Mi nueva obsesión


Dicen que el primer paso para superar una adicción es admitir que se tiene un problema, pero ¿y si no quiero superarla? ¿Si estoy felizmente adicta y no le estoy haciendo daño a nadie? Uy, hasta yo sé que cuando uno usa ese argumento, la cosa está grave… pero no me importa. Voy a confesarles, sin dejo de arrepentimiento, que soy adicta al Twitter.

Si no saben qué es eso, frescos. No hace mucho yo era una de ustedes, pobres ovejas descarriadas. Yo hace pocos meses pensaba que “Tweet” era la onomatopeya de los pajaritos, así que les contaré brevemente que Twitter es una red social de intercambio de comentarios e información que tiene la característica de que todas las comunicaciones se deben realizar con ciento cuarenta caracteres o menos. Eso es un párrafo breve, y como bien saben los que me conocen, la brevedad es todo un reto para mí. Al principio no le vi la gracia pero ahora soy una twitera voraz. Siempre que me siento al computador tengo el Twitter abierto y me paso horas viendo las bobadas que escriben los demás, contestándoles y añadiendo mis propias bobadas. Es realmente adictivo.

¿Por qué? Se preguntarán quienes no han sido iniciados en esta logia cibernética. Pues, la gracia es que la gente comparte toda suerte de hipervínculos y comentarios y entonces uno tiene acceso a cosas que no habría encontrado por sí mismo. Ahorita mismo alguien se está burlando de la cadena de noticias norteamericana Fox News porque confundieron a Egipto con Irak en el mapa, y la presentadora dice que Egipto es uno de los países más conflictivos del Medio Oriente; otro tweet dice que el actor norteamericano Charlie Sheen, quien ha estado en las noticias últimamente porque lo echaron del puesto y es un reconocido borracho que le pega a la esposa, ha decidido escribir un libro para niños; en otro, Álvaro Uribe Vélez anuncia que dará una conferencia en Boston; y en este, Daniel Samper Ospina se burla de los Nule. ¿Sí ven? No me puedo desconcentrar ni un minuto porque de pronto me pierdo algo, o peor, que alguien diga algo de lo que yo dije sobre algo que alguien dijo que… bueno, está bien, es algo esquizofrénica la cosa.

Todo esto es culpa de mi amiga Maria Camila. Ella está viviendo en Argentina y como no le queda tiempo de escribir un correo electrónico a la semana contando en qué anda como una persona decente y bien criada en la era digital, me dijo que me metiera a esta vaina para que pudiera “seguirla”. Me sentí toda ofendida porque ella me estaba tratando como si fuera su fan en lugar de su amiga, pero lo hice de todas maneras y ahora no puedo parar. Trato de hacer la columna pero entonces veo que está titilando. Sólo un ratico, me digo a mí misma. Uno o dos tweets y no más, vuelves a trabajar…

Ay, sueno como una adicta y todo. Tal vez sí tenga un problema. Voy a twetear “adicto al Twitter” a ver qué me responden.

*PUBLICADA EL 3 DE ABRIL DE 2011

Venga opine, deje la timidez...

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