De crímenes y letras


Albus Dumbledore

Dumbledore

El concepto de crimen es bien interesante. La palabra en sí proviene del latín ‘crimen’, y este del verbo ‘cernere’, que significa cernir o analizar. ‘Cernere’, a su vez, viene del griego ‘kir’, de ‘krino’ o separar, por lo que se deduce que en un principio, lo que importó no fue tanto el acto en sí, es decir, el crimen como tal, sino la posibilidad de separar a quien lo había cometido. Hay muchas maneras de definir qué es un acto considerado criminal, y lo que se considera delito varía con el espacio y el tiempo, por lo que es imposible encontrar algo que siempre y en todas partes se considere un crimen. Es posible, sin embargo, señalar que todo lo que es considerado un crimen constituye un comportamiento que dista de lo social y culturalmente aceptable, es decir, crimen es algo que va en contra de lo que la mayoría de las personas creen que es la manera correcta de comportarse. Hay otras consideraciones, como las leyes de cada estado y procesos y abogados y jueces y jurados, pero a la raíz de todo está el consenso social de lo percibido como correcto. Así las cosas, quisiera reportar un crimen cometido la semana pasada en un diario muy prestigioso de este país. El pasado sábado, 21 de junio, en la página cultural de un periódico que llamaré el Colombian Times, alguien publicó el final del último libro de Harry Potter. En otras palabras, cometió bibliocidio. Mató el libro, asesinó la emoción y nos sacó la lengua literaria a todos los que habíamos aguardado durante dos largos y agónicos por años saber qué pasaba con Harry, Snape, Dumbledore y todos los demás.

Este crimen no figura en la constitución ni en el código de derecho penal ni civil ni ninguna de esas cosas, pero es un crimen, sin duda, contra la colectividad bibliófila, contra aquellos pocos lectores devotos que hemos logrado sobrevivir. Somos una minoría, una especie en vía de extinción nosotros, los bibliófilos, los logofílicos, los que amamos la lectura y los libros, los adictos al papel, los que todavía acariciamos un poco el lomo de cada libro antes de abrirlo, los que nos emocionamos con encontrar una nueva librería. Hemos sido amenazados por las mini series y las versiones fílmicas, por los audiolibros y por los resúmenes y el incendio y la destrucción de las bibliotecas de Alejandría (Y Hvar, Dresden y hasta Nueva Orleáns) a la prohibición, a la censura, al Index Prohibitorium, a las quemas… y hasta a los periodistas arruinafinales. El desliz del Times es sólo una cosa más. Esto, también, pasará. Esta usurpación de la felicidad literaria no nos derrotará. Estamos dolidos, pero leeremos de nuevo, y leeremos más y mejor.

Claro, muchos dirán que qué importa saber el final, (y el principio y el medio, gracias al dichoso artículo) de un libro, si lo importante es el viaje a través de las palabras. Y tienen razón. El libro no está menos bien escrito por culpa de la falta de tacto de un puñado de personas. Algún día se iba a saber el final. Todos sabemos en qué queda el noviazgo de Romeo y Julieta, e igual nos lo leemos. Todos sabemos que Jorge y María no terminan juntos, pero todos los colegios piden La María en la lista de útiles de algún grado. Nadie ignora qué le pasó a Jesús, y la Biblia sigue siendo uno de los libros más vendidos. Pero saber el final no es lo trágico; es la intención que hubo detrás de querer que supiéramos. Contar el final no daña las ventas del libro, pero sí lastima un poco al lector. En esta era de lo políticamente correcto, de las marchas y los días de no sé qué y la declaración de los derechos de sí sé quién, me sorprende que los derechos de los lectores sean tan atropellados. Sepan ustedes, mis lectores, que yo no les contaré qué pasa con Hagrid ni con Hermione. Mejor les presto el  libro. (Eso sí, me lo devuelven, porque robar libros es crimen doble, porque es contra el bolsillo y contra el cerebro.)

 

* PUBLICADA EN JULIO DEL 2007

 

 

 

 

 

 

Venga opine, deje la timidez...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s