Tecnología criolla


Magellan Blazer12 GPS Receiver.

Image via Wikipedia

Hace poco tuve la oportunidad de usar un dispositivo tecnológico que me dejó sinceramente descrestada. Se trata del GPS, un aparato que se pone en la consola del carro y que le dice a uno cómo llegar a donde uno va. El cuento es que el GPS tiene una pantalla que muestra un mapa digital de la ciudad y uno le puede teclear una dirección y “Gipi” le dice a uno “gire a la derecha, gire a la izquierda” y así hasta que uno llega. Me pareció lo más maravilloso del mundo hasta que mi Papá arruinó la diversión diciendo “Su abuelo tenía un aparato de esos hace 50 años. Se llamaba ‘esposa’. Ella le decía a dónde tenía que ir, cómo llegar, a qué horas salir, a qué horas irse, qué tenía que ponerse para ir, qué tenía que decir, con quién podía y con quién no podía hablar y de qué temas. Ese sí era un servicio completo”. Por lo visto, a la tecnología GPS le ganó la ESS (Esposa Siempre Sabe).

El comentario de mi padre me recordó un episodio de mi niñez cuando le pregunté a mi mamá cómo hacían antes para ver televisión sin control remoto. Fue entonces cuando me habló del concepto del control hijo-asistido, pues el niño o niña de cada casa no sólo cambiaba el canal sino que, por ahí derecho, ajustaba la antena y la forraba en papel aluminio para mejorar la recepción. El CHA también abría puertas, contestaba el teléfono y le decía a la gente que la mamá le mandaba a decir que no estaba e iba a la tienda y compraba lo que hiciera falta para el almuerzo. Ni siquiera el control remoto de Direct Tv hace todo eso.

La verdad es que los colombianos siempre hemos estado a la vanguardia de la tecnología, lo que nos ha faltado es difusión mediática y trabajarle al empaque, pero la inventiva ya está. Fíjense por ejemplo en lo novedoso que suena eso de mercadeo ‘word of mouth’ o voz en voz. Eso es lo que están haciendo ahora las grandes empresas, pagándole a la gente para que hablen bien de ellas e invitando a sus amigos y amigas a que vayan a tal o cual lugar o que ensayen X o Y producto. Nosotros lo tenemos hace rato. Lo llamamos ‘chisme’. Ninguna multinacional puede competir con que una vecina le diga a otra “No vaya a comprar de tal jabón. Es pésimo y sale carísimo. Compre de este, pero no vaya donde Don Pedro sino donde Don Julio y dígale que yo la mandé que le da rebaja”.

Esto último ahora se llama dizque sistema de referidos, cuando todos sabemos que hace años se conoce el sistema de tener ‘el amigo’ o ‘la amiguita’. Señora colombiana que se respete tiene el amigo de la carne, el amigo carpintero, la amiguita de las arepas, el señor (que es como un amigo más ‘senior’) de los aguacates.

Estamos adelante en el tiempo, les digo. Por ejemplo,  Donald Trump, en El Aprendiz, anda con el cuento de que necesita un ‘ejecutivo integral que proporcione un servicio completo y con un conocimiento transdisciplinar de los negocios’. En mi casa hemos tenido uno toda la vida: Don Eloy, ‘el todero’, que sabe de plomería, carpintería, pinta paredes, arregla estufas, calibra llantas, cuadra el calentador y si está desocupado entre un trabajo y otro sabe de jardinería y hace las veces de maestro de obra.

Y si todavía no me creen, váyanse para el Alto de la Línea y vean los niños con los carritos de balineros que cobran 500 pesos por decirle a uno de cuánto es el trancón y por qué se armó para que conozcan la verdadera autopista de la información. Definitivamente, Colombia es tierra de visionarios.

 

*PUBLICADA EL 1 DE FEBRERO DE 2009

Venga opine, deje la timidez...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s