Días sin control


Kicking Television

Image by dhammza / off via Flickr

Me encanta la televisión. Es parte de mi identidad, de mi formación, de mi capital cultural. Me gusta conversar televisión con mis hermanas, me gusta dormir televisión con mi gato, me gusta comer viendo televisión con mi mamá y mi papá y me gusta ignorar televisión con mi novio. Además, me hechiza el control remoto. Es, para mí, uno de los grandes inventos del siglo pasado. Me gusta cómo se siente en mi mano, me intriga la manera como interpreta mis deseos y, sobre todo, me seduce la idea de pasar de estar supervisando la crianza de una camada de leones en África a estar decidiendo de qué color pintar el apartamento de Monica y Rachel en Nueva York con sólo presionar un botón. Puedo vigilar la relación de Lana y Clark (bueno, no tanto la relación de ambos sino los abdominales de él) y en pocos segundos enterarme de cómo va el caso de Grissom. Mi control me hace sentir omnipresente y omnisapiente.Por eso me dolió tanto llegar de trabajar el lunes, tomar el control y no obtener la respuesta que quería. Pero no fue culpa del control. Fue culpa de cablealgo, mi proveedor de servicio de televisión por cable. Llamé y pedí una visita técnica y la parte de mí que todavía cree que es probable que exista Santa Claus le creyó a Natalie, la operadora de Servicio al Cliente, cuando me dijo que mañana me arreglarían el problema.

Pasé mi primera noche sin televisión en años. Casi no me duermo. Perdí la noción del tiempo y cuando al fin concilié el sueño, tuve pesadillas terribles. Me desperté echa un manojo de nervios e instintivamente estiré la mano para tomar el control y encender mi televisor pero recordé que sólo habría señal lluviosa en la pantalla. De todas maneras prendí la tele, esperando un milagro. Pero los dioses de la televisión por cable no me congraciaron con su venia milagrosa.

Me fui a trabajar y volví corriendo, convencida de que los rostros de mis viejos amigos me darían la bienvenida, mas no fue así. Llamé de nuevo a cablealgo y hablé con Sandra, quien me aseguró que mañana definitivamente vendrían a rescatarme de mis noches atelevisivas.

Otra noche sin que me susurrara al oído el Dr. Kovac. Dos días sin tele me empezaron a hacer mella y me sentí desorientada. Llegué de trabajar y encendí la tele, sólo para recibir el saludo de los puntitos negros que persiguen sádicamente a los blancos en un baile caótico y ruidoso que ocupa toda la pantalla. Me quedé mirando durante varios minutos y creo que entré en una especie de transe, del que salí furiosa. Llamé a cablealgo y hablé con Mauricio, a quien le expliqué mi penosa situación. Le dije que vivía sola, que por patético que sonara la tele era mi compañía, que mi gato estaba de mal genio porque siempre que salgo le dejo Animal Planet porque a él le gusta sentirse parte de la manada de tigres. y Mauricio, comprensivo y compasivo, me prometió que mañana vendrían a devolverle Animal Planet a mi gato y a mí.

Mauricio resultó ser un vil mentiroso, despiadado y cruel como los demás caprichos de la evolución que trabajan en cablealgo. Esas pesadillas darwinianas sin madre no conocen ni la piedad ni la eficiencia. Cuando llegué de trabajar el jueves llamé de nuevo y me contestó Sergio, a quien puse al tanto del engaño de sus compañeros. Me dijo que no podía hacer más por mí que los otros. Le indiqué que no podía hacer MENOS porque los demás no habían hecho NADA. Mi lógica no pareció descrestarlo ni a él ni a Sofi, a quien llamé luego y de quien recibí la misma promesa vacua. El viernes por la mañana amenacé con suspender mi suscripción y me fui a trabajar bajo los efectos del síndrome de abstinencia televisiva. Regresé a casa y suspirando oprimí el botón verde del control.y todo fue belleza, color y sonido, movimiento y felicidad. Escribo esta columna con la tele en el fondo. y esta noche soñaré en technicolor, probablemente con escenas frescas de Clark Kent sin camisa.

*PUBLICADA EL 19 DE AGOSTO DE 2007 EN MUNDO MODERNO

Venga opine, deje la timidez...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s