Vicisitudes del humor en Colombia


2D illustration of the facility (Mars500 prog.)

Plano de la cápsula espacial del proyecto Mars500

No es fácil ser columnista de humor en Colombia. Es menos fácil aún ser mujer humorista en Colombia (prueba de ello es que las mujeres más chistosas de Colombia son Tola y Maruja). El humor, menospreciado por tantos, es difícil de encontrar, sobre todo en un país en donde abundan las noticias que son el antídoto de cualquier sonrisa.

Yo trato. Me siento frente al computador y pienso en la araña negra que a mi esposo le dio miedo matar y los celos de la perra porque hay un perrito nuevo y las cosas simpáticas que ha dicho mi sobrino. Pero entonces las elecciones impugnadas y las tragedias invernales y los guerrilleros abatidos me golpean con su inescapable realidad, y me encuentro frente a un dilema: puedo hacerme la loca y escribir sobre otra cosa ignorando de frente lo que sucede a mi alrededor o puedo ser “seria” (algunos dirán que puedo tratar de ser chistosa hablando sobre los temas trágicos pero eso sería francamente de mal gusto).

He intentado ambas cosas, y ambas han sido criticadas. Me han dicho que es una falta de respeto que escriba sobre banalidades cuando tanta gente sufre a mi alrededor y también que incumplo con la promesa que les hago a mis lectores de ofrecerles un oasis de humor en medio de un vasto desierto de malas noticias. Insisto, esto del humor es un asunto muy serio. Aparte, es poco valorado, sumamente mal pago y todo el mundo cree que es fácil. Pero dicen que el humor es la manera como la sociedad se protege a sí misma con una sonrisa, y vaya si necesitamos una buena armadura. Tenemos un guerrillero abatido y otro elegido, ríos desbordados, familias destruidas, ex reina alegando maltrato, alguien que dice que se encontró el rostro de Dios en el envés de una hoja de plátano… y Diego Urbina, el Colombiano más sensato de todos, que estuvo encerrado con otros cinco hombres en una réplica de una nave espacial sin ventanas durante 520 días como parte del experimento Mars500, que pretendía exponer los voluntarios a las condiciones de aislamiento que tendrían que soportar para llegar a Marte. Si alguien sabe cómo contactar a Diego, pásenle el periódico de hoy y pregúntenle si no le dan ganas de volver a cápsula. Y por ahí derecho, pregunten si ya tienen una humorista a bordo porque nada más con el tema de la cagada galáctica tengo tema para hacerlos reír de aquí al Planeta rojo, ida y vuelta.

2 comentarios en “Vicisitudes del humor en Colombia

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