La venganza de los feos


PUBLICADA EL 29 DE AGOSTO DE 2010

Después de cientos de chistes malos y comerciales medio ofensivos que insinuaban que había mujeres tan feas y hombres tan insípidos que sólo el alcohol podía conseguirles pareja, resulta que en realidad el alcohol embellece (al otro), y hay pruebas científicas al respecto.

Resulta que los investigadores de la Universidad de Roehampton de Inglaterra se dieron a la tarea de emborrachar a algunos estudiantes universitarios y mostrarles algunas fotos, y luego comparar los resultados de estos con los de universitarios que no estaban borrachos. La conclusión es que cuando uno está ebrio tiene mayor dificultad en reconocer las asimetrías en los rostros, lo cual está directamente relacionado con la belleza. En otras palabras, después de suficientes ‘shots’, hasta un cuadro de Picasso podría parecerse a una Miss Universo.

Esto no es nuevo. El alcohol ha sido el aliado de las poco agraciadas y los menos-que-atractivos durante siglos. Muchos de quienes caminan hoy por la tierra jamás se habrían engendrado de no haber sido por la intervención etílica. Sin embargo, los discapacitados estéticos han estado siempre a la merced de la voluntad de consumo excesivo del otro,  condenados a la pasividad y la espera silenciosa, exiliados en las esquinas oscuras de los bares y las discotecas, acurrucados debajo de las escaleras en las fiestas, escondidos en los baños hasta que calcularan que era hora de salir a patrullar en busca de los simétrico-impedidos. Pero en una de esas raras y afortunadas coincidencias, justamente a pocos días de salir la publicación con los resultados del experimento de los ingleses, todo el mundo se enteró (eso de ‘todo el mundo’ se refiere a los nerds que leemos esas publicaciones) de un avance que marca no sólo un hito en la química, sino también en la ciencia del apareamiento. Se trata del logro del ruso Evgeny Moskalev quien ha desarrollado una técnica que permite convertir el alcohol en polvo y empacarlo en cápsulas. Ya se ha intentado con whiskey, coñac, vino, cerveza y –por supuesto- vodka.

Evgy (así le decimos en confianza) pretende que estas píldoras alcohólicas ayuden a los bebedores a controlar las dosis que ingieran para evitar problemas, pero yo intuyo que esta tecnología será la nueva mejor amiga de los hipo-bonitos quienes de ahora en adelante podrán tomar el toro por los cachos y aderezar las bebidas de sus blancos con precisión de cazador.

Por supuesto que el ideal sería que no necesitáramos alcohol para aparearnos, pero un vistazo a la historia indica que es poco probable que eso cambie pronto. Los humanos nos hemos emborrachado desde el neolítico. Hasta podríamos argüir que ha sido el motor de la proliferación de la especie. Ahora, que haya especímenes que no han debido proliferar es un cuento para otro día.

Un comentario en “La venganza de los feos

  1. MARIA JOSE TAFUR B dijo:

    Buenísimo, me encantó y quedo pendiente de la parte en que se hable sobre los especímenes que no han debido proliferar. Acá te visitaré y espero encontrarte en mi pag cuando quieras un poquito de historias cortas.

Venga opine, deje la timidez...

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