Autopista de inversiones


carretera

Image by bdebaca via Flickr

Vivimos en un país privilegiadamente contrastante, y dichos privilegios y contrastes son mucho más evidentes cuando se viaja en carretera. Me di cuenta de ello durante mi más reciente excursión motorizada, durante la cual, por primera vez desde que tengo noción de pasajera, no tuve miedo. Claro, el idiota que pretendía pasársele a una tractomula en una curva cerrada me purgó de una, pero me refiero al miedo que sentimos todos los colombianos que viajábamos hace diez años por carretera, el miedo que cubre más que los posibles accidentes de tráfico. Si alguna vez sufrió cuando vio un trancón en la línea y rezó por que se debiera a un derrumbe o un choque en vez de una pesca milagrosa, usted sabe de qué estoy hablando. Si no sabe, como diría Andrés López, “deje así”.

El punto es que en este viaje en particular me pude concentrar, como nunca antes, en la carretera en sí. Debo decirles que me pareció un espectáculo alucinante, de dimensiones cinematográficas, y que llegué a la conclusión de que nunca se conoce realmente un país hasta que se viaja por sus carreteras. En el caso de Colombia, he concluido que lo que nos une, lo que nos define, la esencia de la colombianidad irreductible es el negocio. ¿Dónde más hay negocios alrededor de un peaje? Por eso, creo que a los del Aprendiz de Donald Trump los deberían poner a viajar por las carreteras colombianas para que se les despierte la conciencia del negocio. Es más, viajar por nuestras carreteras debería ser materia obligada en todas las carreras de Administración de Empresas del país y las agencias de turismo deberían gestionar intercambios con los que estudian en Harvard. Las orillas de nuestras carreteras están que se revientan de ideas lucrativas y los colombianos somos unos ‘duros’ para encontrarle el lado lucrativo a todo.

Primero, debo decir que aprecié de cerca el talante para los negocios que tenemos los colombianos con avisos que anunciaban establecimientos que ofrecían bienes y servicios de lo más diversos. Bar-hotel-lavadero de carros; rancho-licores-venta de diesel; quesos-tamales-trucha-piscina con olas y artesanías-postres-cachorros-fotocopias-servicio de fax son sólo algunos ejemplos reales. Muchos establecimientos ofrecen tantas cosas que no pueden hacer avisos los suficientemente extensos y deben conformarse con el patentado ‘algo más’ o, en su defecto, ‘y más’. Les reconozco de frente que ese ‘algo más’ siempre me ha generado algo de desconfianza. Cuando leo ‘fresas con crema, trucha y algo más’, o peor ‘Peluquería, lavandería y más’ por lo general paso de largo o entro con algo de trepidación al lugar, pero aún así debo reconocer la genialidad detrás de la multifuncionalidad de estos lugares.

El aspecto polifacético no termina en la oferta de bienes y servicios. También la gastronomía es mutante, híbrida, multiforme. Vi choripapa, salchipapa y choriperro, que combinado con el talento políglota e internacional de nuestra gente se unía al chuzo-dog, al rasp’ao, la trucha a la irlandesa (no tiene whiskey, sólo aceitunas) y a las fresas n’ crema.

Tal vez cuando más llegué a admirar la capacidad para encontrarle el lado rentable a cualquier situación fue durante los trancones. Mi Papá afirma que uno puede saber qué tan grave es un trancón de acuerdo a lo que los vendedores ofrecen. Si hay achiras, maní, bebidas al clima y quesillo, es cuestión de 10 o 20 minutos. Si hay Bon Ice (en clima cálido) o café o agua de panela (en clima frío), envueltos y paquetes con papitas, rosquillas o Chitos, ya la cosa va para media hora o 45 minutos. Ahora, si usted ve gente con avisos de ‘minuto a celular’, bolsas de papel café con papitas criollas fritas, platos desechables con papa pastusa chorriada o, Dios nos libre, TAMALES, la cosa es grave. Ese es un trancón de mínimo dos horas, pero que puede dejar cientos de miles de pesos en ganancias para los nativos de la curva. Por eso digo, si hay algo en últimas colombianísimo, es nuestra capacidad de lucrarnos hasta de un trancón.

 

Un comentario en “Autopista de inversiones

Venga opine, deje la timidez...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s