En sus marcas, listos, ¡clic!


No lo sabía en ese momento pero cuando me tomaron esta foto ya estaba en embarazo. He adelgazado alrededor de 30 kilos desde que me la tomaron.

Soy la fotógrafa oficial de la familia, lo que me exime de lavar los platos, tener que ser simpática y posar para las fotos. De vez en cuando salgo, pero con los ojos cerrados, la cabeza mocha o señalándole a la persona que me está tomando la foto dónde queda el obturador. Aún cuando me casé las fotos fueron más sociales que el típico estudio de novia y mi sobrino Emilio y mi abuelito Óscar salen más que yo. Pero no me importó y para serles sincera, me había acostumbrado a que, sencillamente, no había fotos de mí y listo.

Pero entonces ocurrió que por razones de trabajo me pidieron fotos actualizadas. Ya varias veces me habían dicho que era hora de cambiar la foto de esta columna (ya les puedo decir la verdad: tiene casi una década), sin embargo había logrado hacer caso omiso de las insinuaciones y eludir la lente pues el carné de la universidad es la misma foto del pase y como la competencia es poca (seamos sinceros, entre las ultra-feministas de antropología y las conservadores de Historia, con que me afeite las axilas y me eche polvo translúcido soy de lejos el bombón de la facultad), la presión es fácil de evadir.

Mas esta foto no era para la U ya no fue posible escapar, así que me llené de valor (y de base, wonder-bra, faja disimuladora de bananos, laca, pestañina, brillo ‘voluminizador’ de labios, etc.) y respiré hondo. Y traté de relajarme…

–       A ver – me dije a mí misma- has visto varios capítulos de America’s Next Top Model. Sólo respira. Todo va a salir bien. Coque Gamboa es todo un profesional. Claro que es profesional, tiene su propio calendario y les ha hecho fotos a las mujeres más hermosas del planeta. No importa. Ellas son ellas y tú eres tú y él sabe lo que hace. Sólo sonríe. Pero no mucho porque te engordaste en vacaciones y los cachetes te empujan los ojos y se te ven chiquitos. Eso es, mete la barriga pero que no se nota. Respira, respira, ¡te estás quedando sin aire! Bien, vas bien. Ahora mira hacia arriba para disimular la papada, pero no mucho porque entonces quedas como mostrando el escote. Ojo con mostrar la encía que quedas toda muelona. Ay, ¿sí ves? Se te secaron los dientes y ahora tienes el labio superior engarzado en el colmillo. Vas a quedar como una vampiresa, pero no de las vampiresas sexy de las películas, sino como la hija de Drácula con Miss Piggy. ¡No parpadees! Quedas con los ojos cerrados. Pero no abras los ojos como si te estuvieran interrogando los del FBI. Y no levantes la ceja, tu mamá te ha dicho que así pareces presumida. Seria pero alegre, sencilla pero inteligente, coqueta pero discreta, elegante pero sensual, sexy pero recatada, amable pero profesional…

Clic. Todo había terminado. No estuvo tan mal. Está bien, no seré de calendario propio, pero tampoco me sentí como el enemigo del rollo, y ahora tengo un pedacito de inmortalidad para un portarretratos. ¿Y cómo salí? Juzguen ustedes.

 

*PUBLICADA EL 8 DE MARZO DE 2009 EN MUNDO MODERNO

 

2 comentarios en “En sus marcas, listos, ¡clic!

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