Ojordos


PUBLICADA EL 19 DE DICIEMBRE DE 2010

Esta semana acudí al oftalmólogo porque sentía desde hacía meses una incomodidad ocular difícil de describir, como una especie de parche borroso, un desenfoque atrás a la derecha. Mi esposo, que es adorablemente gafufo, me vaticinó que me mandarían anteojos y aunque protesté, en el fondo soñaba con que fuera cierto. Las gafas son, como todos sabemos, el accesorio intelectual por antonomasia y siempre he soñado con un par bien excéntrico, o varios al estilo Elton Jhon.

El caso es que camino al consultorio estaba casi contenta con la idea de las gafas, pero nada pudo haberme preparado para el diagnóstico. Según el médico, tengo los ojos gordos. Al parecer, esta es una condición que padecemos 3 de cada 10 mujeres luego del embarazo, y algunas quedan con miopía y cosas más severas. En mi caso, sólo fue que se me desacomodó el humor vítreo (no el humor sarcástico, afortunadamente) pero mi cerebro se acostumbrará con el tiempo.

Las consecuencias no serán graves, pero el diagnóstico me pareció aterrador. No sabía que a uno se le podían engordar los ojos. Recuerdo que en su embarazo, mi hermana Lina se quejaba de tener tobillordos, es decir tobillos gordos. A mí en el embarazo me dieron tobillordos, manordas, nalgordas, tetordas, piesordos, narizorda y ahora resulta que ojordos también. Lo que me faltaban: quedé con estrías hasta en el globo ocular.

Después de la confusión inicial, he querido tratar de encontrar por qué la evolución tomó ese giro, el de la voluptuosidad ocular. Tal vez sea una estrategia para que las mamás podamos vigilar mejor a nuestras crías o poder ver mejor a los atacantes, pero en realidad no noto que mi visión como tal haya mejorado, entonces no creo que sea por ahí. Pensándolo bien, creo que es una estrategia para la crianza, una herramienta que nos proporciona la naturaleza a las para usar luego en los regaños posteriores en frases como -Y yo que tenía un cuerpo hasta bonito y vea, vea no más como se me pusieron las caderas con el embarazo- y -si ve, si ve, y yo que quedé con los deformes por usted y usted ni siquiera llama a avisar que se va a demorar, y yo con la comidita servida-, entre otras.

Sí, pienso que la Madre Naturaleza, que es madre al fin y al cabo, nos deja pasar por todas estas vicisitudes para que luego tengamos con qué hacer Drama, que como todas las mamás sabemos es el arma más poderosa del arsenal maternal, junto con La Culpa (no, no TIENES que venir a comer, yo sólo me pasé las últimas cuatro horas haciendo lo que más te gusta) y El Vaticinio (Vaya, vaya a la fiesta y verá lo que le pasa…). Y créanme, llegada la adolescencia voy a necesitar la triada completa.

Pero por ahora, Matías es un dulce niño que está aprendiendo a hablar y a caminar, cree que soy lo máximo y no tiene novias así que lo voy a disfrutar. Por eso les anuncio que mis ojos obesos y yo nos declaramos en vacaciones hasta enero.

¡Felices fiestas!

 

Un comentario en “Ojordos

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