Día de la madre


PUBLICADA EL DÍA DE LA MADRE DE 2010

Si algo he aprendido en estos últimos meses es que hay muchas clases de mamá. Hay mamá biológica y adoptiva; mamá primeriza y experimentada, mamá con cara de hermana y con cara de abuela, y los combos de niñera-mamá, abuela-mamá, tía-mamá, etc. Somos muchas y muy variadas, pero tenemos mucho en común.

Para empezar, tenemos carro de mamá, con el techo untado de salsa de tomate y cojinería de cuero con marcas de suela de zapato. El piso está lleno de cáscaras de mandarina, migajas de chitos y una variada oferta de partes de muñecos, pilas viejas y papeles súper importantes que había que llevar a la oficina ayer. La parte exterior del carro también ha sido transformada pues luce orgullosamente la calcomanía “mi hijo izó bandera en el Gimnasio Cualquier Cosa”, el aviso en forma de rombito “Niño a bordo”  y el baúl lleno de balones de fútbol, pompones, coche, patines y corral.

Tenemos cartera de mamá, accesorio mágico que alberga una cobija térmica, una bolsita plástica con refrigerio saludable de bastones de zanahoria y manzana en trozos, agua embotellada, chicle, mentas, jabón antibacterial, curas, pañuelos faciales, algodón y las tarjetas de identificación, cédulas y carnés de toda la familia.

Tenemos blue jeans de mamá, untados de mocos, lagañas, babas, sopa, compota, lodo, lágrimas y algún líquido pegotudo. En los bolsillos tiene piedras, láminas del álbum del mundial, una lupa, una bamba, monedas sueltas para las maquinitas, un botón, un anillo mágico que espanta a los monstruos y las arañas y el chicle envuelto en un papel.

Tenemos memoria de mamá, con la que recordamos el nombre del pediatra, todas las enfermedades y heridas de todos, dónde está guardado cada juguete, qué le dieron en cumpleaños pasado, cuándo es la próxima piñata, las alergias y preferencias gastronómicas de cada miembro de la familia; qué voz usamos anoche para leer el diálogo del gato para usarla de nuevo esta noche porque si la cambiamos, notan. Ahí llevamos el cálculo de quién es amigo de quién y con quién se han peleado, cuál es la traga de este mes y los nombres de todos los Backyardigans.

Tenemos manos de mamá, que huelen cáscara de mandarina, plastilina, témperas y colonia para bebé; ojos con los que, cuando todos miran hacia otro lado con repulsión, inspeccionamos el contenido del pañal y dictamina “mmm, buen color pero un poco duro, necesita más fibra” e identificamos seis tonos de moco (transparente, verdoso, verde, verde amarilloso, amarillo verdoso, y amarillo) con sus significados respectivos; brazos en los que nos cabe el bebé, la pañalera, la cartera, la bolsa de juguetes, el canguro, las chaquetas de todos y el paraguas, por si acaso.

Pero sobre todo, tenemos corazón de mamá, en el que atesoramos cada instante, cada puchero, sonrisa, pelea, abrazo, beso, lágrima, pelea y reconciliación.

Para todas, feliz día.

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