Nueva escala de notas


Publicada el 6 de noviembre de 2010

El fin de semana pasado, justo para Halloween, se celebró en Inglaterra algo llamado la Batalla de las Ideas. La sede fue la Royal College of Art y el evento organizado por el Instituto de Ideas resultó todo un éxito a pesar de que no me invitaron, y aunque pasé rico disfrazando a Matías de Peter Pan, quedé un poco molesta por no haber participado de este prestigioso certamen, por lo que incluiré en esta columna la que habría sido mi ponencia.

 

Sistema de Calificación Multisensorial.

Buenas tardes respetados asistentes.

A mí me tocó el desalmado sistema numérico en el que encasillaban el conocimiento de cada precioso niño en un “3” o un “5”. Este método ha sido reevaluado porque dicen que mina la autoconfianza, hace excesivo énfasis en la dicotomía bien-mal, lo que a su vez genera una mentalidad excluyente y encasilladota que impide la contemplación de áreas grises y el análisis complejo de situaciones ambiguas a la vez que trunca el espíritu y asfixia la creatividad. Bla, bla, bla.

Ahora las notas son algo así como “pau-pau, intenta otra vez”, “tienes mucho potencial para amarrarte los zapatos pero no lo has canalizado bien”, “lograrás cambiar el mundo con tus ideas poco convencionales y aunque tu dibujos de abstractos son inspiradores, no sabes sumar” y “eres tan inteligente como tus papás creen que eres (si bien no tan bonito)”. Mi posición es que este estilo es demasiado suave y los niños de hoy no están obteniendo la retroalimentación necesaria ni el estímulo adecuado para estudiar más. Por eso, recomiendo que tengamos un sistema multi-sensorial o multimedia de tal manera que el pequeño cerebro registre el mensaje en varias zonas, reforzando el significado y asegurando que perdure.

Así por ejemplo si un niño se equivoca en una suma, en lugar de un número apareceré un imagen retocada de sí mismo en un futuro usando overoles y trabajando en un relleno sanitario, con la anotación “si sigues así, este será el único puesto que podrás conseguir”. Se incluiría el olor a relleno y para el audio se tendrían pistas con cantos de gallinazos.

Ahora, si tenemos el caso de una niña particularmente brillante que entrega un examen perfecto, en lugar de un “10” a secas o un “Excelente” sin son ni ton, se pondría la canción de “quién quiere ser millonario” y un montaje de la niña ganándose el millón de dólares porque se supo todas las respuestas al tiempo que se libera el aroma de BMW nuevo. En el caso de un alumno que se ha superado se podría usar la banda sonora de “Rocky”, imágenes de Lance Armstrong y el olor a Gatorade. Creo que con estos elementos lograríamos transmitir un mensaje más claro y duradero.

Quisiera cerrar con una idea adicional: para los exámenes de sangre de glicemia sugiero que en lugar de ese brebaje inmundo nos  digan el equivalente en chocolates y cada quien lleve su ración de M&M correspondiente.

Muchas gracias.

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