Sobre la trampa


Práctica de Dibujo técnico

Práctica de Dibujo técnico (Photo credit: guevo)

El que nunca haya pasteliado, que tire la primera piedra… yo, admito, hice trampa en el colegio. Bueno, no ha hice realmente, pero la intenté hacer. En un examen de química intenté pedirle a cierta compañera (su nombre lo omitiré porque creo que ya está casada y tiene hijos y esto podría restarle credibilidad y autoridad moral en el futuro) la respuesta. Ella, muy osada, la escribió en el borrador de natas y me lo lanzó con excesiva fuera, causándome la primera contusión nata-inducida de la historia de las lesiones craneales y produciéndome un ataque de risa tal que ni pude leer la respuesta ni pude concentrarme en el resto del examen, el cual perdí con un nota esplendorosamente mala. Otra vez, le dije a ‘la pepa del salón’ que si ella me hacía los problemas de Cálculo, yo le hacía los de Filosofía, pero el trato se desbarató cuando ella se dio cuenta de que mi letra era más difícil de entender que el Mito de las Cavernas. Mi único logro en mi carrera como r fue en las planchas de Dibujo Técnico. Tomaba una buena, le sacaba fotocopia, la repintaba mucho con lápiz HB, del blandito, y después le pasaba otra por encima y esa también la repintaba para que quedara al revés y finalmente esa la ponía sobre el papel limpio y traspasaba las líneas con la uña del pulgar y después las terminaba de repintar con un portaminas y una regla T. Los resultados fueron bastante buenos. Nunca me atraparon y el profesor ni siquiera empezó a sospechar cuando vio sólo usaba el transportador para hacer el contorno de las caritas felices que le mandaba a mi novio. Y ese fue el final de mi vida de tramposa. No tuve mucho éxito, tal vez porque no tenía las agallas (ni lo smuslos) de las niñas que se escribían las respuestas en las piernas, ni el ingenio de las que se metían el rollito de papel con las respuestas en el reloj y avanzaban con el minutero.

Tal vez si  hubiera tenido de amigos a los chinos esos que hicieron trampa en el examen de admisión de la Universidad estatal, mi vida habría sido distinta. Esos chinos sí saben hacer trampa…uno tenía un micrófono inalámbrico y leía las preguntas en voz alta mientras que sus tres compinches, estacionados en una mini van afuera del recinto en donde se realizaba la prueba, buscaban la respuesta en Internet y se la enviaban por el celular. Otros tenían zapatos, sombreros y hasta billeteras con tecnología de envío y recepción de datos. Estas nuevas generaciones… los tramposos de mi época (no puedo creer que ya soy de las que dice ‘mi época’) no eran tan sofisticados. Pero tampoco lo eran los exámenes. Mis primitos ahora tienen tareas de álgebra desde tercero de primaria y los proyectos para la feria de la ciencia son de contratar maestro de obra.

Eso me recuerda otra noticia de los chinos. Recientemente salió publicado un reportaje sobre algunos padres de familia que dopaban a sus hijos para que les fuera mejor en los exámenes. Les daban medicamentos para el Desorden de Déficit de Atención a niños que no lo tenían. Les pagan fortunas a los padres de los niños enfermos para que les dieran dosis de dicho remedio y se los daban a sus hijos para que pudieran estudiar más y estar más concentrados durante las pruebas. Por favor… cuando yo tenía exámenes en el colegio, mi mamá me daba echaba un banano de más en el cereal y me deseaba buena suerte con un besito en la frente, me decía que hiciera lo mejor que pudiera y listo. ¿De dónde salieron estos padres de ahora, obsesionados con que sus hijos triunfen como sea? ¿Cómo pretenden que los alumnos no hagan trampa, si sus padres son los primeros en alentarla? Y no crean que es problema de los chinos. Vamos para allá, con tareas imposibles y exámenes impasables. Estamos condicionando a los niños para que nunca logren nada, para que nada sea suficiente. Estamos criando niños como si tuvieran que triunfar por todos en vez de por sí mismos. Me gustaba más la actitud del banano y el beso de mi mamá. Como verán, yo salí bien. Aunque sigo sin saber hacer planchas de Dibujo Técnico…

2 comentarios en “Sobre la trampa

  1. Azul Celeste dijo:

    Está muy mal todo esto, que caray. Acá los chicos vienen a “investigar” se pasan 2 horas metidos en el facebook y viendo vídeos en youtube, en 3 min. hacen una búsqueda en el Google, la imprimen y así la entregan en la escuela, ni siquiera tienen la intención de leer 😦 y el profe les pone su MB de calificación ¿Cómo va a ser?
    Luego platicas con chavos q están en su pasantía o recién egresados y no saben NADA de NADA, nada de medicina, ingeniería o Licenciaturas, no saben nada, que tristeza, porque se la pasaron haciendo trampa toda la carrera y lo peor es que así se titulan y así ejercen su ignorancia. 😦

Venga opine, deje la timidez...

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