No hay que perder la cordura (ni la ropa)


Todos sabemos que hay crisis económica, que los gerentes andan locos por ahí buscando cómo salir de este hueco y que el pánico se ha tomado a varios de rehén pues no es precisamente un secreto que todos los índices económicos parecen estar apostando una carrera a ver quién llega a la baldosa primero, pero hay que mantener la calma porque de lo contrario, nos podría pasar lo que les sucedió a los de onebestway.

Resulta que onebestway, empresa de diseño y mercadeo ubicada en Inglaterra, contrató al psicólogo David Taylor para que les ayudara a motivar a sus empleados. El Dr. Taylor decidió ensayar algo nuevo: la desnudez. Sí, así es, la propuesta del doctorcito fue instaurar los “viernes desnudos” en la oficina.

Ahora, el Dr. Taylor será todo lo respetable que quieran pero si a mí alguien me llega a decir que me tengo que ir viringa a trabajar no creo que lo primero que piense sea “Oh, ¡cuán motivada me siento!”. La idea detrás de la propuesta es que si la gente se ve sin ropa estará menos prevenida, se tendrá más confianza y podrán derribar las barreras que impiden el trabajo en equipo. Y todo hay que decirlo, funcionó para ellos.

¿Deberíamos ensayarlo? Eh, no.

Es decir, yo no hecho el intento a ver si funciona y por supuesto que hace mucho rato no trabajo en un ambiente de oficina pero creo que hay algunas barreras, y entre ellas incluyo los calzoncillos, que vale la pena mantener. Es más, en algunos lugares en los que yo he trabajado pienso estas barreras había que reforzarlas. Ya teníamos suficientes problemas con la gente que iba a trabajar exhibiendo el banano y ofreciendo atisbos de ‘la alcancía’ (para quienes desconocen el término, se refiere a la ranura que se forma con los glúteos) como para que ahora me digan que ellos tenían razón, que la fórmula del éxito empresarial es más piel=más rentabilidad. Bueno, supongo que en ALGUNAS empresas…

Pero volviendo al tema, ¿cómo ver a un colega en pura pelota ayuda? Tal vez uno se concentre más porque no quiera levantar la mirada y ver al del lado, que seguro no ningún Adonis. A lo mejor la pena de que a uno lo vean hace que uno trabaje más para poderse ir pronto. O quizás, como dicen los de onebestway, una vez establecemos que todos somos iguales en el fondo –o en este caso, por debajo- la comunicación es más fácil. La teoría suena linda pero la práctica para sacada de una de mis peores pesadillas. Ya saben, todos la hemos tenido, esa en la que estamos en el colegio o en el trabajo y nos damos cuenta de que no tenemos ropa. Ese sueño nunca es placentero y la versión real no creo que sería mucho mejor, al menos para mí.

Además, creo que hay que alguien deben ponerle límites a esto de derribar barreras. Claro, las sexuales, las sociales, las políticas y las religiosas deben caer, pero ¿las textiles? Esas mejor dejémoslas intactas un ratico… al menos hasta que yo me jubile.

 

* PUBLICADA EL 2 DE AGOSTO DE 2009 EN MUNDO MODERNO

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