La otra DIAN (propuesta para el impuesto a la estupidez en Colombia)


Stylized arrest.

Image via Wikipedia

No es secreto para ningún lector asiduo de esta columna que le tengo más miedo a la DIAN que al infierno (al menos el infierno se puede eludir a punta de padrenuestros) pero mi relación con los impuestos colombianos tomó un giro inesperado a raíz de una noticia que me parece a la vez fascinante y preocupante. Se trata del Impuesto del SIDA, una figura que un grupo de investigadores sugirió que se adoptara en Sudáfrica, el país cuya población se encuentra más afectada por el terrible virus. La fatal enfermedad ha alcanzado niveles epidémicos en este país africano, que tiene cifras de más de 45 millones de personas infectadas -el 11% de la población-, y por eso el gobierno contrató una firma independiente para que les diera consejos sobre cómo sobreponerse a la crisis. Los resultados: un impuesto. Así es, el grupo de expertos, seleccionados por la Fundación Nelson Mandela, concluyó que la manera de ayudar al país a reponerse económicamente de las pérdidas ocasionadas en los sectores de la minería y el transporte a causa del SIDA era obligar a quienes no padecen SIDA a pagar un impuesto para tener con qué tratar a los pacientes con VIH positivo. No voy a discutir si este paso sería útil o no para el gobierno sudafricano. Seguramente hay paneles de expertos y comités reunidos en este mismo instante arguyendo sobre este preciso tema. En cambio, sí voy a proponer un tipo de impuesto nuevo: el impuesto a la estupidez.

Verán, creo que en Colombia, la estupidez causa más pérdidas que el SIDA en Sudáfrica, así que pienso que deberíamos tener un impuesto a la estupidez humana. Pero el impuesto no lo pagaríamos los no-estúpidos, sino los que cometen estupideces. Así, cada transacción considerada estúpida por un panel de expertos (en el cual yo seguramente ocuparía un puesto importante), llevaría un gravamen que impida que dicha transacción haga demasiado daño a la sociedad. Los individuos involucrados seguramente lamentarán sus decisiones, pero al menos el resto de la población tendrá cómo consolarse gracias a que con esos impuestos daremos becas y construiremos centros educativos para cultivar la inteligencia.

Algunos ejemplos de transacciones gravables con el IGE (Impuesto a lo Galácticamente Estúpido) son: si un hombre con la esposa esperando su quinto bebé decide tomarse más de una cerveza a la semana, su consumo tendrá el impuesto a la estupidez. Si una mujer decide usar la plancha para alisar en pelo mientras está en la tina, en la próxima factura de la luz (suponiendo que no haya muerto electrocutada) le llegará el dichoso impuesto. Asimismo, si un adolescente choca el carro de sus padres por andar mirando niñas bonitas en la calle, la aseguradora pagará el arreglo, pero los padres pagarán el impuesto. En un escenario similar, si alguien que lleva una semana saliendo con su novio o novia decide hacerse un tatuaje de Fulanita Para Siempre o el rostro de su amado o amada en un elegante retrato en degradé con el pelo en el viento y un atardecer en el fondo, el costo del tatuaje incluye en IGE. Es más, creo que todos los tatuajes y perforaciones deberían tener un IGR preventivo, con opción de reembolso si en diez años no está arrepentido de lo que hizo. ¿Ven cómo funciona?

Obvio que tendríamos que crear algún tipo de fuerza élite para vigilar y patrullar la comunidad en busca de instancias de estupidez. Algo asó como la Gestúpi, y tendríamos un Zar anti-estupidez y todo. Si la idea coge fuerza, tendríamos una versión de la INTERPOL llamada la Interest, encargada de erradicar la estupidez en todo el planeta. Y para acabar de completar, la estupidez oral, es decir, prender la lengua sin conectar el cerebro, también sería gravable. Con sólo la conversaciones de la mayoría de los programas radiales matutinos y los comentaristas deportivos tendríamos con qué pagar la deuda externa en un par de meses. Me parece razonable. Si no podemos eliminar la estupidez, al menos podemos lucrarnos de ella, ¿no les parece?

 

*PUBLICADA EL 2 DE NOVIEMBRE DE 2007 EN MUNDO MODERNO

 

2 comentarios en “La otra DIAN (propuesta para el impuesto a la estupidez en Colombia)

  1. deepfield dijo:

    Buenos días, Ángela.

    No sé si conoce los Premios Darwin (“The Darwin Awards salute the improvement of the human genome by honoring those who
    accidentally remove themselves from it…”). Los ejemplos que allá aparecen, si se sometieran al IGE, aportarían recursos suficientes para acabar el hambre en el mundo…

    http://www.darwinawards.com/darwin/

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