario, que el tema del Halloween y los rituales satánicos y todo eso era una leyenda urbana. Una noticia sobre un ruso que había rescatado a un niño que iba a ser sacrificado en África resultó falsa y parte de un sitio splog (spam blog) y no hay más referencias sobre el hecho en ningún diario serio ni en inglés ni en español. En general, lo que encontré sobre el tema provenía de sitios pertenecientes a grupos y organizaciones religiosas o personas con opiniones muy decididas, pero con poco soporte. Mucho “los druidas no sé qué y los celtas sí sé más” pero nada de “según una investigación elaborada por fulano de tal del New York Times, quien estuvo inmerso en el mundo de los sacrificios durante dos años, los rituales…”
No encontré estudios ni investigaciones en diarios reputados ni hechos por universidades respetables que concluyeran que el tema de los sacrificios animales durante el Halloween fueran otra cosa que pánico colectivo untado de exageración morbosa. (Sí encontré algunos casos de individuos que torturaron animales pero resultaron ser psicópatas que trabajaban solos y no miembros de un culto miedoso).
El tema del Satanismo como tal es bastante largo y complicado, pero el resumen es que si bien la Iglesia de Satanás existe, es más un tema de tomar el personaje de Satanás pare representar la rebeldía que realmente gente que quiera hacer daño o beba sangre o mutile gatos negros. En ninguno de sus libros o textos sagrados se menciona siquiera el sacrificio. En cuanto a cierto video que hay por ahí, mi pregunta inmediata es: ¿si eso es cierto, dónde están las órdenes de arresto, los autos de detención, las demandas contra estos individuos y organizaciones? Si lo que este señor dice es cierto, él debería estar en la fiscalía y no en Youtube. Pero de nuevo, no hay evidencia, sólo el testimonio de una persona y la verdad es que no hay nada sobre el tema en periódicos ni noticieros.
En cuanto a los dulces envenenados, de nuevo quedé sorprendida. Mi mamá y mi papá siempre nos hacía examinar los dulces por miedo a que les fueran a echar cianuro o que fuéramos a encontrar cuchillas de afeitar dentro de ellos y la verdad es que lo aterrador es que esto sí sucedió pero quienes cometieron los crímenes fueron los padres de las víctimas o sus familiares. No hay casos reportados de niños que hayan muerto por comer dulces envenenados por locos por fuera de sus propias familias.
Como verán, no estoy diciendo que no hay nada qué temer, sólo que hay que temerle a lo realmente peligroso, como adolescentes borrachos que quieren pasárselas de chistosos o psicópatas con problemas mentales reales y gente que disimula su racismo e intolerancia con disfraces que se burlan de otras culturas. En ninguno de los casos anteriores se trataba de gente que sistemáticamente usaba el Halloween para maltratar a nadie, y en cualquier caso los orígenes del Halloween no tienen la culpa.
Ahora, a uno puede no gustarle el Halloween y eso está bien. Puede que no le gusten los dulces o le de pereza disfrazarse o le parezca loba la combinación del negro con el anaranjado, y eso es respetable. Sin embargo, mucho del material que vi renegando de este festivo citaba razones morales para boicotearlo, y ahí creo que hay que reflexionar un poco porque la religión, cualquier religión, es una opción personal pero no una opción moral. Es decir, cada quien elige la religión que más le gusta, pero el que yo escoja una y el otro otra no me hace a mí mejor persona ni una persona moralmente superior. Si uno va a alegar que Halloween es inherente malo porque parte de una celebración pagana, en la olla quedan la pascua y la navidad, que también tienen orígenes en celebraciones que coinciden con los ciclos de la naturaleza. Y si vamos al tema de lo macabro, listo, el Halloween puede que lo sea, pero no necesariamente más macabro que el Día de los Santos Inocentes, que también tiene un origen oscuro y al igual que el Halloween hoy se celebra con bromas. Puede que le parezca morboso eso de hacer galletas con gatos negros pero no hay que olvidar que en el Día de Todos los Santos hay gente que hace unos dulces que se llaman huesos de santos (parece ricos, a propósito). Y no olvidemos otras costumbres como la de las reliquias (que son pedazos de huesos o pelo de santos, o en su defecto, un pedazo de algo que usó o tocó el santo o la santa en cuestión). Den una mirada a las Reliquias de los Santos Niños y después me dicen si tener los restos mortales de un par de niños de siete y nueve años en una urna es más lúgubre que decorar la casa con telarañas.
Pero aquí no se trata de convertir a nadie. Lo único que quiero plantear es que el hecho de que algo provenga de otra religión no lo hace inherentemente malo, y si un festival tiene un toque de mememto morti no lo hace inexorablemente malévolo. Mi conclusión es que las religiones son como las gaseosas: la mejor es que le más le guste a usted. Hay gente como yo que siente que la pizza no tiene sentido sin Coca-Cola; hay personas como mi hermana que no toman gaseosa porque no les gusta; y hay otros como mi amigo Santiago que hace lo que él llama “ponche tutti frutti gaseoso” que consiste en echar un poquito de todas las gaseosas del dispensador hasta formar un líquido que tiende al marrón. Y, al igual que con las gaseosas, hay gente bregando a venderlas y otros que no hacen más que rajar de ellas, pero en últimas la decisión es personal. Así que cada quién con su vasito y si tiene curiosidad sobre lo que tiene el mío, pregúnteme; a lo mejor le doy una probadita y le gusta, o no le gusta pero al menos sabe a qué sabe y deja de pensar que se trata de otra cosa. Pero en cualquier caso, no trate de echarle mugre a la mía y por favor no me tire la suya en la cara.

* Una versión más corta apareció el 2 de noviembre del 2013 en La Tarde.

2 comentarios en “Halloween, religión y CO2

  1. zavilar dijo:

    Totalmente de acuerdo contigo!!!! Cada quien que haga lo que le dé la gana y no le joda la vida a los demás!! Tolerancia y respeto!!

Venga opine, deje la timidez...

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