Ozzy Ozborne y el Calvario de mis Vacaciones


Ozzy Osbourne

Image via Wikipedia

A pesar de mi historia personal de tragedias en Semana Santa (he tenido desde yeso hasta varicela) teníamos mucha ilusión de ir a Pereira. Mi esposo –quien compró pantaloneta y bermudas especialmente para la ocasión- y yo anhelábamos unos días relajantes al borde de la piscina de la finca de mis papás haciendo asados y tomándonos unos roncitos con coca-cola, de cerebro apagado y lengua prendida. Teníamos la maleta empacada, la ruta seleccionada… y entonces, Ozzy Ozborne decidió que él vendría a Bogotá justamente el día que nos íbamos para Pereira, y nos dejó el avión. Admito que lloré. Pero como tenía bebé que lloraba más que yo y marido que hacía 5 semanas había salido de la clínica por una angina de pecho diciéndome que Pereira era lo único que lo podría relajar, cogí el teléfono de cortesía en la oficina de Avianca y pronto nos tenía montados en el primer avión del día siguiente a cambio de una pequeña fortuna.

Cuando finalmente llegamos, mi hermana Pilar me dijo –Ojalá valga la pena después de todo lo que les costó venir.

O palabras premonitorias.

Al otro día de haber llegado, mi mamá empezó a estornudar. Un día más tarde, Matías tenía fiebre, así que le dimos un poco de Advil solo para descubrir que mi hijito es ALÉRGICO AL IBUPROFENO y terminó, aparte de apestado, somnoliento y de ojos hinchados. Al otro día yo tenía gripa con todos los síntomas: ojos llorosos, tos, irritabilidad, sarcasmo, fotofobia, gentefobia y dolor de garganta. Como mi mamá ya se sentía llevó a Matías a darles maíz a las gallinas y lo picó un pollo. Al rato, mi esposo anunció que se había lastimado la espalda cargando algo pesado y que además creía que le iba a dar gripa. Esto poco antes de que a mi papá lo picaran unas avispas y que las lluvias hicieran crecer la quebrada al punto que se llevó el gavión. No hizo sol más de 30 minutos seguidos y Jorge se quedó sin estrenar pantaloneta.

Una vez montada en el avión de regreso a mi helada morada, recordé las palabras de Pili. ¿Valió la pena? Me puse a pensar en que cuando Matías finalmente se mejoró salió corriendo por el prado, descalzo y con sólo camiseta y pañales (lujo que no tenemos en Bogotá) tocando el pasto dichoso, comiendo guayabas que recogía con mi mamá, dándole besos a la perra y compartiendo su merienda con los pollos. Pensé en Jorge saliendo a hacer vueltas con mi papá, hablando de carros y de fútbol y otros temas “de hombres”, dándoselas de finqueros sudoroso y feliz porque papá es otro lujo que tampoco tenemos en Bogotá. Pensé en Pili durmiendo la siestas con Matías, en mi mamá y yo escogiendo recetas para el blog, en Emilio compartiendo sus juguetes con el primito (después se los quitaba, pero tuvo el impulso de compartir, que es lo que vale) y en que pude hablar casi 5 minutos interrumpidos con mi otro hermana Lina.

Y entones pensé: sí, definitivamente valió la pena.

*PUBLICADA EL DOMINGO 1 DE MAYO DE 2011 EN MUNDO MODERNO

3 comentarios en “Ozzy Ozborne y el Calvario de mis Vacaciones

  1. Sue Valencia dijo:

    Ay siento mucho tanta tragicomedia, pero que bueno que al final SI VALIÓ LA PENA. Que padre que lo puedas ver asi 😀
    Y ahora, ¡a recuperarse de las vacaciones!
    Un abrazo y bonita semana!

  2. Luz Helena dijo:

    Me encantan tus columnas tengo el privilegio de disfrutar cada una de tus palabras…

    Me alegra que haya valido la pena…

    Éxito y felicidad en abundancia!!!

Venga opine, deje la timidez...

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