20 cosas fabulosas de la adultez


1) Me puedo acostar a la hora que me dé la gana y a veces eso significa a las 8:00 pm. No tengo que acostarme a las 11:00 para poderles decir a mis amigos que soy ‘cool’ porque ya no tengo horario ni tengo que pedirle permiso a nadie para ver televisión hasta la madrugada. Me da sueño y me acuesto y PUNTO.

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YA NO ME IMPORTA SER PÁLIDA Y BLANCA. No me voy a broncear y ya.

2) Puedo andar despacio porque ya entendí que la velocidad del carro no es directamente proporcional a mi virilidad/habilidad tras el volante.

3) Puedo tomar un producto de una parte del supermercado Y PONERLA DONDE ME DE LA GANA. Puedo dejar el cereal al lado de las sopas, el aceite al lado de la carne y la leche condensada al lado de la sal.

4) Puedo comprar ropa que me sirve y me gusta y no ropa que a) mi mamá dice que me tengo que poner y que se me ve bien pero que en realidad me hace ver como una papa deforme, o b)ropa que no se le ve bien a nadie, es ridícula y costosa pero que todas mis amigas están usando.

5) Cuando voy a un restaurante puedo pedir lo que me gusta comer y no solamente lo que hay en el menú infantil.

6) No tengo que enfrentar el Gran Dilema Infantil: este sabe mejor pero este otro tiene un juguete más chévere. Solución Adulta: compro el cereal que me gusta y después voy y me compro el juguete más bacano. Mua-ja-já.

7) Las profesoras no me intimida. Bueno, las de mi hijo al menos(hay unas mías que todavía les tengo miedo).

8) No le tengo que dar besos a nadie obligada y mi mamá ya no me puede obligar a compartir ni mis dulces ni mis juguetes.

9) Nadie me usa para entretener a la visita, nadie me pide que cante ni recite ni les cuente qué materias me gustan.

10) No tengo STO (Síndrome de Tarea Olvidada) los domingos por la noche.

11) No tengo que estar pendiente de lo que está sonando el la radio. Me pueden gustar canciones de hace veinte años y decir que soy “retro”. O no decir nada porque igual a nadie le importa.

12) No me da pena llamar a ningún hombre (ya no van a pensar que me gusta y le estoy echando los perros).

13) No me tengo que preocupar por cuidar mi reputación ni mi virginidad. Es más, ya no me importa la reputación ni la virginidad de nadie (este tema tal vez vuelva a cobrar relevancia en unos años cuando Matías descubra las hormonas).

14) Ya no me toca leer los clásicos ni verme películas densas europeas para que la gente crea que soy inteligente.

15) Puedo comer chicle.

16) No tengo que ofrecer disculpas por proferir obscenidades.

17) Todo el mundo sabe con quién me estoy acostando.  Y a nadie le importa, que también es refrescante.

18) No tengo que invitar a los hijos de los amigos de mis papás a mi cumpleaños.

19) Nadie escoge mis amigos.

20) Puedo decir NO (no es que mi mamá no me deje, ni mi religión me lo prohíba, ni en el colegio no nos dejan).

 

2 comentarios en “20 cosas fabulosas de la adultez

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