Que vivan las festividades


Publicada el 14 de noviembre en La Tarde

Ya sé que apenas estamos en la primera quincena de noviembre pero como cada año parece llegar más temprano la Navidad, estoy de humor festivo. Pueden ser los renos de plástico o los pesebres hechos con estropajo pintado de verde lo que me ha hecho pensar en días festivos, pero lo más probable es que sea un mensaje que me envió mi hermana Pilar sobre el Hounen Matsuri, también conocido como el Día del Pene.

Así es, en Japón celebran la fertilidad, la abundancia y la prosperidad haciendo honor al falo cada 15 de marzo. No voy a entrar en detalles sobre las actividades, todas muy solemnes y respetuosas; me limito a observar que en el mundo hay un día en le que la gente hace desfiles ondeando penes gigantes, usando máscaras de pene y luciendo accesorios alusivos ha llamado dedo sin uña.

Este dato me inspiró a buscar más a fondo qué clases de cosas celebramos los humanos. Me topé con algunas cosas bastante interesantes.

Por ejemplo en China, el séptimo día del séptimo mes se celebra el Festival de la Urraca en el cual las niñas rezan por que les llegue un buen marido y demuestran sus habilidades domésticas tallando melones y tejiendo. Está como para juntarlos con los de Finlandia que el 4 de julio celebran los Campeonatos de Cargar Esposas. El que gana recibe el peso de su esposa en cerveza. Otra razón para preferir a las mujeres generosas de curvas…

En Estados Unidos, en cambio, cada 13 de abril celebran el Día de Échele la Culpa a Otro. Este es un festivo que creo que tendría mucha acogida en Colombia, sobre todo entre los empleados del sector público…

Uno que espero NUNCA pegue aquí es el Fetival de El Colacho, que se celebra en España desde el siglo XVII durante Corpus Christi y consiste en que un hombre se viste de Diablo y brinca por encima de una fila de bebés de verdad.  Entre este festival, el de los Toros y el de la Tomatina en el que todo el mundo se tira tomates he concluido que los españoles tienen una falta severa de programas televisivos. Claro que por ahí cerquita en Ivrea, Italia, tienen el Festival de la Naranja y se tiran naranjas, que pegan más duro que los tomates, así que tal vez los españoles sean un poco más considerados a la hora de buscar qué lanzarse.

Pero los tomates no son el único comestible con su propio festival. En México celebran desde el siglo XVI la Noche de los Rábanos cada 23 de diciembre. Los vendedores hacen esculturas con los rabanitos y compiten por premios. Supongo que pueden de una vez esculpir un pesebre y matar dos pájaros de un tiro.

Después de ver todo esto no queda sino concluir que los humanos buscamos motivos para celebrar, y como soy en el fondo una gran humanista, voy a ofrecerle a mundo entero la posibilidad de celebrar el Día de las Angelitas. Consiste en encontrar alguien que se llame Ángela y regalarle joyas, chocolates, carros, libros, carteras, zapatos…

 

 

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