De lo artístico y lo escatológico


Elk excrement

Image via Wikipedia

Dicen qué “entre gustos no hay disgustos” y que el estilo es personal e intransferible y que lo que se le ve bien a una persona no necesariamente se le ve bien a otra.  Y estoy acuerdo con todo lo anterior. Pero creo que he encontrado un accesorio que no le luce a nadie: el popó de ratón.

Estoy hablando en serio. Una joyera canadiense llamada Aliza Amihude acaba de lanzar una colección de Joyas hechas con materiales como heces de roedor, vellos púbicos, pedazos de uñas humanas, alas de insectos y otros materiales naturales. Y lo más gracioso es que en su nativa ciudad de Prarie le acaban de dar más de C$5,000 (casi 8 millones de pesos) como estímulo para que continúe “haciendo arte”.

Esto ha causado un pequeño escándalo en Canadá, pues muchos contribuyentes están un poco molestos al ver que lo que se recauda con los impuestos que ellos pagan se está destinando a apoyar actividades que, bajo el rótulo de ser artísticas dejan algo insatisfechos a los altruistas.

Yo; también estaría disgustada. Veo con frecuencia que en Colombia también se premia lo sensacional y a veces se ignora el talento para favorecer el escándalo. Pero reconozco que soy ignorante en el tema del arte moderno, que soy anticuada y me gustan los cuadros y las esculturas que tienen formas que se asemejan a algo que encontraría    en el mundo real y que pagar por usar los vellos púbicos de otra mujer, cuando cobran tanto para remover los propios en los salones de belleza, me parece poco higiénico y aún menos estético. Y no me da pena admitir que me ataca la tacañería cuando veo que el precio de una de estas vellosas creaciones es de más de un millón de pesos.  Para ser más precisa (y por.si a alguien le interesa el dato) un collar transparente relleno con heces de ratón cuesta C$550 y una pulsera hecha con recortes de las uñas de los dedos de los pies de la propia Amihude puede ser suyo por tan solo C$400.

No me cabe en la cabeza que alguien desembolsille tal cantidad de dinero por ponerse alrededor del cuello o la muñeca lo que ha sido afeitado o limado de otras partes de cuerpo. Pero puede que esa sea sólo yo. Puede que en el mundo, miles de personas se sientan felices de llevar accesorios tan originales. Nada tengo en contra de ellos. Lo que me parece preocupante es la tendencia a escandalizar que noto desde hace, un tiempo en él arte moderno. La idea de que si no causa escozor o produce arcadas no es arte.

El valor concedido a la belleza que se cultivó en las obras de Degas, el interés por capturar el momento de Gauguin, la fascinación por la composición de Kandisnky y de la forma en Picasso parecen haber pasado de moda

He leído de arte artículos que me dejan sin sueño, desde descripciones de exposiciones que consisten en llenar de pólvora el cadáver de una vaca y hacerlo explotar encima de los invitados hasta montajes compuestos por receptáculos llenos de líquidos corporales. Amihude dice que ella sólo quiere darle algo de belleza a las cosas de la cotidianidad y que así las personas tendrán una mente más abierta. Puede parecer muy noble su propósito, pero el resultado me parece menos que decorativo.

Sé que es reduccionista pretender que el arte sólo sirva para decorar. Es mucho más complejo el mundo del arte, el concepto de lo bello, la necesidad de expresión. ¿Qué tipo de sociedad se refleja en creaciones tan insólitas, qué dice de nosotros cuando los artistas, quienes se supone que son los que mejor interpretan el mundo, llenan sus obras de lo que nosotros consideraríamos almuerzo de carroñero? Por supuesto que no tengo la respuesta. Son sólo preguntas sueltas, interrogantes que rondan por ahí en mi cabeza cuando me elevo en clase o me aburro en el bus.

La honesta verdad es que no sé qué diría si alguna de mis amigas llega a mi casa y me dice “¡Mira esta correa de colas de rata que me compré!”. Lo más probable es que diga que me encanta, que se le ve divina y que pronto me compraré una. Pero en el fondo, dudo de que esta sea una moda que pegue con fuerza. No veo muchas camisas con apliques de escamas de piraña ni orejas de ardilla en las pasarelas de Milán en esta temporada. Claro que nunca se sabe…

En todo caso, sólo para estar seguros, yo cumplo años este mes (el 25, así que anoten de una vez) y antes de que a alguien se le ocurra mandar a pedir un diseño exclusivo de Amihude, aclaro que prefiero los de Tifanny’s. Puede ser algo sencillo, cualquier diamantico me sirve, no tiene que ser grande, o puede ser una esmeralda… el caso es que, definitivamente, prefiero lo mineral y no lo animal cuando de mis accesorios se trata. Y en cuanto al arte, si parece algo que echaría a la basura, probablemente no lo colgaría en mi pared.

 

*PUBLICADA EL  12 DE OCTUBRE DE 2.003 EN MUNDO MODERNO

 

Un comentario en “De lo artístico y lo escatológico

  1. cathy dijo:

    no hablaste nada del arte escatológico, sino de como intentas entenderlo y evidentemente no lo lograste, solo hablaste de que te da asco. Pésimo post

Venga opine, deje la timidez...

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