Servicios de traducción


PUBLICADA EL 5 DE SEPTIEMBRE DE 2010

Mis hermanas han decidido ser emprendedoras y han montado un negocio de traducción. Les está yendo muy bien, pero el oficio no viene sin sus gajes pues dado que las traducciones son de español a inglés y viceversa y el inglés tiene más palabras que el español (casi el doble) hay momentos en los uno llega a algo sencillamente intraducible. Como alguna vez señaló Daniel Samper Pizano, “a rose is a rose is a rose” no significa “el arroz es siempre igual”.

El caso es que las traducciones de mis hermanas me hicieron pensar en los momentos de confusión intraducible de mi vida. Bien sea porque pasé  la mayor parte de mi niñez en otro país y con poco contacto con el español, porque a las diferencias regionales en Colombia son tan grandes o por franca ignorancia,  a veces mis confusiones lingüísticas pueden ser bastante chistosas.

Recuerdo, por ejemplo, que mi suegra me dijo una vez que me iba a hacer chocosuela. Yo me emocioné instantáneamente con el sonido “choco” y supuse naturalmente que se trataba de algo con chocolate. Y choco+suela entonces era suela de chocolate entonces era una galleta con cubierta de chocolate en la base, como una alpargata deliciosa. Ya me estaba saboreando cuando ella dijo que iba a ver si tenía garbanzos. En ese momento supe que estaba en problemas. Miré a Jorge con ojos de ignorante suplicio y él me dijo que la chocosuela era rodilla de res. Sobra decir que no tuvieron que buscar garbanzos sino kleenex porque quedé inconsolable y antojada de chocolate.

En otra ocasión, cuando estaba haciendo mi práctica profesional en el Ministerio del Medio Ambiente, la secretaria me invitó a almorzar. Me dijo que me iba a llevar al Casino de Ecopetrol. Yo no sabía que esa era otra manera de decirles a las cafeterías y simplemente supuse que el Estado ponía juegos de azar para financiar las explotaciones petroleras. Cuando llegamos, no había mesas de Black Jack ni máquinas tragamonedas pero logré disimular mi asombro hasta que vi que el almuerzo era viudo de bagre con principio de arveja. Amanda vio mi cara de confusión y me preguntó qué sucedía, así que le dije “¿Cómo saben que el pobre bagrecito es viudo, y eso cómo afecta el sabor?”. Todavía se debe estar riendo, y eso que no le dije qué pensaba que era el principio de arveja.

Mis confusiones pueden ser hasta peligrosas. Una vez íbamos Jorge y yo en el carro y pasábamos por un pueblito, no recuerdo cuál, de esos todos pintorescos. Pasábamos por una callecita que tenía un par de cafeterías con mesas y bancas al aire libre, que en ese momento estaban llenas de viejitos alegando y comiendo pasteles. Jorge vio la escena y me dijo “hace rato no veía Liberales”, a lo que yo contesté, indignada “¿Dices que son Liberales porque están alegando? Bien podrían ser Godos ¡prejuicioso!”. Jorge casi se choca de la risa porque él se refería a los pasteles, no a los viejitos.

 

 

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