Sobre grandes enigmas y cómo resolverlos


PUBLICADA EL 11 DE ABRIL DE 2010

Últimamente he invertido varias horas en investigar cómo funciona el cerebro, de qué manera enfrentamos los retos creativos y cómo podemos ser más eficientes y eficaces en dicha tarea -tal vez sea el clima político, pero probablemente es porque no he podido dar con la manera de arreglar la puerta de mi clóset. En el transcurso me topé con cosas bastante interesantes (la influencia del lugar de votación en el voto y cómo nos afecta pensar en los logos de los restaurantes de comida rápida, por ejemplo) pero uno de los que más me llamó la atención fue el estudio elaborado por un par de psicólogos de la Universidad de Dakota del Norte que descubrió que si antes de formular un problema se le dice a alguien que se imagine que tiene 7 años, las soluciones que encontrará serán mucho más creativas que si no lo hace. Parece que si nos olvidamos de lo que aprendemos a medida que crecemos, todo eso de que tenemos que evitar el bochorno social, pensar sólo cosas útiles y productivas, logramos ser realmente creativos.

Otro estudio interesante encontró que basta un bombillo literal para que se nos ilumine el bombillo metafórico. En la Universidad Tufts realizaron varios experimentos que sugieren que tener un bombillo pelado de 25 watts es suficiente para que sea más fácil que la gente responda acertadamente preguntas difíciles, especialmente aquellas que tenían que ver con el razonamiento abstracto.

Estos estudios podrían cambiar la manera como hacemos los debates de los candidatos presidenciales de ahora en adelante. Piensen bien: ¿qué tal si los metemos a todos en un estudio con un centenar de bombillos pelados y les hacemos preguntas para que las resuelvan como niños? En lugar de hablar de impuestos y seguridad democrática, les hacemos preguntas típicas de niños chiquitos: ¿uno puede llorar debajo del agua?; ¿por qué meten las cosas redondas como tortas y pizzas en cajas cuadradas?; ¿por qué la gente dice “durmió como un bebé” si, me consta, los bebés se despiertan cada ratico?; ¿por qué el colbón no se queda pegado del frasco?; ¿por qué, si los rayos corren a la velocidad de la luz, no andan en línea recta?; y el mayor misterio de todos ¿por qué mi mamá no se puede echar pestañina con la boca cerrada?

Está bien, está bien, basta de juegos. Sé que esas preguntas no nos ayudarían a elegir presidente, pero la idea detrás de estos estudios es bastante interesante y hace surgir un punto válido. No estoy diciendo que baste con un bombillo pelado y una perspectiva infantil para arreglar el país, pero lo cierto es que sí necesitamos que a esta gente se le prenda el bombillo y definitivamente nos urge que aprendan a resolver los problemas pensando como niños en lugar de actuar como tal.

 

 

Venga opine, deje la timidez...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s