La Feminista y las Mariposas de Cerámica.


No he sido precisamente la más fanática del Día de la Mujer. No me gusta su origen, lo que representa, cómo se celebra, cómo se ha mediatizado y cómo se usa para vender rosas baratas en los semáforos. Fo, fo, fo. Año tras año me debato entre escribir al respecto y tratar de no sonar latosas (pueden leer las columnas de otros años aquí, aquí y aquí) y simplemente ignorarlo y esperar que la gente que me manda tarjetas virtuales de felicitación entienda que aprecio su cariño pero deploro este día.

Pero este año…ay, este año estoy en problemas.

Bolsa con mariposas

Bolsa con mariposas

Mariposas anti-feministas

Mariposas anti-feministas

Lo que pasa es que mi hijo, mi hermoso, tierno e inocente bebé, está en el Jardín y allá han sucumbido a la tentación de celebrar este día macabro y hoy, justamente hoy, 8 de marzo, día que detesto, ha llegado con un regalo para mi. Pero no cualquier regalo; no un bouquet de flores marchitas ni una tarjeta prefabricada. Por supuesto que no. Mi hijo ha llegado con un móvil de mariposas de cerámica que él mismo hizo y pintó y luego metió dentro de una bolsa de papel marrón que además decoró con papel de seda.

¿Qué hace una en este tipo de situaciones? En el manual de la Clínica no había ningún capítulo sobre el efecto que el estrógeno tendría sobre mi feminismo, ninguna advertencia sobre la posibilidad de que las mariposas estropearan años de animadversión. Pero ahí lo tienen, este regalo de mi hijo me enterneció. Y me lo entregó dándome un beso babiado y diciéndome “Feliz día de la mujer, Mami.”

Lamento informarles que se me encharcaron los ojos.

¡Pero, por Florance! ¿Qué me pasa?

Es una conspiración. Los promotores de este día sacaroso han reclutado a los niños y eso es sencillamente cruel. Es bajo. Es ruin. Es…bastante efectivo. Porque ahora tengo el móvil de mariposas colgado del techo y la bolsa pegada al corcho del que pego todos los artes de mi hijo y no puedo, no puedo generar el veneno de otros años.

Siento los suspiros de desprecio, los gruñidos desaprobatorios. Lo sé. Me los merezco. Pero es que estas delicadas y deformes creaciones de cerámica, colgadas con amor de hilos sucios y surcados con cuentas plásticas –probablemente chinas y tóxicas- las hizo Matías. Ustedes no entienden. Con razón Simone de Beauvoir nunca tuvo hijos. Un solo móvil y Llegó para quedarse habría tenido como protagonista una mariposa.

O tal vez no. Tal vez sea sólo yo. Tal vez sea pasajero y un día no muy lejano me siente con Matías y le explique sobre teoría de género y le hable de Judith Butler y le cuente sobre las sufragistas y veamos Erin Brocovich arrunchados comiendo crispetas.

Tal vez otro día, pero no hoy. Hoy sólo tengo ojos maternales para mis mariposas de cerámica. El año entrante alegaré sin duda…salvo que en el colegio les enseñen a hacer rosas en porcelanicrom.

 

4 comentarios en “La Feminista y las Mariposas de Cerámica.

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