Lamento de la Cannabis legalis


Marihuana Cannabis sativa

(O ‘La historia del fin de la marihuana’)

Hace 20 años el jurista y entonces Ministro de Justicia Samuel Hoyos Arango dijo que la solución al problema de las drogas era muy sencilla: era cuestión de trasladar la marihuana desde el Ministerio de Justicia al de Salud. Pues bien, esta semana el informe de la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia, en la que participan varios ex presidentes  -entre ellos César Gaviria– junto con intelectuales de la talla de Mario Vargas Llosa y Paulo Coelho, propusieron legalizar los cultivos de cannabis, lo que implicaría otro traslado de la marihuana, tal vez al Ministerio de Agricultura.

Y ¿Qué pasaría de darse tal traslado? Aquí, una respuesta tentativa…

Al principio, sería maravilloso. El cultivo de marihuana acabaría con el desempleo, se integraría al plan de reinserción de varios grupos alzados en armas y hasta podría superar el café en exportaciones.

Pero después de un rato, los cultivadores necesitarían sacar licencias y permisos y certificados. Para empezar, tendrían que solicitar asistencia técnica del ICA y cumplir con los requisitos de las Corporaciones Autónomas, que les exigirían no usar casetas de guadua sino construcciones de cemento embaldosadas para el procesamiento de las plantas, tendrían que uniformar a los cogedores, ponerles escarapela,  mascarilla, guantes, etc., como parte del proceso de certificación ISO y, como no tendrían con qué hacer todos los cambios, pues tendrían que hacer un préstamo de la Caja Agraria.

El crédito obligaría a los cultivadores a aumentar sus precios, haciéndolos menos competitivos pero aumentando sus ganancias (no las netas, por supuesto), y con eso les caería la DIAN. Siendo Grandes Contribuyentes, tendrían que hacer algo por mejorar sus ventas, y entonces buscarían a los expertos en mercadeo de Proexport, quienes los instigarían para cumplir con las normas EUREPGAP. Eso significa no más cancha de fulbito, no más papita chorriada dentro del área estéril, nada de empanadas bailables ni novenas y todo eso conduciría, obviamente, a la creación de los sindicatos de trabajadores Nacionales de Cannabis (uno para la derecha y otro para la izquierda: SiTranCa y SinTrabis). Esto llevaría al negocio al punto de quiebra y sería comprado por una multinacional.

Una vez la Something Company comprara la Nacional de Cannabis y la volviera la United Cannabis Company, el primer paso sería registrar todas las cepas endémicas y patentar la fórmula de la  Mari Cola y Cannabis Light Soda. Protegidas por los derechos de autor y la propiedad intelectual, todos los cultivos de Cannabis no autorizados serían allanados por el FBI. Y colorín colorado, la marihuana se habría acabado y tendríamos un nuevo modelo para eliminar cultivos ilícitos: Erradicación por Legalización. ¿Alguien dijo opio?

*PUBLICADA EL 15 DE FEBRERO DE 2009 EN MUNDO MODERNO

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