Ostia de chocolate


Una de mis grandes pasiones es el arte (tal vez no lo sabían) y la otra es el chocolate (eso seguramente ya lo habían deducido) y por eso estoy tan emocionada con la noticia de la nueva exhibición en el espacio 21_21 Design Sight en Tokio llamada “Abstracciones de Cacao en mente”. Suspiro. El curador de la muestra es el diseñador Naoto Fukasawa (su diseño del reproductor de CD MUJI está en el Museo de Arte Moderno de Nueva York) y su idea fue convocar a treinta artistas para que exploraran la plasticidad de esta sustancia pegajosa, estimulante y deliciosa y meditaran sobra la relación de los humanos. En sus palabras, quería que extrajeran “el significado del infinito en el chocolate que compartimos todos los humanos […] en esta clase de comunión”.

Suspiro, suspiro. Pausa para que la poesía nos invada.

Comunión. Comunión chocolatosa. Comulgar viene del latín comunicare, poner en común, comunicar. O sea…el chocolate nos ayuda a comunicarnos. Eso es bello, es realmente bello…y le da una dimensión prácticamente sacrosanta al hecho de mordisquear una trufa mientras escribo estas palabras.

Pero, volviendo a la exhibición, entre las obras figura una ciudad miniatura, un par de tacones de mujer, un juego de llaves y un corazón humano hechos en chocolate. Eso es prácticamente un sueño hecho realidad para mí. O bueno, eso pensé al principio, pero a medida que iba viendo las fotografías de las obras empecé a pensar que realmente un mundo entero de chocolate sería un poco excesivo. Aparte de lo obvio que sería el problema de la salivación excesiva, le quitaría la gracia. Sería lo cotidiano, lo usual, como la tierra o el pasto, y probablemente nos acostumbraríamos al punto de no verlo ya. Y entonces sería triste, como una especie de Rey Midas pero con el toque de Hersheys y eso no sería divertido para nada.

Tal vez esa era la intención de Fukasawa, hacernos ver que hasta algo tan amado como el chocolate se torna invisible cuando se usa para todo. Él dice que aún ama el chocolate pero ahora come menos que antes a raíz de tanto contacto con la sustancia. Claro que el amor no tiene que ver con la cantidad, pero creo que entiendo lo que dice. Tenemos una sobreabundancia de chocolate –de todo, de hecho- y a veces eso nos impide apreciar lo que tenemos. Información, arte, música, imágenes…¿cuántas veces borramos esos correos de fotografías espectaculares porque ya hemos visto muchas? Yo lo hago. Pienso que ya he visto suficiente en lugar de apreciar la belleza singular de cada una. Nos cansamos de tanta cosa linda. Nos volvemos insensibles a tantos datos interesantes. Nos volvemos sordos porque oímos música hasta en el ringtone del celular.

Nos hastiamos. Y después nos sentimos vacíos.

Vaya, es bastante profundo para un domingo por la mañana y tal vez resulte curioso que todo haya empezado por imaginarme a mí misma jugando a Godzilla en una mini ciudad de chocolate, pero creo que para eso es el arte.

Así que de ahora en adelante creo que voy a sacar la cajita de trufas que guardo en el cajón de mi escritorio para mordisquear mientas veo videos en Youtube y voy a ponerla en un lugar un poco más…sagrado. Así, cuando comulgue con un trocito de inspiración amargo podrá realmente decir que estoy teniendo una experiencia religiosa.

Image

Cacao.

*Publicada como Arte Divino y Delicioso en una versión un poco más corta el 11 de Agosto en La Tarde*

 

Un comentario en “Ostia de chocolate

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