El Abrazo de Uribe


No me las quiero dar de pitonisa pero tengo una predicción casi infalible sobre la salud de la nación. Bueno, no de la nación, pero sí de una parte importante de la población, específicamente, aquella compuesta por los lagartos, los fantoches, los sapos, los lambones y demás miembros de lo que una amiga llama la “herpetofauna” colombiana. Presiento que  este sector poblacional exhibirá durante las siguientes semanas un comportamiento que vale la pena analizar.

Primero, veremos pulular accesorios tales como pañuelos –desechables y no-, bufandas, sacos de cuello tortuga, paquetes de vitamina C en múltiples presentaciones y una variedad de pastillas para la tos de sabores surtidos.

Asimismo, sus hábitos alimenticios se verán afectados pues se verán prefiriendo las compotas y los pudines, quejándose de que nada les sabe a nada y consumiendo a galones el aguapanela con limón como también diversas aguas aromáticas, caldos y cocciones.

Adquirirán una forma viciada de pronunciar, presentando una incapacidad para lograr ciertos fonemas como la ‘n’ y la ‘r’, lo que los obligará a decir “badado” en lugar de “banano” e “impodtadte” en vez de “importante”. Pero la pronunciación será sólo la mitad del problema pues la disfonía abundará y la ronquera será más común que las esdrújulas.

Y la explicación, de todo y de todos, será la misma: “Es que estuve en Palacio y ya sabes, como el presidente tiene gripa…” y sus variaciones, “yo quise lavarme las manos ahí mismo pero es que Uribe no me dejaba ir”, “mirá que con sólo un abrazo se me de una, qué virus tan macho” y el infaltable “yo le dije a Alvarito que no me diera pico pero tú sabes cómo es él conmigo”.

Algunos, vaticino, irán más lejos y buscarán contagiarse con el virus presidencial como sea, llegando incluso a rastrear otros infectados para darles besos apasionados o beber del mismo vaso, cuando no ofrecerles de frente compra por una muestra de fluidos portadores de codiciado microorganismo. Pero los que no logren un contagio sincero se verán obligados a fingir los síntomas del Abrazo de Uribe (la expresión es de Daniel Samper Pizano y le doy el crédito que se merece) para no quedar mal ante los amigos. Porque la verdad sea dicha, no hay en Colombia en este momento ademán más play que el estornudo, al menos desde que se supo que el presidente tenía gripa porcina.

La dichosa influenza, que tan vapuleada ha estado durante los últimos meses, se ha convertido en símbolo de estatus, señal de privilegio, unción de predilectos. La gripa porcina se ha pegado en la última semana una trepada social que no se había visto en este país desde que La Gaviota se casó con Sebastián. Como a todos los trepadores, hay que tenerles miedo a los posudos que tratan de pasar influencia por influenza porque, en este caso, es peor el ‘remedo’ que la enfermedad.

 

*PUBLICADA EL 6 DE SEPTIEMBRE DE 2009

Venga opine, deje la timidez...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s