Mi lista para Santa


A Danish Christmas tree illuminated with burni...

Image via Wikipedia

Tutaina tuturumá… Llegó diciembre. Oficialmente ha empezado la temporada navideña. Claro que los centros comerciales ya están poniendo renos como desde marzo, pero en mi familia somos decentes y contenemos el espíritu navideño hasta diciembre, así que ya puedo empezar a tener sonrisa villancillesca. Amo la navidad, siempre la he amado, y este año va a tener más magia aún gracias a las adiciones a la familia, es decir, mi esposo y mi sobrino. Emilio ya había nacido el año pasado, pero todavía estaba en la fase que tienen los bebés recién nacidos que parecen rodillas y no hablaba ni hacía nada interesante. Era lindo, no me malinterpreten, pero era… bueno, aburrido. Pero este año ya va a ser fantástico. Como verán, estoy súper entusiasmada. Tanto que ya redacté mi carta a Santa con el inventario de comportamiento y la lista de regalos. La comparto con ustedes por si a alguien le sirve el modelo.

Dice así:

“Querido Santa; Antes que nada, gracias por los regalos del año pasado. Algún día, seguramente, me será útil el libro “Cómo sobrevivir en una isla desierta” algún día. Tal vez después de sobrevivir en una isla desierta me sirva la camisa tres tallas más pequeña que me diste. Pero no hablemos de pasado. Este año fui una niña buena. No le mentí a la DIAN, aunque sí a la secretaría académica. Boté las notas de algunos alumnos y me tocó inventármelas, pero creo que todos están felices porque a todos los hice pasar la materia para que no alegaran. No sé si le hice mucho daño al mercado laboral, porque francamente hay unos trogloditas que ni te imaginas. Pero en fin… Aparte de eso, estuve juiciosa en la dieta, pero la dañé en el matri y todo ha ido en picada desde entonces. Pero me pondré juiciosa de nuevo, lo prometo. Además, fui buena hija (le dije a mi mamá que estaba hermosa casi todos los días y a mi papá le dejé ‘tanqueado’ el carro una vez) y buena hermana (les presté mi ropa a mis hermanas casi sin alegar) y buena nieta (llamé a mi abuelito Óscar casi todos los días). Fui medianamente buena tía (está bien, todavía no logro lo de los pañales, pero le canto y ya no me da asco sostenerle el chupo). Dado lo anterior, quisiera pedirte unas cositas de Navidad, que espero no sean mucha molestia.

Quiero un helado que derrita la celulitis

Un carro que arranque en tercera

Un celular que no sólo tenga identificador de llamada, sino identificador de intenciones.

Gafas oscuras que no sólo prevengan las arrugas, sino que las borren.

Una cobija con temperatura dual graduable que tenga un lado más caliente que otro.

Un clóset con estación meteorológica

Zapatos de tacón graduable

Gomina con tapa-canas (no es que la necesite…)

Un Reloj que dé la hora y diga para qué necesito saber la hora

Un Libro de cocina con tópicos de conversación apropiada para todo tipo de ocasión: primera cena con los jefes del marido, primer almuerzo con tu suegra, primer algo de casada con las tías, etc.

Un Televisor con decodificador y localizador de mal diálogo y ubicador automático de Bruce Willis

Un teléfono inalámbrico que pueda llamar otros objetos, como las llaves, la cartera, la agenda, etc.

Un espejo con carta cromática que ayude a combinar la ropa

Un ambientador aromaterapéutico sensible a mi estado de ánimo

Con esas cositas quedo contenta. Las buscaré debajo del árbol.

Gracias de nuevo y hablamos el año entrante.

Atentamente, Angela”

 

* PUBLICADA EN DICIEMBRE DEL 2007

2 comentarios en “Mi lista para Santa

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