Sorry my rolo darlings


PUBLICADA EL 11 DE JULIO DE 2010

Quiero empezar esta columna diciendo que no tengo nada en contra de los bogotanos per se. Mi hijo y mi esposo son bogotanos y los amo. También quiero aclarar que esta columna no política ni tiene tinte partidista alguno.

Habiendo aclarado lo anterior, procedo a decir lo siguiente: estoy ofendida con los comentarios de algunos bogotanos sobre lo felices que están de que “al fin” haya un presidente “decente, que sepa coger un palo de golf”. Estas son palabras textuales -de allí las comillas- sacadas de columnas de opinión y conversaciones que pululan por ahí y que me tienen honestamente harta.

Les diré por qué.

Me irrita, para empezar, ese complejo Rapa Nui (léase ‘ombligo del mundo’) de algunos –no todos- los bogotanos. No es sino que se fijen en los noticieros y se darán cuenta de que jamás dicen de qué ciudad se trata cuando se trata del DC. Dicen “en el centro de la ciudad” como si se tratara del centro de LA ciudad. Cuando lo ocurrido tuvo lugar en cualquier otra parte, ahí sí especifican, pero de lo contrario dan por descontado que lo que pasa, pasa allá. Bueno, aquí… en fin.

El caso es que ahora con este cuentito del palo de golf y el fin del reino del seseo y qué bueno alguien con cardigan en lugar de poncho me parece pasado. Me parece pasado porque si bien los bogotanos han aportado cosas buenas como Juan Pablo Montoya, Catalina Sandino (olvidemos El Bogotazo), el “resto” hemos puesto un Nobel, una Miss Universo (¡esa es nuestra! De Pereira, Caldas, pero Pereira al fin y al cabo), varios Grammy y varios deportistas de talla internacional, así que no me vengan con eso de que “tan de buenas Colombia estar pegada a Bogotá”. ¡No! Sorry, my rolo darilings, pero el tener Jefe de Estado que celebra weekend en el club en vez de irse el fin de semana pa’ la finca no es garante de nada.

Claro, yo me alegro de tener un presiente decente, uno que no nos abochorne con dudosas modas ni confundiéndose con el menaje. En eso estamos de acuerdo. Disiento en la noción de que decencia es sinónimo excluyente de capitalino.

Por eso quiero decirles a mis compatriotas, y al presidente electo, que lo que  necesitamos ahora es un hombre que si se coge los pantalones no sea para remangarse el dobladillo para que no se unte de lodo, sino para asegurarse de tenerlos bien puestos; que se unte las manos con el trabajo arduo y honesto, sin miedo a que se le quiebren las uñas; que si sabe agarrar el put no dude en darle “putazos” a quien se atreva a amenazar a Colombia. Y esas características no se desarrollan ni en el green, ni en el potrero y se puedan dar en ambos, y sinceramente espero que “Jay Em” lo tenga bien presente a la hora de decidir por los millones de colombianos que lo eligieron en abrumadoras mayorías (menos Putumayo. Lo siento amigos), casi todos sin darle mayor importancia a su Handicap en el campo, pero todos deseando que no tenga Handicap mental a la hora gobernar

Venga opine, deje la timidez...

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