En el altar de “la pecosa” (o el Fútbol como religión)


Millos

Image via Wikipedia

Esta semana estábamos Jorge y yo viendo un partido de fútbol. Al finalizar mostraron a los hinchas del equipo perdedor y estaban realmente deshechos. Comenté que esas personas estaban reaccionando de manera desproporcionada a algo que, en últimas, era una puesta en escena. Al fin y al cabo, razoné, el fútbol no crea nada; es un acto, como el teatro o el baile.

O…grave error.

No bien había terminado de expresar mi teoría cuando el Defensor del Fútbol brincó y me dijo:

-Si el fútbol se parece a algo, es a la religión –dijo, medio indignado.

-¿A la religión?- exclamé con incredulidad. –Ahí sí estás exagerando.

-Pues no me parece. El fútbol mueve mucho a la gente. Y existe el Maradonismo, que es una religión reconocida. Ellos tienen curas y la gente se casa. El que oficia la ceremonia está vestido de futbolista y hay un balón… –dijo Jorge

-Sí, pero para algo sea una religión tiene que tener unas características. Eso no es así como así. Implica una verdad revelada, un pueblo elegido, un lugar de culto, unos rituales, una simbología…

-Ah, pues el fútbol tiene todas esas cosas. Mira, se juega los domingos, que es un día sagrado. Y el estadio es como el templo. Además, los uniformes son trajes especiales, llenos de símbolos. Los curas tienen sus uniformes y los jugadores también. Y el árbitro, ese es como el obispo. Y la FIFA es como el Vaticano.

Empecé a decirle que los símbolos de los uniformes no eran tan sagrados porque eran los logos de los patrocinadores, pero él no me dejó interrumpir. Miré con una mezcla de sorpresa, risa y admiración a mi esposo, que se iba dando coba él mismo y a medida que su argumento se solidificaba, iba gesticulando y poniéndose rojo de la emoción.

-Además, tu hablas de un pueblo elegido. Pues bien, cada hinchada se siente como el pueblo elegido. Los hinchas de Millos sentimos que conocemos una gran verdad y esa verdad es que Millos es el mejor equipo del mundo. Y eso lo sienten también los de Santa Fe y los del América y todos. Y el amor por un equipo puede desatar guerras, al igual que las religiones. Además, uno puede decir que las barras son como las oraciones porque riman y se dicen con mucha fe y a veces obran milagros. Incluso hay simbología porque las tarjetas amarillas y la roja y todo eso tiene una historia, un significado muy profundo. Los futbolistas se echan la bendición antes de salir al campo…

-Claro, y el fuera de lugar es casi tan misterioso y difícil de definir como la Santísima Trinidad –dije en tono sarcástico.

-No te burles de lo que no entiendes –sentenció.

Dejé el tema ahí, en parte porque temí que empezara a oler a azufre y en parte porque temía encontrarme  un altar pagano con iconos de Pelé y de Falcao en el corredor al otro día.

Pensé que la cosa había quedado de ese tamaño hasta que anoche puso un partido y me quejé. Él estaba preparado y me sacó el Artículo 19, impreso y laminado, y me dijo:

-En este país hay Libertad de Cultos. El fútbol es mi religión. Estoy en misa así que déjame rezar en paz.

Amén.

2 comentarios en “En el altar de “la pecosa” (o el Fútbol como religión)

  1. deepfield dijo:

    Humm. Veo que inconscientemente participa de la misma religión del marido: el vínculo para Millonarios está como “dios” manda, en tanto que a Santa Fe no (¿que no son los “diablos” rojos?) no le puso vínculo alguno y al América le puso una página en México…

Venga opine, deje la timidez...

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