Arreglar


Mi esposo Jorge Luis es un hombre creativo. Pinta, dibuja, tiene el pelo largo y la barba desprolija, usa jeans y zapatos deportivos para ir a trabajar -pese a que es el Director Regional de una importante multinacional. Por eso es culpa mía que no tengamos tostadora.

Verán, hace unos días se dañó la tostadora vintage que nos regaló mi mamá. No era nada grave; el daño parecía provenir del cable, que estaba flojo. Pensé que el arreglo era sencillo: apretar el cable, lo que probablemente implicaba usar destornillador. Le pedí a Jorge que arreglara la tostadora, pero no aclaré a qué me refería con “arreglar”.

Claramente tenemos conceptos distintos de lo que significa un arreglo. YO pretendía que al final de la intervención de Jorge sobre el electrodoméstico en cuestión tuviéramos una manera fácil y rápida de tostar pan tajado. Jorge, en cambio, vio la tostadora dañada como una oportunidad para expresar su lado artístico.

Y hoy amanecimos con un hermoso arreglo de flores secas en lo que alguna vez fue una tostadora y que ahora es un florero.

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