De religión, política y sanitarios


A flushing toilet.

Image via Wikipedia

Se cree que fue el mismísimo Rómulo quien le dio el nombre a Cloacina, Diosa romana de las heces, las cloacas y las letrinas (se sospecha es una de las divinidades latinas más antiguas, con templo y todo). No sorprende que haya diosa de por medio pues ir al baño era una actividad importantísima para los romanos puesto que los baños públicos eran un lugar de encuentro; es más, se decía que eran el lugar de reunión predilecto de la elite política. Era perfectamente normal para un senador sentarse a hacer coprovisita con el vecino, componer el Imperio e intercambiar chistes de gladiadores.

La temática habrá variado, pero la esencia de la coproimportancia permanece. Dirán que estoy equivocada, que ir al baño es ahora algo mucho más privado y hasta vergonzoso, pero analicen los siguientes datos antes de hacerle el ‘fo’ a mi teoría.

Combinado con el invento –creo yo- más importante de los chinos, el papel higiénico (hecho por primera vez en 1391 para el Emperador), el excusado es tal vez más importante que las vacunas. No lo digo yo. Lo dice Jack Sim, fundador de la Organización Mundial de los Excusados, cuya casa matriz es en Singapur, quien afirma que los inodoros ayudaron a acabar con las epidemias y son símbolo de progreso. Claro que él podría ser algo subjetivo al respecto, pero hay más evidencias. Recientemente se publicó un estudio que revela que más de la mitad de los estadounidenses han permitido que su trabajo invada el retrete, y no en sentido figurado. Nokia realizó un sondeo entre 500 personas y el 53% admitieron que hacen o reciben llamadas telefónicas relacionadas con el trabajo mientras están en el baño.

Si eso les parece poco, fíjense en política sanitaria de Inglaterra, en donde los baños públicos se diseñan pensando en que los traseros de los musulmanes no queden en dirección a la Mecca mientras hacen sus necesidades. Ya se decretó que los nuevos baños del Parque Olímpico serán inclusivos para todas las fes  y que para el 2012, la gente tendrá la opción de apuntar su colón hacia donde su Dios le dictamine. El año pasado, la prisión de Brixton de Londres se convirtió en ser la primera cárcel con sanitarios políticamente correctos del mundo occidental.

Y si la religión y la política no les parece suficiente, les encimo el arte. En Nueva Delhi opera el Museo del Excusado, una de las mayores atracciones turísticas, y esta semana en Munich, se abrieron las puertas de un nuevo museo que combina el arte con los baños. La casa de letrinas, construida originalmente en 1894, tuvo más de ochocientas visitantes en la noche inaugural. La cantidad de gente no sorprendió a Mathias Koehler, quien asegura que el arte y el baño son aliados naturales porque ambos sirven para “descargar lo negativo”.  Entre las obras de arte se encuentran varios retratos en grafitti, entre ellos del candidato presidencial estadounidense Barack Obama y la Canciller alemana Angela Merkel. Y esto nos lleva de regreso a la época romana en la que los dirigentes se reunían alrededor de un excusado para arreglar el mundo. Claro, en el caso de Obama y Merkel se trata de graffitis, pero tal vez podríamos copiarnos de los romanos y hacer unos baños comunitarios para la próxima asamblea de la ONU. Tal vez así logremos que las cagadas –me perdonarán los púdicos- se limiten a los sanitarios.

*PUBLICADA EL 26 DE OCTUBRE DE 2008

 

Venga opine, deje la timidez...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s