Creencias y credulidad


Voddoo Dolls

Image by Kaptain Kobold via Flickr

Como siempre, volar me llena de anécdotas. Esta vez, sin embargo, las aerolíneas no saldrán mal libradas de esta columna, aunque sigo creyendo que “desenganchar los deslizadores” sindica “escondan las empanadas”. En esta ocasión, lo que me sucedió en el avión fue algo totalmente diferente.

Apenas me senté, supe que estaba en problemas. La señora que me tocó al lado me miró fijamente y empezó a llorar. Maldije mi falta de previsión porque no había comprado una revista en un idioma extranjero para hacerme pasar por foránea. Lamenté mi cara de compasiva y sonreí con una amabilidad bastante término medio. Pero la señora no entendió el sutil gesto y me contó que iba para Madrid, que extrañaba su familia, que la vida era muy dura y que la situación era muy complicada. Le respondí con lo mínimo que exige la cortesía (dos monosílabos y un gesto de asentir con la cabeza) y me hice la que estaba fascinada con un artículo sobre un destino turístico cualquiera. Pero lo realmente interesante ocurrió cuando el avión estaba listo para despegar, porque entonces mi compañera de viaje sacó una camándula, la impregnó de una sustancia oleosa y olorosa y procedió a embadurnar la ventana del avión con lo que venía en una caja marcada “ungüento mágico de gran poder”. Al ver la perplejidad reflejada en mi rostro, la señora me calmó con las siguientes palabras “tranquila mami que este pájaro no se nos cae. Yo llevo años viajando en avión y siempre uso mi ungüento y hasta ahora no se me ha caído ninguno”. Con un esfuerzo titánico y haciendo uso de una prudencia que no me caracteriza, no me reí y en cambio me concentré aún más en la revista. Todo el viaje estuve conteniendo las carcajadas que se anidaban en mi garganta y que sólo solté cuando aterrizamos y ella continuó para su conexión internacional, no sin antes haberme ofrecido un poco de ungüento para mi viaje de regreso. Yo le dije que yo tenía mi propio amuleto y salí corriendo antes de caer en la tentación de decirle que mi amuleto era la racionalidad.

Lo triste es que el raciocinio de esta mujer es la base de todas las supersticiones sin sentido que luego se convierten en taras paralizantes. La gente opta con sorprendente rapidez por la explicación paranormal a cualquier fenómeno, por normal que sea. En el mundo de la señora, el récord invicto de sus vuelos no tenía que ver con la destreza de los pilotos, ingenieros, diseñadores, controladores aéreos ni demás profesionales que intervienen en el funcionamiento de un avión. Era el ungüento la única explicación para ella plausible. Claro, ella pensará que la aeronáutica civil y la NASA ha perdido el tiempo entrenando a sus pilotos y financiando investigaciones, cuando lo que había que hacer era comprar ungüento porque su experiencia empírica le decía que su amuleto era lo más aerodinámico del mundo. Pues, siguiendo esa lógica, Leonisa fabrica sostenes que repelen las balas, porque nunca salgo a la calle sin cucos y jamás he sido víctima de una balacera. Asimismo, Gef tiene cucos que protegen contra las puñaladas y Cartier hace un perfume que espanta a los extraterrestres.

Pareciera que es difícil para el promedio de los humanos captar la sutil pero sustancial diferencia entre lo inexplicable y lo que yo no puedo explicar. A ver, sólo porque yo no sé cómo ni por qué no significa que nadie lo sepa o lo pueda llegar a averiguar.

La idea de limitar lo explicable a lo que yo puedo explicar es sumamente narcisista. Si vamos a limitarnos a lo que yo personalmente puedo explicar, quedamos en que el microondas es un fenómeno paranormal. Es más, todo lo que involucre más tecnología que el abanico de papel cae en esa categoría. Creo que lo que le hace falta a mi vecina, y a mucha gente, es un poco de fe en la humanidad, en la inteligencia ajena – a falta de la propia – y tal vez algo de humildad en el reconocimiento de posibilidades que agotan nuestras capacidades de comprensión. Bueno, eso y una enciclopedia.

 

*PUBLICADA EL 4 DE AGOSTO DE 2007

Venga opine, deje la timidez...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s