Manamania


Muppets Surveying Their Kingdom

Image by Joe Shlabotnik via Flickr

Fue mi error y lo reconozco. Estaba tratando de hacer algo en el computador y Matías tenía mamitis así que lo senté en mis piernas, abrí otra ventana en el navegador y puse YouTube. Me dije a mí misma que sólo sería un ratico y que no le haría daño, así que busqué una canción que me pareció apropiada para su edad, interpretada por alguien igualmente apropiado y elegí el cover de Los Muppets de la canción italiana Maná Maná (patí pitipi). A Matías le encantó y pude terminar de hacer lo que tenía que hacer sin mayores contratiempos.

Y entonces, traté de alejarlo del computador…pero ya era demasiado tarde. Estaba Manamaniaco.

Eso fue hace más de una semana y todos los días, a todas horas, canta Manamaná. Es lo primero que dice cuando se despierta y lo último que dice antes de dormirse a regañadientes. Nos tiene aleccionados: él dice Mana maná y todo contestamos patí pitipi. Esto ocurre alrededor de doscientas veces al día. De vez en cuando me dice –Manamaná camprurerr api tuntuntún- que, para quienes no dominan en Matíaspañol les diré que significa “mami, por favor abre la puerta, llévame al computador y ponme el video de Manamaná”.

Al principio me pareció hasta tierno, pero ya me tiene Manamamada.  Tanto que busqué ayuda en Internet y descubrí que eso de tener pegado una canción es una algo que se ha estudiado bastante. Recibe el nombre de earworm, algo así como gusano auditivo, y se describe como una especie de picazón cognitivo. No suena muy agradable que digamos, y además no saben por qué ocurre ni cómo eliminarlo. Algunos consejos incluyen reemplazar una canción con otra, oírla hasta hastiarse o reemplazarla por lo que llaman “ruido blanco”, como el sonido de la licuadora o una fuente o algo por el estilo.

De todas esas opciones la que más plausible me pareció fue la de reemplazar la canción, así que de nuevo acudí a YouTube y busqué canciones infantiles. Le puse la canción del Show de Xuxa, la canción del Elmo y el Payaso Pinpín . No funcionó. Ahora cantaba todo el día –Mana maná patipití ó ó  ó la la la la achís.

Este nuevo popurrí musical me tiene al borde de un ataque de nervios así que decidí que ayer no cedería y eliminaría la fuente de la adicción. Durante todo el día no dejé que se acercara al computador, no contesté cuando él iniciaba el coro y no permití que nadie más lo hiciera. El puchero y el drama no se hicieron esperar pero perseveré. Le hice títeres, le leí cuentos, bailamos, corrimos, lo saqué a pasear y le hice cosas ricas de comer. Hacia el final de la tarde, después de llantos y protestas, al fin pude distraerlo.

Estaba muy orgullosa de mí misma porque había empleado todas las técnicas Montessori que me enseñó mi mamá. Sintiéndome la Mamá de el Año, a mi esposo para darle la buena noticia.

Llegó al rato y no bien había cerrado la puerta cuando empezó a cantar –Mana maná, patí pitipi…

Parece que voy a tener que llamar a un exterminador.

 

*PUBLICADA EL 10 DE ABRIL DE 2011

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