Alta tecnología y bajos instintos


Parking lot

Claro, en un parqueadero así, cualquiera.

Mi cuñado Andrés me imeilió (del verbo inventado imeiliar, es decir mandar un email) un video de un carro que se parquea solo. Investigué un poco a ver si era una broma cruel y descubrí que se trata de carros AudiConnect de la marca alemana Audi, uno llamado Pilot Parking y el otro Pilot Driving. Estos autitos tienen sensores que les permiten conducir y parquearse a sí mismos dependiendo del modelo gracias a un app de iOS. Hagamos una pausa para que la fabulosidad de esta noticia haga efecto. Es un CARRO que puedo manejar desde mi IPHONE. Excúsenme mientras me arrodillo y levanto los brazos hacia el cielo con ojos llorosos.

Gracias.

Ahora bien, antes de empezar a ofrecer mis órganos por internet –cosa que tendría que hacer si quiero tener la cuota inicial de un Audi- creo que hay que pensar bien si un auto así funcionaría en Colombia. Digo, esta tecnología está diseñada para Alemania, un país en el que los parqueaderos tienen ciertas especificaciones técnicas, las carreteras tienen unas condiciones diferentes y la gente está acostumbrada a cosas como carros que andan solos.

En Colombia, en cambio, los parqueaderos tienen medidas que podrían ser el tema de un nuevo programa de ciencia ficción titulado Dimensión Impredecible. Los parqueaderos hechizos de los que abundan en el centro requieren destrezas que el humano promedio no posee y por eso hay que dejar las llaves, para que los adolescentes y pre pubescentes asistentes del parqueadero jueguen Tetris Automotor. Eso sin contar con el carro y el teléfono estarían unidos, de tal manera que si me roban el teléfono (OTRA VEZ) se me roban el carro por ahí derecho. O lo que es más probable, Matías aprendería a manejar el carro con el app en menos de un mes y se me escaparía para jugar maquinitas mientras tiendo la cama.

No niego que sería cómodo. Como vivo en la vereda hay muchos restaurantes que no traen domicilio hasta acá y podría llamar a hacer el pedido y mandar el carro con la plata pegada con cinta pegante al parabrisas y una neverita de ICOPOR para que me metieran el pedido. Pero me arriesgaría a que el carro llegara lleno de machetazos y balazos porque la gente atacó al carro poseído o la policía me parta porque mi conductor virtual no tiene pase virtual o me caiga la DIAN porque no le he consignado cesantías a mi chofer invisible. Tal vez tenga problemas con inmigración porque el carro es alemán y no tiene visa de trabajo o lo recluten de algún sindicato y no pueda pedirle que se parquee los domingos ni festivos porque está de descanso. ¿Y tiene un aditivo para mejorar el octanaje y se lo llevan para los patios por conducir bajo la influencia de una sustancia controlada?

Mejor dicho, me dirán cínica –y lo soy- pero creo que no estamos listos para tanta belleza. Mejor sigo andando en flota y conservo mis órganos para cuando salga el robot mucama de los Supersónicos.

 

* PUBLICADA EL 21 DE JULIO EN LA TARDE

2 comentarios en “Alta tecnología y bajos instintos

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