Buenas tardes, señor…?


Publicada el 12 de diciembre de 2010

Les voy a contar algo penoso, no porque sea masoquista social y quiera que todo el mundo sepa qué fue lo que pasó, sino porque creo que esto le pasa a mucha gente y deberíamos hacer algo al respecto.

Sucedió en el aeropuerto, así:

“Cuando será que van  a llamar mi vuelo. Con este clima, ojalá podamos salir. Voy a entrar a comprar alguito para llevar de rega…Ay ¿quién es que es ese señor? Yo lo conozco, yo lo conozco… ¿es amigo de mi papá? No, está muy viejo. ¿Papá de alguna de mis compañeras del colegio? No…no se me parece a ninguna. ¡Ya sé! Es un de los catorce mil primos de mi mamá. A ver, será Sierra, Vélez, Marulanda, Bernal… no, no tiene cara de ninguno de esos. O bueno, tiene cara de cualquiera de esos, así que esa no me sirve. Esperen… ¿será actor? Eso ya me pasó una vez. Iba con una amiga que es modelo y nos encontramos con un tipo queridísimo y él la saludó de pico y, pues, yo también lo saludé de pico, la más simpática y cuando se fue mi amiga me preguntó de dónde conocía yo a Manolo Cardona. En fin… ¿Será político? Eso también me pasó una vez. Entramos mi hermana y yo a un almacén del centro y había una foto de un señor que se me hizo muy familiar y le pregunté a mi hermana cómo se llamaba ese primo de mi mamá y me dijo que ese era Luis Carlos Galán. Está bien, está bien, no soy buena con las caras. Ni con los nombres. Ni con las convenciones sociales, el protocolo, el manejo de las relaciones interpersonales en general… pero en serio, yo conozco a este señor.”

Y entonces, Don X se levantó y confirmó que nos conocíamos saludándome con efusividad y detalles, así:

-Hola Angelita, ¿cómo estás?, ¿qué hay de Olguita y Panza? ¿Y cómo va ese Matías? Hace días no veo a Lina, pero ese Emilio es una belleza. Pili, ¿sigue de traductora? Supe que le había ido muy bien en un evento grandísimo en Cali. ¿Y la finca? ¿todavía tienen ese mundo de gatos?

Quedé en la olla. Sabía tanto de todo que no podía ubicarlo. Si me hubiera preguntado por una sola persona o mencionado una sola cosa podría reducir el espectro de las posibilidades sociales y familiares pero eso así es trampa. Yo no pude más que decir, muy apenada:

-Todos bien, muchas gracias –seguido del comodín conversacional -. Y ¿cómo están por allá?

-Bien, igual que siempre. ¿Cuándo vas a ir?

Seguimos así, jugando Preguntas y Evasivas hasta que llamaron mi vuelo y sentí algo de alivio. Cuando llegué traté de describírselo a mi familia pero no tenía nada que lo hiciera memorable, un lunar en forma de Italia en la frente o seis dedos en una mano, así que su identidad sigue siendo un misterio.

Mi propuesta, entonces, es que  todo el mundo ande con escarapela con árbol genealógico y revivamos los saludos de tiempos Bíblicos diciendo “yo soy Ángela, hija de Jorge, de los Álvarez de Manizales y los Vélez de Pereira”. Mi vida sería mucho más fácil y bastante menos penosa. Bueno, sólo en cuanto a los saludos se refiere.

Venga opine, deje la timidez...

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