Enfilados vamos al cielo


Standing in line for the beach bus at Jiingija...

Ellos van para la playa...pero fila es fila.

Si algún sociólogo o antropólogo anda por ahí varado de tema para su próxima investigación, les tengo tópico. Hacer fila. Las dinámicas de la fila son universales y, bien examinadas, creo que arrojarían resultados sumamente interesantes sobre la naturaleza humana. O al menos nos darían de qué hablar mientras hacemos fila. Hace poco tuve la oportunidad de hacer varias filas de diversas longitudes y longevidades y llegué a la conclusión de que cada fila pasa por ciertas etapas, que para abrir la discusión sobre tan trascendental materia, enumero a continuación.

Etapa calculadora. Esta es la etapa de mayor optimismo, porque es cuando uno llega al la fila y cuenta la cantidad de personas que hay en ella. Uno hace cálculos (de allí el nombre) del estilo de “hay diez personas y hay dos ventanillas y si en cada ventanilla la gente se demora más o menos tres minutos cada persona entonces en quince minutos salgo de esto y alcanzo a hacer la otra vuelta antes de ir a almorzar”. En esta etapa, uno mira mucho el reloj.

Etapa socializadora. Esta etapa arranca cuando una se da cuenta de que los cálculos elaborados en la primera etapa no están funcionando porque no se contemplaron variables como la lentitud, la estupidez, la inutilidad, la buñuelada y la franca ineptitud que caracteriza a los humanos (nosotros no, por supuesto, sino todos los demás). Cuando uno se entrega al dolor y ve que no va a salir en el tiempo inicialmente estipulado, empieza a compartir sus observaciones e inquietudes con los demás. Es frecuente que varias personas atraviesen esta etapa simultáneamente y se vuelven ‘amigos de fila’ e intercambian comentarios como “¿pero por qué no abren sino dos ventanillas, habiendo tres? ¿por qué no habilitan otra estación de servicio? ¿será que nos quieren tener acá todo el día? ¿pensarán que hacemos fila porque nos gusta?” y otros por el estilo. En esta etapa, se mira mucho a los demás enfilados y se hacen gestos mutuamente al tiempo que se mira fijamente a los que atienden en las dichosas ventanillas.

Etapa solidaria. Ya se han estudiado con anterioridad la manera como los humanos tendemos a unirnos cuando nos vemos enfrentados colectivamente a una amenaza. En la fila sucede lo mismo. Los de la fila somos los buenos, los que están detrás de la ventanilla son los malos en el clásico despliegue de héroes y villanos (los puristas del idioma me dirán que ‘villano’ es el que viene de la villa y que no es lo mismo que el antagonista, pero es que la frase ‘héroes y villanos’ está tan imbricada en mi cerebro que no se me ocurre otra manera de decirlo y no tengo tiempo de ir por el diccionario de sinónimos porque me están pidiendo la columna. Prometo más sinónimos la semana entrante. Perdón por el paréntesis tan largo. Ya resumo el cuento). Entonces se dan las escenas en las que la viejita se distrae y llega el tonto que se mete en la fila, situación que en la etapa uno se hubiese pasado por alto o hasta se hubiese contemplado la posibilidad de hacer lo mismo, pero que a estas alturas suscita la ira conjunta de la muchedumbre. La mayoría de los integrantes de la fila gritan al intruso, defienden a la enfilada y lanzan improperios contra los ventanillados porque permiten estos abusos. Los que no gritan, susurran entre sí y miran con desprecio tanto a los metefilas como a los ventanillados.

Etapa oportunista. Temiendo las reacciones cada vez más violentas de la muchedumbre, los ventanillados consultan con los administrativos, que siempre se esconden tras las cubículos y se comportan como si las divisiones fueran a prueba de sonido, y habilitan otra ventanilla. Invitan a algunos a dejar la fila original y crear una nueva fila alternativa. Entonces, se olvida la solidaridad, se empujan y corren a la nueva ventanilla en donde se vuelve a la primera etapa pero se hacen cálculos paralelos con las dos filas para ver cuál, si la nueva o la vieja, va más rápidamente. Recuerden en esta etapa que la fila del lado siempre va más rápido y el que atiende siempre está más querido.

 

 

 

5 comentarios en “Enfilados vamos al cielo

  1. Azul CelesteO dijo:

    Sí, definitivamente es … sino universal al menos continental. Porque sinceramente, nunca en mi vida he hecho una fila en las Europas o en África Central, no sé si se apliquen las mismas etapas 😛

      • Angela Alvarez Velez dijo:

        Integrona: dícese de quien integra, persona que en las filas se hace amiga de los demás, hace comentarios sobre la lentitud del servicio, ofrece consejos sobre los trámites a realizar, dónde almorzar, dónde queda el baño. Yo soy integrona y eso a mi esposo le enfurece!

      • Azul Celeste dijo:

        ¡Ah! no soy integrona, soy la persona callada, meditativa, que hace cuenta de cuanto tiempo tardará en llegar a ventanilla si hay 10 clientes en la fila, 3 ventanillas abiertas -1 donde la señorita está coqueteando con el mensajero, y de pronto otra persona le saca de sus pensamientos para comentarle la lentitud del servicio, aconsejarle y preguntarle. Y yo contesto con una media sonrisa y le digo: sí… Ahá… ¿en serio?…¡ah!
        P.D. HAHAHAHA! 😛

Venga opine, deje la timidez...

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