Carta encontrada abandonada en la banca de un parque


Tercera edad

Tercera edad (Photo credit: JavierPsilocybin)

 

Bienvenido. Usted es ahora un ciudadano de la Tercera Edad (léase Tercera Categoría) y queremos advertirle sobre algunos cambios que seguro notará en su vida.

 

Empecemos con su pensión. Tendrá que hacer filas larguísimas y desordenadas –en la calle, por favor- para reclamar su pensión, que será depositada en una cuenta de un banco que no podrá elegir. Luego de algunos meses tendrá ciertos beneficios pero mientas tanto a esta cuenta se le cobra por consultar el saldo, por retirar por cajero, por sobar la tarjeta débito y por invocar su Santo Nombre. Nos parece justo que después de años de ahorrar para su futuro lo tratemos con desprecio e irascibilidad porque por supuesto lo digno hubiese sido dejarle esa plata como herencia a alguien que use la tarjeta de crédito más que usted.

 

En cuanto al transporte, sírvase no salir de su casa. Si es absolutamente necesario que estorbe en lugares públicos sepa que ningún bus está diseñado para facilitarle la subida o la bajada del mismo y los taxis tienen la orden de evitar llevarlo, sobre todo si usted ha cometido la estupidez de envejecer con algún problema de movilidad y tiene que trastear con esos horrendos y estoposos aparatos para caminar, muletas o bastones. Ah, y si le da por caminar por cuestiones dizque de salud o porque le gusta el aire libre, entienda que los andenes son para la gente joven que puede levantar la rodilla bien alto y espere pocas rampas pues estas, si bien no son más costosas que las escaleras, se ven menos lindas en las maquetas y por eso las evitamos.

 

Procure también comer en casa. Los restaurantes no están para describirle con paciencia el contenido de cada plato en caso de que contengan ingredientes que le hagan daño. Culpa suya por haber desarrollado un sistema gástrico delicado y con necesidades absurdas como bajo en colesterol, sodio y azúcar refinada. Cargue con su propia lupa o adivine porque los meseros no tienen por qué leerle el menú ni ofrecer menús especiales con letra grande. Igual no nos interesa que sepa qué le echamos a la comida así que tómelo de buena gana y piense que es un juego de ruleta gastronómica.

 

Trate de morir digna y limpiamente en la comodidad de su hogar y no moleste a los médicos que están tratando de cuidar a la gente que todavía tiene mucho por comprar. Si necesita algún tratamiento, que sea de los costosos para que valga la pena, y no espere que las EPS tengan consideración y le ayuden con los medicamentos. Usted ya va de salida así que no hay que malgastar recursos en su salud. Eso si encuentra con qué salir a la calle porque la ropa es para los de abdominales cuadriculados que pueden usar botones chiquitos y cierres complicados. Usted póngase bata de hospital y listo.

 

Esperemos disfrute su vejez.

 

Desatentamente,

 

Los que nunca seremos viejos.

 

*PUBLICADA EL 7 DE JULIO EN LA TARDE

 

Un comentario en “Carta encontrada abandonada en la banca de un parque

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